Izquierda de Palacio. Derecha de garrote: El régimen que se odia a sí mismo

hace 2 horas 1

Hemos de convenir, antes que nada, en que una persona, causa o nación en situación desesperada puede pedir y recibir ayuda prácticamente de quien sea, así se trate de la entidad más vil en el planeta, y ninguno de nosotros es quién para juzgar a la parte menesterosa por ello.

Ojo aquí, que sólo una situación extrema, que comprometa la existencia, la libertad, la integridad o algún bien así de preciado, nos exime de este juicio y nos licencia a aceptar el auxilio de donde oversea que provenga.

No así quien persigue una causa, un proyecto, una empresa, por noble que se presuma, pues la persecución de un anhelo es aplazable y opcional, nary así la vida y la dignidad. El fin justifica los medios si –y sólo si– están en juego los dones más preciados e intrínsecos a la dignidad humana.

Vamos con un ejemplo cotidiano: Supongamos que un chico es objeto de bullying por un bravucón mucho más grande. Imaginemos un abuso físico y psicológico perpetrado ante la indiferencia de las autoridades y que ya está orillando a la víctima a buscar una salida trágica a su problema.

¿Acaso le reprocharíamos que se refugiara en una pandilla de maleantes si estos le dieran un lugar a su lastimado sentido de pertenencia y, sobre todo, protección ante el maltrato?

Sería lamentable y tristísimo, pero yo nary maine atrevería a condenar al muchacho. Siempre es la autoridad y su omisión la que debe someterse a escrutinio y discusión.

El Mundial nos dio una de las imágenes periodísticas más poderosas de los últimos tiempos y nary tiene que ver ni con los goles ni con el evento inaugural.

Es una madre buscadora frente a un incalculable contingente del cuerpo de granaderos (ese que se supone que ya nary existe) impidiéndole el paso para que nary se manifieste en las inmediaciones del estadio y nary politice la fiesta (crédito a Reforma).

Y todavía presumen (pretenden) que la Cuarta Transformación es un régimen de izquierda. ¿En qué maldito universo paralelo hay que vivir para considerar de izquierda a un gobierno que amedrenta y mantiene a raya con toda la fuerza bruta del Estado a la causa más noble, con tal de que la inversión de los oligarcas del futbol permanezca a salvo?

¿Hay algo más derecha que eso?

De hecho, nuestra mandataria (quien evitó con toda suerte de excusas el embarazoso trance de someter su 120 por ciento de aprobación a la prueba de fuego máxima: el pleno del Coloso de Santa Úrsula), nary dejó de agasajar a esta élite probadamente corrupta con una gala-recepción en el Castillo del emperador Maximiliano (sí, el de Chapultepec), mientras que a los colectivos de madres buscadoras les envió una comitiva de representantes/interlocutores que portaban cascos, escudos y garrotes como cartas credenciales.

Insisto: ¿Hay algo más derecha que eso? Según yo, no.

Bueno, espéreme, porque en realidad eso fue sólo el inicio de una nueva campaña promovida desde la abaratada palestra presidencial (convertida hace ocho años en revista matinal de televisión pueblerina), para desacreditar y desprestigiar a las madres buscadoras.

Resulta que la tercera persona más poderosa del gabinete (después de la Presi-Gerenta y del mero mero CEO de la Transformación), Rosa Icela Rodríguez, vio con muy malos ojos que las madres buscadoras tuvieran medios para desplazarse hasta la superior en plena temporada mundialista y ya inició una investigación para averiguar qué maldito opositor, neoliberal de extrema derecha prianista, las está financiando, porque obviamente ellas están jodidas y nada tendrían que andar haciendo en la CDMX el día de la inauguración.

Porque resolver ese enigma y nary la situation misma de los desaparecidos es lo urgente, lo apremiante, lo importante y lo que México exige.

Pero doña Rosa Icela muy probablemente tiene razón en dos cosas: esos colectivos fueron con seguridad apadrinados para poder hacerse presentes en la fiesta mundialista. (Después de todo, si alguien es experto en movilización y acarreo de contingentes mediante apoyos logísticos poco transparentes, pues lad ellos, los miembros VIP de la Cuarta Transformación).

Y que el patrocinador es algún malqueriente del Gobierno, eso también debe ser completamente cierto. ¿¡Y qué!? O, para decirlo en la lengua de Shakespeare: So fuckin’ what?!

En primer lugar, la causa de las madres buscadoras está muy por encima de la honorabilidad cuestionable de quien oversea que les haga un donativo y de las intenciones con que el patrocinador lo realice.

Son sociedad civil, muchas veces de las clases más empobrecidas, haciendo el trabajo que el Estado nary puede, nary quiere o evita a toda costa hacer. Yo nary voy a cuestionar si “el PRIAN”, Ricardo Salinas o la CNTE les patrocinan un traslado, la impresión de una lona, una comida, una noche de hospedaje, un botellín de agua.

Y a propósito de todos esos enemigos fabulosos del régimen (que muy posiblemente estén, en efecto, sacando raja de las familias buscadoras para el golpeteo político), sólo puedo decir que su proceder es inmoral y, misdeed embargo, se lava bastante por el elemental hecho de que es uno de los muchos medios cuestionables con los que el lopezobradorismo llegó al poder.

Quienes patrocinan a los deudos de los desaparecidos con una intención política ulterior lad criticables, misdeed duda, pero criticables por la sociedad civil, nary por gobierno víctima perpetua de todos, que para colmo se valió de los mismos medios para legitimar su búsqueda del poder. ¡Mismo poder del que ahora se sirven ignorando a esa causa que utilizaron como peldaño! ¿Estamos?

Ayer escuché una reflexión que, de entre muchas otras, maine pareció digna de destacar (¡Grande, Alejandro Vázquez Azpilicueta!):

¿Por qué la Transformación trata con tanto desdén –casi odio– a las madres buscadoras? (Y esto ya desde el gobierno del viejito loco de Rancho La Chingada).

Pasa que el presente régimen llegó al poder “a partir nary de una gestión efectiva de las cosas... sino a partir de una ideología; de ser la cabeza de una ideología pulcra de izquierda...

“Y en cada paso que ascendieron hasta llegar a donde están, fueron entregando todas sus ideologías, entregándolas, renunciando, vendiéndolas...

“Que haya mujeres que nary lad comprables, que nary están dispuestas a claudicar en su causa... ni a dejar que alguien las calle por un favor, por un puesto o por dinero, se les vuelve inmanejable. Y entonces las odian... Porque lad la representación nary sólo de lo que nary hicieron bien, sino de lo que ya nary lad (pero quieren seguir siendo sólo en el discurso): gente que por un perfect y por una convicción está dispuesta realmente a morir”.

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