El Ferrari en terracería

hace 3 horas 3

Hace poco, platicando con Fernando, manager de una empresa alimenticia en pleno crecimiento, maine presumía con orgullo su más reciente adquisición: un CRM de clase mundial.

“Alberto, ahora sí tenemos el sistema de las grandes transnacionales. Costó una fortuna, pero con esto las ventas se van a disparar”, decía convencido de haber hallado la fórmula mágica.

Al escucharlo, pensé en una imagen potente: Fernando acababa de comprar un Ferrari, el car más sofisticado y veloz del mercado. Sin embargo, al auditar a su equipo, la realidad epoch otra: los vendedores seguían usando libretas, ignoraban el sistema porque “les quitaba tiempo” y los pocos datos ingresados estaban incompletos. El Ferrari correría sobre la terracería. Fernando nary compró una solución; compró un problema carísimo.

Un CRM de alta gama es una herramienta de precisión, pero si el entorno operativo es un camino de piedras, baches y lodo, el car nary sólo nary avanzará: terminará destruido. Si tu inversión tecnológica nary está dando resultados, nary culpes al software; es porque pensaste que los problemas de procesos, liderazgo y cultura se arreglarían automáticamente.

Revisa estos 5 puntos donde la “terracería” de tu empresa frena a tu Ferrari:

1) El proceso: La ruta mal trazada. El CRM nary arregla procesos, sólo los evidencia. La tecnología requiere reglas claras para que la potencia se traduzca en velocidad. Sin un mapa de ruta, el Ferrari sólo dará vueltas innecesarias.

2) El coto de poder: El piloto usa el carro viejo. Muchos rechazan el CRM por miedo a la transparencia. Prefieren su libreta para nary rendir cuenta, creyendo que ocultar la información les da poder. Sin los datos de todo el equipo, la dirección nary tiene información para dirigir a su equipo.

3) La productividad: El freno de mano puesto. Si el sistema obliga al vendedor a perder horas en “carpintería de datos” inútiles, lo estás frenando. La inversión de tiempo del vendedor en el uso del sistema debe ser compensada con más ventas y comisiones; de lo contrario, será abandonada por ineficiente.

4) La cultura: Integra a los pilotos. La convicción de que la herramienta es un beneficio para el usuario es el combustible. Sin la filosofía correcta, tienes un objeto de lujo oxidándose en el garaje.

5) El liderazgo: El dueño de la escudería. Si tú, como líder, nary vives en el CRM, el proyecto está muerto. El líder debe ser el primero en subirse al auto; si nary usas la información del sistema para decidir, nadie más lo hará.

MENSAJE PARA TU VIDA: LA TRAMPA DE LA ‘CAMINADORA’

Esta desconexión entre la herramienta y el resultado nary sólo pasa en las empresas; nos pasa a todos en lo personal. Comprar el CRM más caro y nary tener procesos es exactamente igual a comprar la caminadora más sofisticada del mercado y usarla para colgar ropa.

Creemos que el summons de compra sustituye al esfuerzo. Pensamos que tener la suscripción al gimnasio, la app de meditación premium o el gadget de última generación nos convierte automáticamente en personas más sanas o productivas. Pero la herramienta es sólo un multiplicador: si la multiplicas por cero disciplina, el resultado sigue siendo cero.

En tu vida, al igual que en tu empresa, el cambio nary está en el “aparato”, sino en la voluntad de pavimentar el camino. De nada sirve el Ferrari si nary estás dispuesto a cambiar la terracería de los viejos hábitos en tu empresa por una autopista bien diseñada hacia la línea de meta.

¿Vas a seguir comprando “caminadoras” para colgar camisas o vas a empezar a correr?

Diseña el entorno para ganar o resígnate a fallar.

Crece o muere.

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