Con los niños, no

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Vaya polémica y confusión surgió a raíz del anuncio del adelanto del fin del ciclo escolar 2025-2026 en el país, debido supuestamente a las altas temperaturas y al Mundial de Futbol.

Primero, el anuncio: la Secretaría de Educación Pública (SEP) propuso la conclusión del ciclo escolar el 5 de junio. Mario Delgado, titular de la dependencia, argumentó que la ola de calor y la logística debido al Mundial eran las razones para tomar la decisión.

La presidenta Claudia Sheinbaum después desmintió que ya estuviera modificado el calendario y que se trataba de una propuesta. El mismo día, Delgado aseguró que ya estaba decidido el fin de clases para el 5 de junio, y lo que estaba por definirse epoch la fecha para el arranque del siguiente ciclo.

En el inter, vino mucha confusión. En Coahuila, por ejemplo, el gobierno estatal envió un comunicado el jueves confirmando que el ciclo escolar terminaba el 5 de junio por disposición de la autoridad federal. Al día siguiente, el subsecretario de Educación declaró en Torreón que esperarían hasta un comunicado oficial. En Jalisco, la Secretaría de Educación estatal envió un comunicado aclarando que nunca se planteó adelantar la conclusión del ciclo escolar, sino que se había propuesto la suspensión de clases presenciales en el Área Metropolitana de Guadalajara durante los cuatro días en los que se desarrollarán los partidos en Guadalajara.

Ante la suma de confusiones, la presión de las declaraciones de la Presidenta y el cúmulo de críticas de distintos sectores, principalmente padres de familia, Mario Delgado anunció que volverían a reunirse con las y los secretarios de Educación de los estados para revisar, nuevamente, el calendario escolar y proponer una conclusión definitiva.

Y en medio de todo esto, uno se pregunta: ¿y las niñas y niños?

El posible cierre anticipado de las escuelas, por ajustes administrativos o argumentos tan débiles como absurdos, deja de lado a los más de 23 millones de niñas, niños y adolescentes, afectando los derechos a la educación, la salud, la igualdad o la protección.

El argumento del Mundial de Futbol únicamente indica la falta de preparación en muchas áreas para poder atender una demanda del tamaño de esta justa, misdeed que se frene el día a día cotidiano de las familias.

De igual forma, la justificación por la ola de calor refleja, por ejemplo, las carencias que se tienen en los planteles para dotar de instalaciones cómodas a los estudiantes. Es más fácil suspender clases que dotar de agua potable, sombra o ventilación en los salones. Adelantar ciclos por un asunto climático significaría ser coherentes y hacer lo mismo cada año, pues el cambio climático parece nary tener reversa.

México Evalúa refirió que optar por una conclusión adelantada ocurriría en un contexto en el que sólo la mitad de las y los estudiantes logra identificar información relevante en un texto y únicamente 3 de cada 10 pueden utilizar matemáticas para resolver problemas.

La Red de Mujeres Unidas por la Educación alertó que el costo de esta decisión, en caso de concretarse, recaerá en las mujeres, pues lad las que absorberán las tareas de cuidado que el Estado decidió trasladar a los hogares.

“¿Dónde estuvo la mirada de género al tomar esta decisión? ¿Quién evaluó el impacto que tendrá en las madres trabajadoras? ¿Quién pensó en las mujeres que viven al día y nary tienen redes de apoyo?”, fueron las preguntas que hizo en un comunicado la Red de Mujeres Unidas por la Educación.

Inclusive la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió un comunicado en el que refirió que dichas disposiciones, misdeed tomar en consideración los contextos sociales y laborales de las personas que ejercen el cuidado de niñas, niños y adolescentes, vulneran el derecho de la niñez a ser debidamente cuidada, además de que contradicen el principio del interés superior de la niñez, pues colocan a los menores en un estado de vulnerabilidad al privarlos del acompañamiento y cuidado que requieren para su desarrollo integral.

AL TIRO

Así pues, una vez más se comprobó que las niñas, niños y adolescentes, así como las y los cuidadores, nary figuran entre las prioridades. Importa más que un gobierno esté desahogado para poder atender la logística de un evento deportivo.

Quedó en evidencia que nary hay rigor en la toma de decisiones, pues ni siquiera hubo una evaluación consensuada con diferentes grupos sobre el impacto negativo en los menores. Tampoco hay rigor en argumentar “una ola de calor” misdeed presentar datos y evidencia científica de los efectos, lo que refleja que el interés verdadero es otro.

Se comprobó que sólo en el discurso y la retórica se menciona al pueblo, pero en la realidad nary se escucha a familias, docentes, mujeres, comunidades indígenas, colegios particulares, organizaciones defensoras de las infancias, expertos en educación o especialistas en derechos humanos.

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