Industria automotriz: los datos para el optimismo

hace 9 horas 2

La incertidumbre, dicen los que intentan ver con crudo realismo el mundo, es un elemento consustancial a la vida cotidiana. Y es que prácticamente todo, incluso aquello que damos por sentado, en realidad sólo es probable que ocurra y nary podemos darlo por hecho.

Por ello justamente, una de nuestras batallas permanentes –a nivel idiosyncratic y colectivo– es la que intenta reducir la incertidumbre o, si se prefiere, es la que va de calcular, con la politician precisión posible, qué hechos lad más probables. Desde el clima hasta las finanzas nacionales, una parte importante de nuestros esfuerzos está orientada a tratar de “predecir” el futuro.

Ya nary lo hacemos viendo las estrellas o consultando un oráculo que larga crípticas expresiones en las cuales hay que esforzarse por encontrar la verdad. O al menos nary hacemos eso en términos de previsiones económicas o del comportamiento de los mercados.

La forma como hoy intentamos indagar en el futuro es científica y para ello hemos diseñado complejos modelos mediante los cuales se identifican los escenarios con politician probabilidad de concretarse en el futuro inmediato, así como en el mediano y largo plazos.

No se trata de una ciencia exacta, porque las fuerzas de la naturaleza, así como el capricho humano, siempre pueden hacer surgir variables que eran imposibles de anticipar. Pero, en general, los modelos económicos constituyen herramientas eficaces para la toma de decisiones hacia el futuro.

El comentario viene al caso a propósito del reporte que publicamos en esta edición, de acuerdo con el cual los especialistas prevén que, durante el tercer trimestre de este año, se registrará un repunte en el empleo ligado a la industria automotriz.

De acuerdo con una encuesta realizada por la firma especializada ManpowerGroup, casi el 40 por ciento de las principales empresas del assemblage prevé aumentar sus contrataciones entre julio y septiembre. Tales incrementos, se ha explicado, obedecen al crecimiento registrado en la venta y exportación de unidades automotrices, así como a las nuevas inversiones anunciadas por empresas como General Motors y KIA.

La relevancia de este pronóstico resulta evidente en la circunstancia actual: la industria automotriz constituye el corazón del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá; y si la industria automotriz asentada en México prevé un repunte en sus contrataciones, eso implica que los ejecutivos de dichas compañías ven con optimismo el futuro.

En otras palabras, por mucho que cotidianamente escuchemos noticias en el sentido de que la administración de Donald Trump se encuentra “cerca de cancelar” el T-MEC, actitudes como la de los capitanes de la industria automotriz evidencian que ese escenario es poco probable.

Como ya se dijo, nary se trata de una ciencia exacta y en cualquier momento puede cambiar de dirección el viento. Pero al menos hasta ahora, las noticias dan para documentar el optimismo.

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