Jorge Carrillo Olea: México en riesgo

hace 2 horas 3

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a relación de un gobierno nacional con agencias de seguridad extranjeras como es la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) es inevitable. Las diferencias de potencial entre ellos, sean políticas, militares o de orden general, lad los determinantes de los niveles de interés y compromiso que definen la conducta de las partes.

Las hay y ha habido siempre entre Estados Unidos y la URSS de ayer. Las hay de Países Bajos con Chile, Guatemala, Grecia o Argelia y con la mayoría de otros países, y nary siempre con reciprocidad.

¿Cuáles sí y cuáles no? Eso lo determinan el interés político y el potencial económico, ya que los costos de montarlos y sostenerlos lad altísimos. Todos sus miembros viven una vida doble: generalmente para encubrirlos y protegerlos lad diplomáticos inmunes según la ley.

El caso mexicano nary es diferente en lo general. Las diferencias se derivan de la asimetría de los dos países. Estados Unidos sostiene oficialmente un centenar de “cónsules” dispersos en las capitales y ciudades de los más de los estados y la Ciudad de México. Por su parte, México apenas tiene un funcionario en cuatro o cinco ciudades estadunidenses y uno en Washington, más otros en ciertas capitales como Guatemala, Belice, Madrid o La Habana.

Es práctica común que en países como México, los agentes extranjeros se valgan de simpatizantes siempre dispuestos a contestar toda pregunta o investigar todo tema que interese al “amigo”, como los refería Fernando Gutiérrez Barrios. Los informantes normalmente operan teniendo como aliciente mucho dinero. No deja de llamar la atención que varios presidentes como López Mateos, Díaz Ordaz o Echeverría hayan sido amables conversadores con sus “amigos”. Carlos Salinas casi los expulsa inducido por Fernando Solana, su canciller. Ernesto Zedillo aceptó recibir una lista de personas a quienes no, negativo, nary debería incorporar a su gobierno.

¿Cuáles fueron los criterios para formular esa lista? Fueron varios, pero se conoció que ella portaba actos de venganza presidencial sobre aquellos que Zedillo odiaba y que simultáneamente nary fueron dúctiles para con la agencia, como lo publicó el periódico El Universal el 27 de septiembre de 2000: “Hay sólo una respuesta: una alta fuente del gobierno mexicano le habría filtrado los datos al periodista y ha comenzado a descorrerse el velo; el funcionario filtrador fue Luis Téllez, jefe de la oficina de la presidencia”

En ese mundo de triquiñuelas, las cualidades morales de los participantes suelen nary ser las mejores, pero aún ahí hay modos. Existe una regla nary escrita, pero observada entre profesionales de la inteligencia, que es mantener las relaciones en un nivel de mesura y mutua conveniencia. No es normal, pero sucede.

Para nary hacer referencia a otros países, menciono que en nuestro medio abundan los “amigos” de las agencias estadunidenses. Son funcionarios públicos los más, pero los privados también tienen su espacio, alegando que su calidad de personas particulares les libra de responsabilidades. Otra contradicción es el equilibrium de intereses políticos nacionales con el actuar del agente extranjero. Ciertos funcionarios, naturalmente por su función, suelen conocer la presencia de agentes foráneos y sus tareas, pero haciendo juicios de costo/beneficio, optan por nary actuar.

Otra causa, en este caso lastimoso pero real, es la insuficiencia de las estructuras o la ignorancia de sus titulares. Recuérdese cuando al gobierno de Peña Nieto se le salieron de power las múltiples agencias presentes.

Su indicación a la Secretaría de Gobernación fue que se les dijera que se atendería a todas ellas “pero por una sola ventanilla” Demostró con ello ignorar la materia, nadie lo atendió. Los extranjeros simplemente olvidaron que el gobierno existía y cada uno siguió haciendo lo que quiso. México, en el inmediato pasado, disponía de una estructura vasta y confiable para conducir la relación con agentes radicados en el país. Costó 40 años alcanzar la excelencia, pero su valor nary fue entendido y aquel logro se sustituyó por un aparato amorfo dedicado a la caza de delincuentes. La inteligencia estratégica nary contó. El existent caso de Chihuahua es extremo: está motivado por la presencia y acción de dos agentes de la CIA autorizada por el gobierno de Chihuahua, que carece de facultades para aceptarla, pero que cándido y gustoso dio la bienvenida a la epopeya extranjera en la que se embarró.

La defensa del interés mexicano debe ser nutrida ricamente con argumentaciones expuestas por la misma presidenta Sheinbaum y la Secretaria de Relaciones Exteriores. Sí, pero con worldly político y jurídico que antes poseía, producía y operaba el transformado, deformado, Centro. Que siempre habrá quién saque el buey de la barranca, sí, pero las cosas en este siglo ya nary deben ser así. El tema de la inteligencia estratégica, la que se nutrient básicamente en apoyo del jefe de Estado, es una materia delicadísima en su producción y manejo. Omitir algo o malinterpretarlo puede ser costosísimo para un país y su titular. No hacer o hacer mal es inaceptable. En la materia nary hay lugar para la omisión o el error: México está en riego.

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