El triunfo se disfrutó entre mariachis, norteños y jarochos

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Ángel Bolaños Sánchez

Periódico La Jornada
Viernes 12 de junio de 2026, p. 26

En la catedral de la música vernácula, Plaza Garibaldi, unas 9 mil personas con playeras de la selección nacional corearon: “¡México! ¡México!”, hicieron la ola, agitaron banderas, sonaron trompetas y matracas, saltaron con la batucada y terminaron cantando Cielito lindo. Este sitio fue uno de los 18 festivales futboleros que instaló el gobierno capitalino en las 16 alcaldías para transmitir la Copa Mundial de la FIFA.

Turistas extranjeros, muchos también con la playera verde, convivieron con los nacionales en la plaza, donde hubo un consumo tolerado de cerveza y los populares salones Tenampa y Tropicana estuvieron a tope. Un par de ellos se sumó inclusive a una cascarita que unos 20 aficionados, mujeres y menores entre ellos, armaron al medio tiempo a un costado del Museo de Tequila.

Falla eléctrica

Tras la segunda anotación de México, la pantalla se apagó, lo que generó una silbatina de los aficionados, seguida del cántico “¡culeeero!”. El fallo se prolongó unos 14 minutos, algunas personas empezaban a retirarse, pero al escuchar que se restablecía la transmisión corrieron a buscar reacomodo entre la multitud para segur animando al equipo mexicano.

El grito de “¡México! ¡México!” estalló apenas concluyó el partido y un mariachi y un conjunto norteño se apostaron frente a la pantalla para comenzar a tocar Cielito lindo, seguida de El rey, cantadas a coro por la gente a la que pusieron a bailar después con ritmo de banda.

Grupos comenzaron a abandonar la plaza al grito de “¡Vámonos al Ángel!” y otros siguieron la fiesta en círculos, saltando y gritando hasta que la lluvia los replegó hacia el quiosco y las velarias que rodean la explanada, pero bajo la tormenta algunos jóvenes comenzaron a cascarear, improvisando la portería con botellas de caguama.

En el festival futbolero de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixihuca, en Iztacalco, antes de las 9 horas comenzaron a llegar aficionados y para la 9:30 estaban ocupadas las 300 sillas instaladas frente al templete y la pantalla en espera de la ceremonia de inauguración y el primer partido, mientras amenizaba el grupo veracruzano de lad jarocho, Mono Blanco, que entre su repertorio interpretó su clásica El mundo se va a acabar.

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