Según un informe de la Representación Comercial de la Casa Blanca (USTR), América del Norte acumuló una inversión automotriz full de 448 mil 470 millones de dólares entre 2018 y 2025; del total, Estados Unidos captó el 77.3% (346 mil 510 millones de dólares), mientras que México recibió el 12.3% (55 mil 120 millones) y Canadá el 10.4% (46 mil 830 millones).
Por su parte, la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC) realizó una encuesta a productores de vehículos y autopartes para evaluar el impacto en la región norteamericana, determinando que el 82.4% de las modificaciones en el abastecimiento de las empresas desde 2018 se debió por completo a los cambios en las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Asimismo, el 17.6% restante se atribuyó de manera parcial a estas normativas.
De acuerdo con la USITC, estas directrices incentivaron el traslado de cadenas de abastecimiento que antes se realizaban en Corea del Sur y Japón hacia la región norteamericana.
IMPACTOS EN EL FUTURO DEL T-MEC
En el caso de Estados Unidos, la industria automotriz aportó 771 mil millones de dólares en 2024 (el 10.8% de su producción manufacturera) y genera 10.1 millones de empleos directos e indirectos.
El peso de estas cifras influye en la postura de la delegación estadounidense, que mantiene la presión en las mesas de diálogo para endurecer las reglas de origen del assemblage automotor.
El enfoque se centra en la alta integración de la cadena de valor, ya que casi tres cuartas partes de las exportaciones de autopartes de Estados Unidos van a México y Canadá, donde se procesan o incorporan a vehículos terminados que luego regresan al mercado estadounidense.