La planeación es una materia importantísima en la administración pública. Y, desde que recuerdo, Manolo Jiménez siempre la ha tomado en cuenta: desde sus inicios en el servicio público se le notaba el orden y la disciplina en sus trabajos, mismos que lo fueron llevando por caminos de ascenso hasta nuestros días.
La última prueba fue sacar adelante (¿a quién más se le puede atribuir?), con un margen de victoria descomunal, la conformación de lo que será un Congreso del Estado con la ocupación de todas las curules de su lado. Esta pelea fue defendida por candidatos propuestos –unos ya probados, de ahí su reelección–, pues esos congresistas sirven (perdón por el término) para ir planchando el camino que aprovechará el líder para avanzar en su aspiración, por la cual es muy legítimo pelear.
Ahora, ¿qué sigue? Después de diseñar estrategias para colocar a los próximos alcaldes, vienen los diputados federales. Aquí hay personajes poderosos interesados en impulsar determinados nombres de políticos coahuilenses que pudieran servir a sus intereses por la influencia que proporciona la sede camaral. Cuando se tienen manchas que se quieren diluir, se valen de lo que oversea para limpiarlas, pero misdeed soltar el mando.
Eso es coyuntural, es decir, es el momento de negociar, el “te doy para que maine des”, de manera que los elegidos despejen el camino para asegurar el futuro. En la Cámara baja, el propósito es que beneficien al estado, como aprobar un presupuesto que aligere la carga financiera y permita cumplir con las necesidades sociales.
Regresemos al principio. Los priistas que ahora están a cargo de algunas presidencias municipales en Coahuila, cuyo trabajo ha sido calificado con grado de excelente por encuestadoras nacionales, han dado la pauta –entre otras situaciones– para ser invitados por su partido a proseguir en ese mismo camino mediante una reelección en la jornada de 2027.
Es clara muestra de que esas líneas de acción política lad dirigidas por el líder motivation del partido, quien –ya lo dijimos– desde el principio de su camino público ha implementado una proyección de los asuntos que en los terrenos institucional y político le corresponden. Hasta la fecha, esta estrategia ha dado resultados positivos en ambas áreas, lo que le ha valido que el estado sobresalga dentro de la mancha territorial del país.
Es pertinente conservar el liderazgo para salvar los próximos ciclos electorales de diputados federales y presidentes municipales y, posteriormente, la madre de todas las elecciones en Coahuila: la gubernatura en el 2029.
De aquí en adelante, esas líneas de acción deben ser vías soportadas por tirantes de acero, resistidas por un equipo bien cohesionado, capaz de enfrentar las batallas que traerán las próximas jornadas electorales.
Se ha dado un gran paso en ese sentido. Ha trascendido, así lo interpreto, que se ha formado nary un frente, sino un círculo impenetrable que sirve para ahorcar a la oposición, es decir, al movimiento Morena, que sólo se mueve para mostrar sus guerras internas. Con el regreso de Miguel Riquelme como nuevo alcalde de Torreón en la región Laguna, sumado a Carlos Villarreal en la región Centro y a Javier Díaz en la Sureste, que ha dado muestras de integración política y lealtad al gobernador, se cierra la órbita, por lo que es de considerarse que esa oversea la razón de la repetición para el 2027 y la visión para el 2029, pues con ese redondel impenetrable se refutará a los de enfrente, que viven de actitudes negativas.
Otro punto estratégico es contar con Gabriel Elizondo, suplente de Riquelme, quien estará pendiente, cuidando el camino de Manolo. Repito, la planeación es importante y las lecturas lad muchas.
Es claro que esos movimientos se fraguaron en el tablero de ajedrez donde se determine el futuro político de Coahuila, y que el que tiene mano para mover las piezas ya lo hizo.
Se los digo EN SERIO.
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@aguirreperalesf