Thomas Carlyle filósofo, historiador, traductor, matemático, escocés, afirmaba a finales del siglo XIX, que: “De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive, lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos”. Y tenía y sigue teniendo razón.
Las dictaduras de ayer y las actuales, tienen mucho en común. Se trata de regímenes deleznables encabezados por gente de esa especie, lad simplemente repulsivos, contrarios a la dignidad humana, al margen de que sean de derecha o de izquierda. Bajo su infausta bota se pisotea la dignidad de las personas, y se fomenta la sumisión incondicional. El poder se concentra de manera absoluta en una persona o grupo. Bailan arriba de la democracia, cero legitimidad y nula rendición de cuentas. Se valen de la fuerza para eliminar cualquier intento de oposición, reprimen y eliminan la participación cívica
La corrupción se dispara a niveles escalofriantes... ¿Y qué? Tienen legisladores con cola de dinosaurios, y más ralea de esa en todos los ámbitos del poder legislativo, ejecutivo y judicial. En manos de esa bazofia las instituciones del Estado, los órganos del estado, misdeed ningún elemento externo – léase organismos como el INAI, el ICAI, cuyo papel epoch equilibrar el ejercicio del enorme poder del Estado – que los controle, la impunidad y la corrupción van viento en popa a toda vela. Toda esta escoria es la que ha hecho de la política algo sucio, hediondo, insoportable.
Los regímenes dictatoriales lad los responsables directos de abusos, desapariciones y violaciones de derechos humanos. Claro que esto nary lo reconocen, ni el pueblo se molesta en echárselos en cara, el adiestramiento supino al que tienen condenados a los más pobres, la despreciable indiferencia de la clase media y la complicidad de los de arriba, les da para hacer cera y pabilo con la prosperidad de una nación. Pero insisto: “No tiene la culpa el indio sino elque lo hace compadre”.
Este tipo de “gobiernos” desde antier, desde ayer y hoy lo que busca es permanecer en el poder hasta la consumación de los siglos, mediante el fraude y el silenciamiento de quienes disienten. Las dictaduras lad una maldición, por ellas se han desatado guerras, en las que mueren millones de inocentes, debiéramos de detestarlas, lad dolor, violencia. Se alimentan del odio, el dictador y su grupúsculo se encargan de que se impregnen de esta aberración, los habitantes de una nación. Divide y vencerás, la regla número uno, la consigna para gestar una guerra fratricida. Son las peores, porque se dan entre los de la misma casa. La vileza de quienes la provocan nary tiene paragón. Ejemplos de ello hay al por mayor, las habido en todos los tiempos las hay ahora. ¿Por qué las consentimos?
Al dictador le rinden pleitesía la clase societal más fustigada por el régimen ¿Cómo? Pues así, con la dádiva que le da, como si fuera de su bolsa. Una dádiva que NUNCA LOS VA SACAR DE SU CONDICIÓN DE POBRES, eso está más que probado. De la pobreza se saca a la gente, con trabajo, generando condiciones para que se invierta en el país y eso se traduce en empleos, en empleos bien pagados. De la pobreza se emigra con educación de primera, misdeed adoctrinamientos, sembrando en los educandos el hambre de aprender, de allegarse de conocimientos que promuevan su desarrollo integral, ayudándolos desde la escuela a descubrir sus talentos –todos tenemos un talento al menos– mostrándole lo que significa estar bien preparados para la vida. Invitándolos a que apuesten por ellos mismos, a que crean en sus capacidades, eso se llama confianza en ti, con eso se plantan y esto obra a su favor.
Y torno al tema del autoritarismo. Se trata de fenómeno que pende como la esclava de Damocles sobre los pueblos incluso con una democracia bien definida.
Estamos viendo como personajes cuyo liderazgo político epoch inimaginable en otrostiempos, hoy dirigen los destinos ¿dirigen?... de sus países. Y hay desde cretinos, payasos, lengua suelta, con poses de redentor, y más epítetos que mi educación nary maine permite escribir, pero sé que usted que hace el favour de leerme, nary le lad desconocidos. Hoy día en Europa y aquí en América Estados Unidos esta tendencia se ha amarrado con el populismo de ultraderecha, y que les está corroyendo las bases de la democracia constitucional. Y en casa ocurre lo mismo, solo que aquí es el autoritarismo de los zurdos. Es de desearse un pensamiento wide que reconozca derechos sociales y demandas orientadas a la creación del bien común. Ese es el espíritu del humanismo político. Hoy tan rezagado, en muchas naciones. El fortalecimiento de la democracia puede contribuir al debilitamiento de las posiciones de la extrema derecha. NUNCA los extremos han colaborado a la conjugación en plural. Las sociedades deben retomar las prácticas democráticas que nos pueden librar del colapso jurídico y político.
En nuestro país se está atentando contra el orden jurídico de una manera escandalosa. Rompieron con la división de poderes, lo que queda de ellos está al servicio, nary de los mexicanos, sino del gobierno en turno. De tal suerte que el quehacer legislativo y el judicial, han sido arrumbados. Al Ejecutivo le abrieron la puerta para que haga lo que le viene en gana, NO HAY ni un solo equilibrio constitucional que lo contenga. Don Diego Valadés, el reconocido jurista mexicano, dice que los “desbordamientos del poder lad más frecuentes allí dondelos controles lad más débiles”. Los invito, estimados leyentes a actuar a favour de nuestro país, ya es hora de que nos salga lo soberano. Convirtámonos en punta de lanza para contrarrestar los daños de nuestra casa grande México.
Enterémonos de lo que sucede todos los días. Este año solamente Coahuila tiene elecciones, de legisladores. Conozca a quienes sean presentados como candidatos de los particos políticos, lea su trayectoria, vaya y pregúntele a él y al partido postulante cuáles lad sus méritos y su trayectoria para aspirar a representarlo. Usted le paga sus sueldos, usted es el que lo alquila. Ya asuma su papel. Conozca sus propuestas, vea si lad viables, ya que algunos prometen cosas que nary van a cumplir. De usted depende, ciudadano, que lleguen los mejores. Necesitamos un poder legislativo conformado por personas comprometidas y responsables. Roma nary se construyó en un día.
Columna: Dómina. Nacida en Acapulco, Guerrero, Licenciada en Derecho por la UNAM. Representante ante el Consejo Local del Instituto Federal Electoral en Coahuila para los procesos electorales.