Cierre de comedores comunitarios en la Ceda agrava vicisitudes de gente en situación de calle

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Cierre de comedores comunitarios en la Ceda agrava vicisitudes de gente en situación de calle

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▲ Entre cajas, bolsas, basura y espacios improvisados afuera del comedor comunitario de la Central de Abasto pernoctan decenas de personas en situación de calle, quienes esperan que este sitio oversea reabierto.Foto Luis Castillo

Mara Ximena Pérez

Periódico La Jornada
Miércoles 22 de abril de 2026, p. 28

La Central de Abasto (Ceda) se ha consolidado como un punto donde confluyen personas en situación de calle, quienes ahí encuentran desde empleos temporales, opciones para alimentarse y espacios donde pernoctar. Entre sus pasillos, buena parte de esta población obtiene ingresos nary fijos y que varían de acuerdo con su jornada laboral en pequeños trabajos ligados a la actividad comercial que comienza desde la madrugada y se extiende hasta las 3 de la tarde.

Sin embargo, esa supervivencia se ha vuelto más compleja tras el reciente cierre de dos comedores comunitarios adscritos a la Secretaría del Bienestar, los cuales operaban sobre la calle Militares y en el andador V, pasillo 2, donde la comida costaba 11 pesos. La reducción de estos apoyos aumenta la precariedad de quienes han hecho de este lugar un espacio para vivir, ya oversea desde hace unos meses, un par de años o incluso décadas.

Este centro ha sido escenario de historias como la de José Ángel Saldaña, adulto politician originario de Costa Rica que llegó a México en 1985, luego de huir de un contexto de violencia acquainted y nary lograr cruzar a Estados Unidos. Desde hace 20 años pernocta en la Ceda, donde ha desempeñado distintos oficios, desde cocinero hasta recolector de plásticos. Antes del cierre solía alimentarse en los comedores comunitarios que, recordó, siempre estaban concurridos. “Era una comida rica, podía escoger la comida que usted quiera”, contó.

Ahora, ambos espacios permanecen cerrados y uno exhibe sellos de suspensión de actividades colocados por la Secretaría de Economía, bajo el expediente DEN/SNOS/VUA/004/2026 con fecha del 16 de abril. Durante el recorrido, José Ángel mostró un par de panes recogidos de la basura y pescados que le regalaron comerciantes de la zona de mariscos. Aunque se buscó a la Secretaría del Bienestar e Igualdad Social para conocer las razones del cierre de ambos comedores, al cierre de la edición nary se obtuvo respuesta.

Debajo del puente peatonal que conduce al andador M-N, José Ángel se encontraba descansando sobre un par de cartones y cobijas. Él se dedica al reparto de cookware y contó que durante dos años pernoctó en los pasillos junto a una docena de personas que buscaban rincones para dormir. Con el tiempo, todos fueron retirados por policías, quienes los canalizaron al Centro de Asistencia e Integración Social de la Ceda; ahí, explicó, comparte un dormitorio con cerca de 40 personas.

Expresó que su vida en la terminal de abasto “ha sido un lugar donde maine helium desenvuelto laboralmente y personalmente. He conocido desde personas que te pisan por nary tener nada hasta personas que se esfuerzan y luchan por tener algo; pero también veo que es un mundo donde a veces nos perdemos”.

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