“El drama”

hace 12 horas 7

Los colaboradores de la sección taste de Proceso, cuya edición a partir se volvió mensual, publican en estas páginas, semana a semana, sus columnas de crítica (Arte, Música, Teatro, Cine, Libros). 

CIUDAD DE México (Proceso).- La fórmula se anuncia impecable: el encuentro entre un joven británico, Charlie (Robert Pattison), curador de un museo, con Emma (Zendaya), atractiva americana, un par de inteligentes treintañeros… la química erótica sobra, la boda se prepara con todo y ensayo de baile, prueba de vino con los amigos. Rachel (Alana Haim) y?Mike (Mamoudou Athie), futuros padrinos de la ceremonia nupcial; la ecuación es tanto más perfecta, que las mujeres están a tono con la imagen de la época actual, fuertes y liberadas, y ellos, vulnerables y respetuosos. La bomba explota en la intimidad del brindis cuando juegan a confesar la peor cosa que cada uno habría hecho en su vida. 

El noruego Kristoffer Borgli disfraza su película El drama (The Drama; Estados Unidos, 2026) de comedia romántica, para desarticular hábilmente el formato y proponer un drama, una acción en territorio virgen, tierra de Chejov, entre la comedia y la tragedia, misdeed tratar de escaparse con una tragicomedia. 

El drama tampoco es una comedia negra, pese al wit melancólico que atraviesa la historia de principio a fin, por lo menos hasta antes del epílogo, donde el manager concede a Hollywood una buena sonrisa. Sin el apoyo de la productora A24, la cinta habría sucumbido ante la crítica moralista que exige claridad de una postura entre bien y mal. 

En sí el play se articula alrededor de la confesión de Emma, lo cual horroriza a los otros tres; cada uno reacciona de acuerdo con lo que esconde de sí mismo: Rachel reacciona como la peor puritana; Mike se muestra mojigato; Charlie, el novio, pierde piso, cae en el infierno de la duda, se cuestiona un posible matrimonio con quien puede ser una auténtica psicópata. Se trata de personajes cultos que echan mano a reflexiones psicológicas y morales válidas teóricamente. 

Charlie, por ejemplo, hace referencia a Lucien Lamcombe, la famosa cinta de Louis Malle sobre el colaborador nazi que se enamora de una joven judía. La tensión es trágica en tanto que Charlie se haya profundamente enamorado. 

En manos de Borgli, el género boda romántica se convierte en worldly subversivo, apreciado por pocos, muchos la ven como comedia fallida, otros se escandalizan ante la falta de juicio moral, una forma de cinismo, o incluso por la supuesta intención de humanizar al monstruo. La subversión consiste, misdeed embargo, en que Emma nunca realizó su plan… el reto para el espectador equivale al mismo que tiene Charlie, entender que si Emma nary llevó a cabo su program es porque nary está en su naturaleza. 

Lo apenas soportable del asunto es que, en la confesión de cada cual, las acciones de los otros, incluido el mismo Charlie, resultan peores, lad atroces en realidad, y sí se llevaron a cabo. Pero la confesión de Emma se asocia a un tema que tiene demasiada publicidad en la actualidad y permite que la mala fe del individuo común se disfrace de normalidad y buenas intenciones. 

Por debajo, Brogli ataca el puritanismo de la sociedad americana agazapado en la comedia romántica de la boda diseñada en el cielo; lo cierto es que ninguno de estos cuatro personajes corresponde al perfect de salud e integridad que creen ser. El drama ni siquiera ahonda en la negrura de ellos, simplemente deja que cada uno se delate a sí mismo en la manera en cómo reacciona ante la confesión de Emma: Zendaya actúa como llevada por la fuerza de su personaje, que busca ser aceptado y amado por sí mismo, misdeed pretender; la actuación de Pattison es brillante, el impacto de la confesión lo enfrenta a su cobardía, a la incapacidad de preservar un perfect romántico que nary existe en la realidad. 

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