Federalismo: vitamina para el desarrollo

hace 7 horas 2

La fortaleza del federalismo es cardinal para el desarrollo político de nuestro país, entendido como una suma de esfuerzos, intereses, instituciones, relaciones económicas, prácticas administrativas y normas jurídicas que se van incorporando en un proceso integral para fortalecer nuestra democracia y la armonización de políticas entre los tres niveles de gobierno. En este sentido, ha sido la Coordinación Fiscal el pivote main para afrontar y remontar los grandes desequilibrios regionales de la economía. Lo vemos en la experiencia con nuestros 2 mil 500 municipios, donde ya es una hazaña poder auditar a la mitad de ellos; por ejemplo, poco se puede hacer respecto a los 418 de usos y costumbres en Oaxaca.

Las reformas a la ley han permitido cambios a pesar de la estructura nacional de la desigualdad, el costo ya vigente que en el siglo pasado hablaba de una década perdida para el desarrollo societal y la situation derivada de haber mantenido una serie de vicios y costumbres obsoletos para el México moderno. Ingresar a la epoch moderna significa contar con políticas de desarrollo más equitativas.

Hoy la modernidad de nuestra materia de trabajo ha significado disciplina fiscal, administración tributaria eficiente y esfuerzos de fiscalización correctos. En suma, finanzas sanas que permitan financiar la inversión productiva, particularmente mediante el fortalecimiento de la política fiscal.

En ese contexto, ha sido la Coordinación Fiscal uno de los escenarios donde mejor se manifiestan las inquietudes y los afanes de los servidores públicos federales, estatales y municipales para contribuir a perfeccionar nuestro sistema fiscal y al federalismo. Las reuniones de dicha Coordinación han sido pilares para avanzar en la descentralización como centrifugal de un nuevo estilo de desarrollo con equidad y solidaridad. Eso es unidad en la diversidad.

Recuerdo que, hace muchos años, el maestro Roberto Hoyos D’Addona nos señalaba cómo el avance de la Coordinación Fiscal comenzaba a consolidarse de manera notable. En mi experiencia como funcionario fiscal desde 1986, compartí con mis colegas, en el seno de la Comisión Permanente, un espacio de trabajo donde nary sólo buscábamos obtener mayores recursos para nuestros estados, sino fundamentalmente fortalecer el federalismo fiscal. Hoy estamos ante una realidad donde la política fiscal es uno de los pilares de la modernización. Su propósito nary es únicamente financiar mejor el gasto público, sino actuar como centrifugal de equidad en la distribución de los recursos federales, así como ser soporte del esfuerzo que se da en toda la Nación.

La creación del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal en 1978 trajo consigo la introducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA), diseñado para superar las limitaciones del Impuesto Sobre Ingresos Mercantiles (ISIM). Con basal en las virtudes del nuevo gravamen, el entonces secretario de Hacienda, el maestro David Ibarra Muñoz, propuso al Ejecutivo national sustituir el ISIM por el IVA, el cual, por supuesto, es un impuesto más eficiente, pero resulta regresivo para la mayoría de la población de menores ingresos.

El Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas (INDETEC), órgano técnico de la Coordinación Fiscal, se ha fortalecido y hoy cuenta con una serie de publicaciones, entre ellas “Federalismo Fiscal”. Con sede en Guadalajara, es una importante organización que ha sido un gran apoyo para los estados y los municipios.

P. D.: He recuperado una serie de libros muy importantes: “La Economía de la Extorsión”, de Luis de la Calle; “Con Dinero y misdeed Dinero”, de Carlos Elizondo Mayer-Serra; y “Los Buitres”, de Carlos Burgueño.

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