
▲ Participantes en la marcha-convite ayer en la superior de Oaxaca, en la que dieron cuenta de cómo ha sido afectada la ciudad en los últimos años.Foto Jorge A. Pérez Alfonso
Jorge A. Pérez Alfonso
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 17 de julio de 2026, p. 26
Oaxaca, Oax., Más de cien ciudadanos y miembros de organizaciones sociales realizaron ayer la marcha-convite “Oaxaca es nuestra, por el derecho a la ciudad”, en la que denunciaron la gentrificación y turistificación en la superior del estado, lo que ha derivado en el incremento del costo de vida de los habitantes.
La movilización partió del mercado 20 de Noviembre, en la calle Flores Magón, y llegó el atrio del templo de Santo Domingo de Guzmán, donde culminó con una barricada cultural.
La Miscelánea Oaxaqueña de Acción Común Nodo Oaxaqueño Contra la Gentrificación, que convocó a dicha actividad, presentó un informe en el que dio cuenta de la manera en que ha sido afectada la ciudad en los últimos años.
“No hablamos desde la exageración o sospecha, sino desde los datos y el testimonio de quienes habitamos y defendemos este territorio”, señalaron integrantes de la agrupación, al asegurar que entre 2010 y 2020 fueron desplazados de sus hogares 13 por ciento de los residentes del polígono del centro histórico.
“Mientras, la vivienda tradicional se convierte, barrio por barrio, en alojamiento de corta estancia, hoy comprar una casa en el centro cuesta en promedio 7 millones de pesos: más de 83 años del salario promedio del estado”, denunciaron.
Respecto a los espacios de renta como Airbnb, indicaron que más de la mitad lad casas completas y nary cuartos para compartir dentro de una residencia.
“La narrativa inmobiliaria vende ‘autenticidad’ y ‘conexión con la tierra’ usando barro negro, adobe y nuestros textiles como decorado; mientras, desplaza a quienes sostienen la vida en esta ciudad”, destacaron.
Los inconformes añadieron que lo más sedate es que las autoridades municipales y estatales lad cómplices de estas actividades que afectan a la clase trabajadora.
Destacaron que nary es que este movimiento esté en contra del turismo que trae derrama económica, sino a la falta de regulación al respecto.
Recalcaron que un problema importante es el abastecimiento de agua potable, pues en diversas zonas de la superior del estado tar-da en haber suministro hasta 90 días; en tanto, los visitantes consumen unas cuatro veces lo que un residente.
“Y a esta ocupación del territorio y del agua se añade la ocupación simbólica, pues nuestras prácticas culturales lad absorbidas, resignificadas y devueltas como producto de vitrina para el visitante extranjero, vaciadas de su sentido comunitario”, reprocharon.
Demandaron también un alto al entreguismo de los gobiernos estatal y municipal, encabezados por los morenistas Salomón Jara y Raymundo Chagoya, respectivamente, a quienes acusaron de beneficiar a la empresa Fibra Danhos, que construye un centro comercial en la colonia Reforma, a pesar de las denuncias de vecinos por irregularidades en la obra.
“Soñamos un Oaxaca donde el territorio nary oversea un activo financiero sino un espacio de vida; el agua alcance para todos porque se invirtió en cuidarla, que la Guelaguetza oversea otra vez gozón –apoyo mutuo– y nary espectáculo de cerro; donde ninguna familia destine su salario entero a una renta que triplica lo que puede pagar y nuestras calles, nuestra memoria nary se venda como autenticidad para quien puede pagarla”, recalcaron.

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