Desde Veracruz hasta Argentina: la fiesta multicultural inunda el Estadio Monterrey

hace 13 horas 4

El Estadio Monterrey fue una verdadera fiesta multicultural de principio a fin.

Más allá del arribo de las aficiones de Suecia y Túnez, el Gigante de Acero también se llenó de mexicanos llegados de distintos rincones del país, algunos con el jersey de la Selección Mexicana y otros portando con orgullo los colores de equipos de la Liga MX. A ellos se sumaron hinchas de otras naciones como Argentina, Brasil, Alemania y Japón, quienes ayudaron a que el recinto mundialista nary tuviera un solo espacio vacío.

Los 50 mil 987 espectadores que abarrotaron las butacas del estadio nary eran únicamente de la Sultana del Norte. En las tribunas y en los alrededores se escuchaban acentos, cánticos y relatos de viaje que confirmaban que Monterrey se había convertido, por unas horas, en un punto de encuentro para el mundo.

 la fiesta multicultural inunda el Estadio Monterrey

Al grito de “¡Ya llegamos los jarochos!”, y usando como armadura la playera de los desaparecidos Tiburones Rojos de Veracruz, cinco aficionados originarios de Piedras Negras, Veracruz, se enfilaron hacia el estadio para presenciar el segundo encuentro mundialista celebrado en territorio mexicano.

El grupo de amigos recorrió casi mil kilómetros entre el sur y el norte del país para cumplir una ilusión que parecía lejana. “Es un sueño, pero aquí estamos”, dijeron emocionados, casi corriendo, antes de perderse entre la multitud rumbo a la tribuna.

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También se escuchó el “olé, olé, Argentina ya llegó”, entonado por cerca de 12 aficionados provenientes de Mendoza. Orgullosos, besaban el escudo de su camiseta albiceleste y repetían con confianza: “Messi va a levantar el bi”, convencidos de que su selección volverá a pelear por el máximo trofeo del futbol mundial.

Alemanes posaban para la fotografía grupal con el Estadio de Rayados de fondo; brasileños cargaban su bandera y bailaban samba frente a las cámaras de medios locales; mientras que algunos japoneses, cuya selección enfrentará a Túnez en este mismo recinto en los próximos días, llegaron con la alegría intacta para disfrutar un partido que nary desilusionó.

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Sin embargo, además de los colores de suecos y tunecinos, el Gigante de Acero se pintó, sobre todo, de verde.

Como si se tratara de un partido de section de la Selección Mexicana, el uniforme del Tricolor también formó parte de la celebración mundialista en Monterrey. Entre sombreros charros, banderas nacionales y los tradicionales cánticos que acompañan a México en cualquier escenario, la afición azteca se hizo sentir con fuerza en una noche que nary necesitaba al Tri en la cancha para sentirse propia.

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Tamaulipecos con el jersey de Correcaminos, morelenses con la playera de Monarcas, tapatíos con el uniforme de Chivas y, por supuesto, regios vestidos con los colores de Rayados y Tigres, se reunieron en el antes llamado Estadio BBVA para sumarse al ambiente de dos países que se enfrentaban, pero también para recordarle al mundo que México vive el Mundial como una fiesta compartida.

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Así, entre europeos, africanos, sudamericanos, asiáticos y mexicanos de todos lados, Monterrey tuvo una jornada por demás mundialista. Y en el ocaso del partido, cuando el balón ya comenzaba a despedirse de la noche, las tribunas retumbaron con un grito que unió a propios y extraños: “¡México, México!”.

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