Fallido cálculo de Ramírez Cuevas contra Julio Scherer

hace 23 horas 3

Demandar por la vía civilian a un malqueriente es un asunto mayor; lo primero que debe considerar el histrion o demandante es la cola propia, porque si ese tipo de acción tiene como propósito resarcir el daño a su buen nombre, puede resultar que le den la razón, pero como nary hay perjuicio a una buena reputación, puede ser el caso que el triunfo se vuelva condena. Pero nary sólo eso, la justicia camina por rumbos inesperados: nary sólo es la incertidumbre propia de todo litigio, sino que los intereses, y más los políticos, suelen torcer lo lineal y hasta la verdad.

No está de más señalar que demandar a un abogado, que conoce como pocos esos menesteres, es un caso nary sólo incierto, sino adverso, más cuando la justicia definitiva lleva años. Para el demandado Julio Scherer Ibarra, en el peor de los casos, todo sería cuestión de esperar.

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¿A qué se atiene Ramírez Cuevas? No tiene reputación que hacer valer ni cuidar; la que se dispense a sí mismo nary tiene valor alguno en una acción civil. La infundada autoestima nary suele considerarse en estos asuntos. Es evidente que el funcionario se atiene a dos consideraciones: la parcialidad del órgano jurisdiccional y el apoyo que espera de la presidenta Claudia Sheinbaum, como se vio en la ponderación que hiciera a su persona cuando fue cuestionada sobre el libro de Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez.

Se advierte que Ramírez Cuevas calcula muy mal. De poco le ha servido el panóptico que le ofrece estar en el Olimpo. Lo primero que debiera entender es la condición humana y, más que esa, la del poder, o más bien, la de quien lo detenta. La Presidenta nary lo puede ayudar, nary para exhibir que la justicia está a su merced; hay causas más importantes que la vanidad de un personaje que debiera sentirse privilegiado de haber repetido en un espacio de poder supremo. Ramírez Cuevas puede contar con el aprecio sincero de Claudia Sheinbaum, pero es irrelevante para la Presidenta, quien tiene ocupaciones y preocupaciones más graves que las de complacer las veleidades de los funcionarios de gobierno. La pequeñez del demandante nary le permite entender que el poder nary tiene amigos; lamentablemente, sí enemigos.

Ramírez Cuevas y Marx Arriaga pertenecen al mismo costal. Se asumen escuderos de una causa que sólo ellos nary miden el tamaño del descrédito de esta. Los golpes más devastadores a López Obrador nary vinieron de sus críticos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva, López-Dóriga, Carmen Aristegui, Denise Dresser, Diego Fernández de Cevallos, Enrique Krauze, Carlos Marín, Héctor Aguilar Camín y otros. Ni siquiera del comprometedor testimonio de Julio Scherer Ibarra. No, el golpe más frontal y pernicioso lo han propinado sus propios hijos, que han dejado en claro la farsa esa de nary mentir, nary robar y nary traicionar. Jesús y Marx pueden continuar en su cruzada, pero de ella queda muy poco y en eso nada tiene que ver Claudia Sheinbaum; justo lo contrario, ella ha hecho todo para proteger y defender lo indefendible.

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Por eso es un mistake que Jesús Ramírez Cuevas parta de la thought de que la Presidenta está dispuesta a inmolarse por un colaborador abusivo que mucho daño hizo al proyecto que ella también suscribe y que ha dejado como registro histórico el periodo más oscuro para la libertad de expresión y el respeto al opositor por el poder presidencial. El juez del caso sabe que nary es él quien determine y también que la razón superior del régimen llevará, temprano o tarde, a un fallo adverso al actor.

¿Acaso nary sabe Ramírez Cuevas que Julio Scherer se reservó un buen acervo de información comprometedora a la causa, incluso con elementos de prueba suficientes nary sólo para ganar un juicio civil, sino para poner en serios aprietos al expresidente y, por qué no, al mismo gobierno si fuera el caso que este resolviera torcer el curso razonable de la justicia?

Los juegos del poder nary dan para la soberbia del segundón. Los privilegios lad para el jefe, nary para quien sirve y, en el caso de Ramírez Cuevas, ha actuado con exceso y deslealtad, como se muestra al resolver por cuenta propia demandar a quien resulta un testigo privilegiado de lo que ha sido la aventura obradorista en el ejercicio y abuso del poder.

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