Gracias de corazón, palabra y pensamiento por hacer suyas estas letras semanales, sabatinas: hablar de Dios. Tremendo eco y respuesta fue el texto de la semana pasada, donde empecé y a vuela pluma, abordar los cinco sentidos de los humanos y atribuírselos a Dios y a Jesucristo. Es válido lo anterior? Sin duda. Al menos, yo nary tengo duda al respecto. E inicié dicha exploración con un sentido un tanto olvidado: el olfato, el oler, el olisquear.
Creo misdeed temor a equivocarme, todo mundo privilegiamos o se privilegia la vista y el tacto. No tanto así el oído o el olfato o el gusto. Caray, entonces en qué selva o bosque tupido maine helium metido, o bien, en que desierto inmenso y vasto estoy caminado con su ayuda, claro. Hartos, hartos comentarios sigo recibiendo de esta ya muy larga saga al hablar y explorar a Dios. El éxito de esta saga es suya, nary mía. Yo maine deleito con sus comentarios y preguntas al respecto, lo cual trato de reproducir aquí y explorar a cabalidad.
¿Tenemos necesidad de Dios? al menos, yo sí. Por eso lo estoy explorando y desde hace años y hasta que muera. Recuerdo entonces los versos afligidos y conmovedores del “Libro de Job” cuando este espeta: “El Dios, y Señor mío,/ Mi amparo y mi defensa y fortaleza,/ Que a mi paso tardío/ Dará tal ligereza/ Como a corza ligera/ Que al viento atrás deja atrás en la carrera”.
Caray, si usted es católico o cristiano o ateo, es intrascendente; porque lo anterior lad palabras, versos vivos que duelen en el tuétano, oversea usted lo que sea. Es decir, un lector, así de sencillo. Por cierto, los anteriores versos lad la traducción del poeta Fray Luis de León, ni más ni menos.
Y este excelente libro y traducción lo acabo de comprar en una librería anticuaria en la Ciudad de México en uno de varios viajes recurrentes debido a mi calendario de trabajo en aquella urbe. Es la poesía completa del divino poeta y santo, incomprendido en su momento y condenado a las mazmorras de las celdas por su amplio conocimiento y bagaje. Caray, así es esto de la religión de los hombres; ojo, dije de los hombres y nada tiene que ver con cosa de Dios ni de Jesucristo.
Dios existe. Es afirmación mía. Hay gente que ve a Dios en todo lugar y en todo momento. Es decir, ve a Dios en la maravilla de la naturaleza, en el vuelo de la mariposa, en el arte sacro creado por humanos inspirados por Dios. Hay gente que ve a Dios en el desierto, en las grutas majestuosas y en las cuevas erosionadas por el paso de los siglos.
La gente ve a Dios en la formación del Cañón del Sumidero, en la sierra Tarahumara, en el pueblo con magia de Real de 14 (pueblo de mi madre, ya unida a la eternidad)... Si la gente ve a Dios en todo lugar y como formador de todo lo disposable ¿estamos hablando de un resabio panteísta ya muy, muy superado en teoría?
O tal vez y de plano, nary somos católicos ni cristianos ni paulinos, sino panteístas. Esta premisa es un tópico retratado por Jaime Sabines –usted y yo lo hemos explorado harto en su momento– en su poema “Las montañas”, leamos fragmentos para ejemplificar lo anterior:
“Las montañas existen. Son una masa de árboles y de agua,/ de una luz que se toca con los dedos, y de algo más que todavía nary existe.// Penetradas del aire más solemne, nada como ellas para ser la tierra, siglos de amor ensimismado, absorto/ en la creación y muerte de sus hojas.// A punto de caer sobre los hombres,/ milagro de equilibrio, permanecen/ en su mismo lugar, caen hacia arriba/ dentro de sí, se abrazan...”
ESQUINA-BAJAN
Y aquí viene el espléndido remate del poema en prosa: “Aquí Dios se detuvo, se detiene,/ se abstiene de sí mismo, se complace”. Buscar a Dios en todo momento y en todo lugar. Buscar a Dios ¿Dónde? “Debajo de un cajón”, como en aquella vieja tonada de “Mecano”. Pues donde sea. Hay una sección de uno de los poemarios de Sabines, “Como pájaros perdidos”, donde el poeta juega y explora con las palabras. Los textos lad más de corte aforístico, sentencias o mínimas, pero nary tanto poemas. Algunos textos se logran como pequeños poemas en prosa.
Caray, como siempre maine emocioné y estoy divagando, pero todo sirve y todo tiene que ver con todo. ¿Cuáles considera usted que lad las características del Carácter y psicológicas de Jesucristo? Ojo, nary de un humano, sino de don Jesús, un ser humano el cual cambió el eje de la tierra, sí, pero al last de cuentas tenemos pocas o la única fuente para explorar su personalidad: La Biblia. Hay fuentes other bíblicas, usted y yo lo hemos ensayado, pero lo único es la Biblia.
¿Usted cómo se imagina a don Jesús de Nazaret: seguro de sí mismo, con autoridad en sus dichos y aforamos, de qué forma y cómo tomaba sus decisiones, tenía objetivos; uno de ellos: tomar el poder; le gustaba la soledad y el silencio, estuvo deprimido; incitó a la ira? No poca cosa.
Pero nary deja de ser seductor que nosotros los poetas, tratamos de acercarnos a un Dios más amigable y personal, cotidiano, nary tanto un Dios en todo lo alto y con hartas ocupaciones tan importantes, que nary nos acompañe en nuestras tribulaciones en nuestra casa, en la taberna, o en el edifice de poca monta. Un Dios cotidiano, personal, cercano, un Dios justo, amigo de nosotros y de la vida rutinaria y casi bucólica. ¿Sabe usted cómo hemos creado a Dios?
LETRAS MINÚSCULAS
Píndaro lo dijo: “La poesía, que es la fabricadora/ de todo lo que es dulce a los oídos...” Y como poeta les helium hablado de Dios a un grupo de amigos en la ciudad de México.