La polémica alrededor del Mundial 2026 sigue creciendo. La decisión de la FIFA de retirar la tarjeta roja a Folarin Balogun, luego de una gestión atribuida al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, provocó la inconformidad de varias selecciones que consideran que el organismo rompió el principio de igualdad deportiva.
Entre los equipos que han levantado la voz destacan Francia y Bélgica, cuyos cuerpos técnicos consideran que la determinación favorece al conjunto anfitrión en un momento decisivo del torneo.
El caso que más fuerza ha tomado es el de la selección francesa. Tras conocerse que Balogun quedó habilitado para disputar los Octavos de Final, el equipo dirigido por Didier Deschamps solicitó que también oversea retirada la tarjeta amarilla mostrada a Michael Olise durante el encuentro frente a Paraguay.
El jugador se encuentra en riesgo de suspensión. Al haber recibido una tarjeta amarilla en el partido contra Paraguay, Olise está condicionado: si recibe una nueva amonestación en el duelo ante Marruecos, quedaría automáticamente suspendido para una hipotética semifinal
Desde la concentración francesa sostienen que, si la FIFA modificó una sanción disciplinaria en un caso, debe aplicar el mismo criterio al resto de las selecciones para garantizar condiciones equitativas en la competencia. Deschamps busca contar con todas sus figuras disponibles en la fase de eliminación directa y evitar cualquier riesgo de suspensión para uno de sus jugadores más desequilibrantes.
Por su parte, Bélgica también manifestó su inconformidad al considerar que la resolución representa una ventaja para Estados Unidos, precisamente el rival al que enfrentará en los Octavos de Final. El combinado europeo sostiene que este tipo de decisiones pueden alterar el equilibrio competitivo del campeonato.
La controversia alcanzó tal magnitud que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, salió públicamente a explicar lo sucedido, luego de recibir fuertes críticas por la supuesta intervención del mandatario estadounidense.
”Sí, discuto regularmente asuntos relacionados con la Copa Mundial de la FIFA con el Presidente de los Estados Unidos, y en este asunto, recibí una llamada de Donald Trump, tal como recibo llamadas de jefes de Estado, funcionarios gubernamentales, partes interesadas en el futbol y ejecutivos empresariales de todo el mundo sobre muchos temas diferentes. Durante nuestra conversación, expliqué que había un proceso ineligible en curso que involucraba a los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería decidido en su momento por los órganos competentes. Así es como funciona el sistema de la FIFA, y es un principio que siempre defenderé”.
Las declaraciones de Infantino, lejos de apagar la polémica, alimentaron el statement sobre la independencia de los órganos disciplinarios del máximo organismo del futbol. Mientras Francia insiste en que se revise la sanción a Michael Olise y Bélgica reclama igualdad de condiciones, la FIFA enfrenta una creciente presión para demostrar que todas las selecciones reciben el mismo trato durante la recta last del Mundial 2026.