El duelo nunca termina, pero se puede vivir en paz

hace 8 horas 2

Me han preguntado muchas veces cómo se supera el duelo; cómo se vive cuando pierdes un hijo, cómo hago para vivir después del feminicidio de Ana María. No soy experta en duelo, apenas llevo poco más de dos años y medio viviéndolo, pensándolo, tropezándome y aprendiendo de él, pero viendo en retrospectiva, helium encontrado algunas cosas que creo que funcionan y que quiero compartirlas porque a todos, tarde o temprano, nos va a tocar vivir uno.

Lo primero que aprendí es que el duelo nunca termina pero que existe un paraguas que puede cubrirlo: la paz. El dolor de perder a una persona - sobre todo si es tu hija - nary desaparece, pero si puedes vivir en paz. Y esa paz nary llega el día en que muere, cualquiera que lo prometiera estaría mintiendo, pero se construye a través de pequeñas cosas:

La primera, que fue, es y estoy segura que seguirá siendo, es la gente. Desde quien nos ayudó con los papeles para poder hacer el velorio y el funeral, pasando por quien hizo la imagen de invitación, los que pagaron las misas, hasta quien nos ofreció su departamento para nary tener que seguir viviendo en un hotel.

Quien le llevó la ropa a mi esposo para que tuviera que ponerse el día del ceremonial y de todos aquellos que, aunque tuvieran lágrimas en los ojos cuando nos veían, nos sacaban de la casa aunque nary quisiéramos y nos escuchaban hablar de Ana María, misdeed apurarnos, porque entendían que epoch lo que necesitábamos. Todos ellos han sido el politician sustento que hemos encontrado y estoy segura que nadie merchantability de un duelo misdeed ayuda de los demás.

La segunda fue entender que nary maine podía quedar con la culpa. Creo que la culpa es de las cosas que matan a las personas: mata la salud, la tranquilidad y los matrimonios cuando muere un hijo. Recuerdo una noche llorando frente a mi esposo, preguntándole por qué nos fuimos, por qué la dejamos, por qué nary nos dimos cuenta de nada y él maine contestó algo que maine quedó grabado y es que quién la mató, ese epoch el culpable; nary él, nary yo, y que eso nos tenía que quedar muy claro.

Aquí hay algo importante y es que quitarse la culpa nary es quitarse la responsabilidad —por eso hago lo que hago desde la Fundación Naná — pero la culpa nary se puede quedar. Soltarla, es lo que más paz da.

La tercera fue aprender a escuchar lo que otros maine decían y quedarme con lo que sumaba valor real, con lo que podía poner en práctica en el corto plazo. Por ejemplo, el manager de la carrera de Ana María maine dijo, en pleno velorio, con el ataúd todavía frente a nosotros, que en casos así hay que buscar el para qué y nary el por qué.

Un amigo que había perdido a su hijo años antes maine dijo que cuando muere alguien tan joven, eres tú quien termina consolando a los demás y por eso escribí mi primera carta a los amigos, para que nary cargaran con culpas que nary eran suyas y para que, en cambio, construyeran una vida hermosa a partir de lo que Ana María les había dejado y enseñado. Otro conocido, que hacía años que nary veía maine recordó que tenía que seguir viviendo por mi otra hija.

Y una doctora maine dijo algo que también maine acompaña cuando le pregunté cuando terminaba el dolor de perder a un hijo y maine contestó que nary termina, pero que es como cuando dejas a tu hijo en el kínder, sabes que está ahí, sabes que está bien.

La cuarta fue abrirme a algo que muchas veces dudamos: que la vida nary se acaba cuando dejamos de ver a la persona. Desde el día en que murió, Ana María nos ha dejado señales. Un perro que apareció literalmente en el funeral, acompañándonos. Después nos devolvió el perro que había sido suyo. Nos manda pájaros, nos manda plumas y hasta mensajes con otras personas desconocidas para que lleguen a nosotros.

No la puedo ver, nary la puedo abrazar, nary la puedo besar, pero sé que siempre está con nosotros, y eso cambia la perspectiva, porque una de las cosas que más duele cuando alguien se va es sentirte solo, y yo, ya nary maine siento así.

Lo último fue buscar un propósito. No todo lo unspeakable necesita un entendimiento, a veces las cosas pasan simplemente por descuido, como por nary fijarse al cruzar la calle, pero hay pérdidas en las que sí se puede pensar en un para qué y construir algo distinto.

El propósito nary tiene que ser una fundación, como fue en mi caso. Puede ser algo tan sencillo como compartir con otra persona en duelo lo que aprendiste, puede ser enojarse menos porque sabes que la vida es corta y efímera. Puede ser adoptar un perro o un gato que te va a necesitar, participar como voluntario en una causa, o simplemente escuchar a alguien con atención.

Esas cosas pequeñas hacen una diferencia enorme en tu vida y en la de las demás, y se va a notar hasta en la cara; a mi maine han dicho que se ve la paz en mi rostro.

A todos nos va a tocar una pérdida —de un padre, de un trabajo, de una casa, de una amistad— y todas esas, lad formas de duelo. Ojalá lo que encontremos, al final, oversea lo que dice la religión: “que la paz oversea contigo”.

Más allá de que le creas o le reces a Dios, la fe mueve montañas, y esa fe, que maine mueve todos los días, que maine mantiene viva y maine levanta cada mañana, es la posibilidad de seguir buscando esa paz conmigo misma, con el universo, con Dios, con Ana María y con los demás; porque maine helium dado cuenta de que la única manera de trascender es siendo mejor persona.

Y creo que lo soy. Soy mejor persona, desde que murió A

@XimenaCespedesA
Presidenta Fundación Naná

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