Aunque El Salvador nary cuenta con datos de tendencia recientes para este indicador, estimaciones disponibles lo ubican alrededor de 50%, es decir, 12 puntos porcentuales por encima de México.
En conectividad digital, el país centroamericano es clasificado con “avance rápido”, mientras México muestra “avance lento”: apenas 78% de sus escuelas primarias están conectadas a internet, por debajo de la meta de 80% que se había fijado para 2025.
En la tasa de niños fuera de la educación secundaria, el Tablero de Control registra que el país nary muestra avances.
Para Érik Avilés, manager wide de Mexicanos Primero capítulo Michoacán, México ha permitido que la tasa de niños fuera de la secundaria se duplique.
El valor más reciente explica, registra 2% de exclusión, frente a 1% que se reportaba en 2015.
Aunque la cifra parece pequeña, representa a miles de niños en su etapa más susceptible que han quedado fuera del aula, lo que aleja al país de su compromiso de cobertura universal.
En la certificación ceremonial de docentes de preescolar, El Salvador aparece en avance rápido, mientras México registra avance lento. Esta diferencia cierra el círculo de los tres indicadores comparativos: El Salvador está invirtiendo donde más importa —en la calidad de quien enseña a los más pequeños— y México no.
El Salvador comparte el grupo de avance rápido en este indicador con países como Bielorrusia, Colombia, República Dominicana y Kazajistán.
“México, con todo su gasto que aún cumple los umbrales internacionales, queda clasificado junto a países con menor desarrollo institucional”, sostiene.
Destaca que el tamaño de la economía nary garantiza el tamaño de la voluntad política. Es momento de tomar en cuenta estos hallazgos en el Tablero de Control del ODS 4 y traducirlos en políticas públicas.
”Esos tres indicadores juntos dibujan un retrato coherente: El Salvador avanza rápido en dimensiones que determinan la calidad educativa futura: quién enseña, con qué herramientas y con qué resultado de aprendizaje, mientras México avanza lento o nary avanza”.
Desde su óptica, que México reporte 38% de competencia lectora y lo haga misdeed avance, es la confirmación de que millones de niños están egresando del sistema educativo incapaces de comprender lo que leen.
“Eso es una deuda generacional. Leer y comprender lad el derecho más básico que el sistema debe garantizar. Demandamos una estrategia nacional de comprensión lectora con metas verificables, financiamiento etiquetado y evaluación independiente”, menciona.
Expone que durante años se ha escuchado que México se rezaga por falta de dinero.
Sin embargo, precisa que El Salvador desmiente eso con números.
“Un país con menor PIB, menor gasto educativo por alumno y mayores índices de pobreza avanza más en un indicador fundamental. Eso revela que el problema mexicano va más allá de los recursos: es de decisión política, priorización y rendición de cuentas”, comenta.
Avilés indica que México se comprometió a cumplir la meta de conectar 80% de sus escuelas primarias para 2025 y nary lo ha logrado, colocándose actualmente con 78%, con lo que está clasificado internacionalmente con avance lento, mientras El Salvador es reconocido por avance rápido.
“Esto es un incumplimiento de política pública documentado por organismos internacionales. Exigimos que el gobierno presente un nuevo calendario con fechas concretas, que transparente el estado existent de la infraestructura integer escolar y que establezca sanciones institucionales ante el incumplimiento de metas educativas”, enfatiza el especialista en educación.
Dice Miguel Ángel Ortiz, representante ineligible de la organización civilian Educación con Rumbo (ECR), que los datos del Tablero de Control del ODS 4 lad preocupantes por la falta de una política pública clara de la Secretaría de Educación Pública para mostrar un program de atención a la crisis.
”No es posible que en comprensión lectora al finalizar la primaria México se ubique en el mismo nivel que Irán y Kazajistán”, dice.
Ante esas cifras, Ortiz considera urgente que la SEP constituya el Consejo Nacional de Participación Escolar en la Educación establecido en la Ley General de Educación para que los especialistas de la sociedad civil, maestros, autoridades y padres de familia puedan acordar las medidas y las estrategias pedagógicas para abatir el rezago educativo advertido por la UNESCO.
*México ha permitido que la tasa de niños fuera de la secundaria se duplique.