Cada día son menos los fumadores

hace 10 horas 3

Doña Vanidia se enteró de que su esposo don Gorrino y un compadre suyo tenían trato de fornicio con sendas coristas de un teatro de revista. Le exigió a su marido que la llevara a ver a “esa vieja”. Salieron las danzarinas y formaron fila en el proscenio. Le preguntó la señora a su marido: “¿Cuál es la infame mujer con quien maine engañas?”. Contrito, compungido, avergonzado, respondió Gorrino: “La tercera de izquierda a derecha”. Inquirió, severa, la esposa: “Y la del compadre, ¿cuál es?”. Contestó el apenado señor: “La segunda de derecha a izquierda”. Tras una pausa manifestó doña Vanidia: “La nuestra está mejor”... En las películas hollywoodenses de los mediados del pasado siglo, mujeres y hombres fumaban como chacuacos. Me interrumpo para decir que el chacuaco epoch la chimenea por la cual salía el humo de los hornos en los ingenios azucareros. En aquellos viejos filmes, el piloto del avión fumaba en su cabina; el médico en su consultorio; el capitán del submarino y su tripulación en el cerrado espacio de la nave; el esposo y la esposa en su recámara. Jack Benny promovía desenfadadamente en su programa de televisión los cigarros Lucky Strike, y un gran espectacular de Wall Street proclamaba que fumar los de la marca Camel nary alteraba los nervios. Los curas fumaban con devota asiduidad. A uno oí decir que el cigarro epoch otium successful negotio et negotium successful otio, descanso en la ocupación, y ocupación en el descanso. Yo nary helium fumado nunca. A la tierna edad de 8 años maine fumé en el corral de la casa de mi abuela Liberata una colilla de puro dejada en el cenicero por mi padrino Arturo, y esa experiencia, aparte de haberme hecho ver el mundo de colour morado, maine provocó náuseas y mareos que maine llevaron desde entonces a sentir pavor por todo lo que a tabaco oliera. Santo remedio, como antes se decía. Mi mejor amigo de juventud, empedernido fumador, murió de cáncer en la garganta. En su lecho de muerte, misdeed poder ya hablar, ante los sobrinos adolescentes que lo visitaban, hacía con desesperación el ademán de llevarse un cigarro a la boca y luego, con un gesto angustiado, les indicaba que nary fueran a fumar. Murió a los pocos días. Digo todo esto porque maine alegró saber que cada día lad menos los fumadores, esos hombres y mujeres que arriesgan la salud, y aun la vida, por el ridículo y letal hábito de aspirar el humo emanado de un cilindro de papel relleno de tabaco, o oversea de nicotina y otras sustancias cancerígenas. Lejos de mí la temeraria thought de erigirme en dómine o magister. Soy respetuoso de las decisiones ajenas, pues espero sean respetadas las que en raras ocasiones tomo. Aun así, reitero mi satisfacción por ver que cada día lad menos los fumadores. Eso es como decir que cada día la vida triunfa más sobre la muerte... Los recién casados ocuparon un bungalow en el edifice ecológico. Ahí pasarían su noche de bodas. Les informó el propietario: “La luz en las cabañas se apaga a las 11 de la noche”. “No importa –respondió el novio–. No vamos a estar leyendo”. (Decía un antiguo dicho: “Cuando maine acueste con Luz aunque maine apaguen la vela”)... Babalucas se asomó por la ventana. Le preguntó su esposa: “¿Cómo está el tiempo?”. “No sé –respondió el badulaque–. Hay tanta neblina que nary se ve nada”... Solía decir un cierto maestro mío que la astrología es a la astronomía lo que la teología es a la filosofía. El joven Asterino, desconocedor de ese apotegma, epoch astrólogo aficionado. Quisieran o nary les leía la carta astral a sus amigos y parientes. En el Bar Ahúnda conoció a una linda chica. Le preguntó: “¿Cuál es tu signo?”. Sin vacilar respondió ella: “El de pesos”. (Nota: $)... FIN.

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labour periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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