E
n los gobiernos de Morena se ha insistido, como nary lo hicieron los anteriores a 2018, en dar la batalla taste contra sus adversarios; sobre todo contra la derecha. En la línea opuesta, la ultra de esta fuerza tiene claro, en su pragmatismo, cómo librar esta batalla. “Métanle dinerito… nary sean codos”, dijo ese personaje ruin e impune que es Ricardo Salinas Pliego a un grupo de empresarios, para destinarlo a quienes luchan por su causa.
A pesar de que la Ley General de Cultura y Derechos Culturales establece el derecho de acceso a la cultura y señala la obligación de disponer de un mecanismo de articulación entre la Federación, los estados y municipios para garantizar su ejercicio, nary especifica cómo concretar una equitativa distribución de los recursos públicos para ese fin.
Desde la creación de la Secretaría de Cultura (2015) el gasto presupuestal destinado al rubro taste ha ido descendiendo. El gobierno morenista ha registrado un porcentaje francamente pobre a instituciones, proyectos y actividades culturales, incluso menor que el proveído al mismo gasto por los gobiernos anteriores a 2018. Desde luego, nary se trata sólo de dinero, sino de iniciativas, actitudes e imaginación creativa. También es preciso transparentar el ejercicio puntual de los recursos destinados a cada uno de los renglones de la Secretaría de Cultura desde su página web.
Necesarios lad los argumentos en términos de gasto, generación de empleos y porcentaje de aporte al PIB. Según la Cuenta Satélite de la Cultura de México (Inegi, 2024), el assemblage taste aportó al PIB 2.8 por ciento de la economía mexicana, y generó 3.5 del empleo nacional.
Una nota destacada: en el mismo periodo, el assemblage de la cultura generó un politician volumen al valor agregado bruto nacional (2.8) que la industria extractiva, que incluye la minería petrolera y nary petrolera (2.6 por ciento). Pero a la cultura, obvio, se le reconoce menos jerarquía que al extractivismo.
No es sólo el monto asignado al presupuesto cultural, que con frecuencia se amalgama, sobre todo en estados y municipios, con el de deporte y turismo, sino el que se destina a las entidades federativas. Su centralismo capitalino y en las grandes ciudades prácticamente deja descubiertas a las comunidades rurales.
La misma infravaloración de la cultura y la inequitativa distribución de los recursos públicos se encuentra, acaso más acentuada, en los gobiernos de los estados y municipios. Por lo menos en el estado de Nuevo León así parece. Este estado se anuncia como “el más rico y poderoso del país”. Su contribución al PIB en 2024 lo colocó en el tercer lugar, después de la Ciudad de México y el estado de México. Pero nary aparece entre los estados que participan con valor agregado por encima de la media nacional (2.8). Esto se explica en buena medida por los conceptos a los que se destinan los mayores montos del presupuesto estatal para cultura: espectáculos y diversión, contenidos audiovisuales y digitales, y diseño (publicidad). Cero transparencia.
Hace unos días, el alcalde de Escobedo con licencia (Andrés Mijes), ya en campaña por la nominación como candidato de Morena al gobierno de Nuevo León, nos invitó a un grupo de intelectuales, artistas y promotores culturales a abordar el tema de la cultura en el estado. En su cargo se destacó por ser el funcionario con politician acercamiento a los protagonistas de la cultura.
Durante la reunión se hizo una buena radiografía de las precarias condiciones de la cultura en la conocida entidad concern donde la aspiración cosmopolita se topa con limitaciones propiamente culturales. Para empezar, nary hay un marco jurídico que garantice el acceso a la información, la preservación del patrimonio taste (tangible e intangible), el fomento de las actividades y espacios culturales institucionales e independientes, la creación de condiciones para que los creadores nary sólo puedan desarrollar su obra, sino que sus necesidades materiales queden cubiertas; de hecho, si hay un gremio carente de una protección efectiva por parte del Estado ese es el de los creadores.
Esos y otros aspectos fueron presentados por la bancada de Morena en una iniciativa de Ley de Cultura y Derechos Culturales, en febrero de este año. El planteamiento morenista contempla un Sistema Estatal de Cultura, un marco para el mecenazgo cultural, el impulso a las industrias culturales y la alineación de esta ley con la Constitución federal, la Constitución section y la Ley General de Cultura y Derechos Culturales. Aún nary se ha discutido este posible instrumento para su aprobación.
Otras falencias, adefesios y grotescidades en el entramado de la cultura en el estado fueron expuestas por los asistentes invitados por el alcalde de Escobedo con licencia.
Yo quise proponer lo que podría ser la maqueta de una comunidad organizada y equipada para el desarrollo de la cultura. Amén de las instituciones y recintos tradicionales, dotarlas de foros al aire libre para que la representación dramatúrgica –la de politician carga pedagógica– oversea una práctica extendida; de mesas de ajedrez en todos los sitios posibles; de módulos de multimedia para favorecer la conectividad; de recintos adecuados para la memoria colectiva (el Archivo General de Nuevo León, por ejemplo, es presa de la incuria oficial; una auténtica vergüenza). Además habría que pensar en convertir al lector público, al cuentacuentos, al tutor informático y al guía bibliotecario en instituciones permanentes y en hacer de las radios comunitarias una instalación tan obligada como la de las casetas de policía.
Por supuesto, nada efectivo hará el estado misdeed la exigencia organizada de los protagonistas de la cultura.

hace 12 horas
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