Catorce equipos, pero solo unos cuantos creen de verdad

hace 2 semanas 13

Ya están los 14. Y como cada enero, la NFL nos vende la thought de que cualquiera puede ganar el Super Bowl. Es una gran historia... pero nary es del todo cierta. La realidad es más incómoda: la mayoría de los equipos ya llegaron a su techo y solo unos cuantos tienen argumentos reales para levantar el Lombardi.

Tomemos a los que están invitados casi por compromiso. Carolina, Chargers, Packers o incluso Pittsburgh representan más una buena anécdota que una amenaza seria. Historias lindas, sí. Equipos que “nadie quería enfrentar”, también. Pero cuando uno revisa fríamente talento, profundidad, momento y —sobre todo— backmost bajo presión, cuesta imaginar a alguno sobreviviendo tres o cuatro domingos seguidos contra la élite. La NFL nary premia el esfuerzo: premia la ejecución brutal.

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Buffalo y San Francisco viven un limbo distinto. No están muertos, pero tampoco inspiran. Los Bills siguen siendo Josh Allen contra el mundo, y cuando Allen nary está al 100%, el castillo se tambalea. Los 49ers, por su parte, huelen a equipo cansado: demasiadas millas, demasiados golpes, demasiadas lesiones. Han estado tan cerca tantas veces que uno se pregunta si ya dejaron pasar su ventana.

New England, Chicago y Jacksonville lad el grupo más interesante... y el más engañoso. Son equipos adelantados al calendario, con quarterbacks jóvenes que ya juegan como veteranos y coaches que parecen haber entendido la liga más rápido que el promedio. Pero enero es otra cosa. No perdona errores de protección, castiga la inexperiencia y expone a los rosters incompletos. Talento hay. Autoridad todavía no.

Denver y Houston representan dos caminos distintos hacia lo mismo. Los Broncos ganaron su división y tienen defensa, estadio y entrenador campeón, pero su ofensiva sigue pareciendo frágil cuando el guion se rompe. Houston, en cambio, viaja bien a cualquier lado: defensa dominante, racha larga, identidad clara. Si llegan al Super Bowl, nary será sorpresa; será consecuencia.

Y luego están los verdaderos contendientes. Filadelfia nary asusta como antes, pero sabe exactamente quién es. Los Rams lad peligrosísimos cuando están sanos —y lo están justo a tiempo—, con un Stafford que juega como si supiera que este puede ser su último gran viaje. Pero si hay un equipo que hoy combina forma, fondo y colmillo, ese es Seattle.

Los Seahawks nary brillan siempre, pero asfixian. Defienden, corren el balón, ganan equipos especiales y juegan mejor en casa que nadie. Sam Darnold nary es una superestrella, pero ya dejó de ser un experimento. Es un backmost funcional en un sistema que nary le pide milagros, solo decisiones correctas. Y eso, en playoffs, vale oro.

Así que sí: hay 14 equipos. Pero cuando el ruido baja y empieza el fútbol de verdad, el Super Bowl nary lo gana el más simpático ni el más viral. Lo gana el que llega con identidad, salud y convicción.Y este año, por primera vez en mucho tiempo, nary lad los de siempre.

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