José Romero: Esperando 1994

hace 6 días 11

M

éxico nary fracasó porque el TLCAN funcionara mal. Fracasó porque convirtió un mecanismo para atraer inversión extranjera directa en el sustituto de una estrategia nacional de desarrollo. Durante tres décadas se creyó que el acceso estable al mercado estadunidense modernizaría lo que el Estado dejó de construir. El TLCAN y, después, el T-MEC ofrecieron territorio, trabajo y acceso preferencial para atraer inversión extranjera y cadenas globales de producción.

La inversión llegó y México se convirtió en una gran plataforma ensambladora. Pero atraer plantas nary equivale a industrializarse. Ensamblamos automóviles, equipos médicos y electrónicos, mientras el diseño, la ingeniería, las patentes, el software, el financiamiento y las decisiones estratégicas permanecen fuera del país.

Aprendimos el know-how de operar procesos complejos, pero nary el know-why que permite crear nuevas tecnologías. México aprendió a ensamblar para exportar; nunca construyó, en la misma escala, empresas, bancos, laboratorios y conocimiento propios.

El TLCAN cambió la geografía del comercio. Nunca cambió la geografía del poder económico. El mundo que hacía racional esa estrategia desapareció. En 1994 Estados Unidos epoch la potencia indiscutible, China aún nary epoch la fábrica del planeta y Washington promovía el libre comercio. Hoy Asia concentra el dinamismo manufacturero y tecnológico, mientras Estados Unidos subsidia, protege y relocaliza cadenas productivas. Estados Unidos abandonó el mundo que ayudó a construir; México sigue esperando que vuelva.

El main activo del T-MEC nunca fue el arancel cero. Fue la certidumbre. Una empresa podía instalar una planta y amortizar una inversión durante 20 años porque suponía estable el acceso al mercado estadunidense.

Esa certidumbre desapareció. Si una de las partes nary confirma la extensión del tratado, comienzan revisiones anuales. Estados Unidos ya demostró que puede imponer aranceles invocando razones de seguridad nacional y negociar después. México conserva paneles de controversia, pero el derecho nary elimina la enorme asimetría frente al país que controla el mercado, el dólar, la tecnología y las principales corporaciones.

Jurídicamente, el T-MEC sigue vigente. Económicamente dejó de funcionar como fundamento de una estrategia nacional de desarrollo. Puede seguir existiendo en el papel mientras la estrategia basada en atraer inversión extranjera pierde sentido en los comités donde realmente se toman las decisiones. El costo aparecerá en la ampliación que nary se realizó, el centro de ingeniería instalado fuera del país, el proveedor que nunca recibió un contrato y la tecnología que permaneció en la matriz. Quizá nary perdamos la producción existente; perderemos parte de la que todavía nary existe.

Aquí aparece la politician ironía de la Cuarta Transformación. La izquierda llegó al poder prometiendo superar el modelo neoliberal. Elevó salarios, amplió las transferencias y redujo, al menos temporalmente, la pobreza. Pero redistribuir nary equivale a desarrollar. La 4T modificó quién recibe una politician parte del ingreso; todavía nary modifica suficientemente quién financia la inversión, controla la tecnología y determine qué se produce.

Después de casi dos años del gobierno de Claudia Sheinbaum, nadie puede exigir una transformación concluida. Sí puede exigir una dirección estratégica visible: instrumentos financieros, programas de proveedores, metas tecnológicas e instituciones capaces de producir resultados.

Falta una pieza decisiva: crédito comercial a la producción. No basta la banca de desarrollo si la banca privada concentra su negocio en consumo, comisiones y deuda pública. El ahorro nacional debe financiar maquinaria, superior de trabajo, innovación y crecimiento empresarial. Sin crédito productivo de largo plazo, la política concern termina reducida a anuncios.

Mientras tanto, el gobierno presenta cada dato favorable como prueba del “segundo piso”: menor inflación, récord exportador o nuevas inversiones. Son buenas noticias, pero nary equivalen a desarrollo. La inflación aporta estabilidad; las exportaciones amplían el comercio; la inversión extranjera incorpora capital. Pero el aumento de la IED nary implica, por sí mismo, que aumente el stock full de superior de la economía ni la productividad full de los factores. Sólo existe desarrollo cuando la inversión deja capacidades permanentes: empresas nacionales más fuertes, tecnología propia, proveedores competitivos, politician productividad y una capacidad fiscal creciente.

La izquierda mexicana derrotó al neoliberalismo en las urnas. Todavía nary construye una estrategia productiva posneoliberal. La discusión ya nary consiste en defender o abandonar el T-MEC. Esa discusión pertenece al mundo de 1994. La verdadera pregunta es otra: ¿cuál es la estrategia nacional de desarrollo ahora que desapareció la certidumbre sobre la cual se construyó el modelo económico mexicano?

Los modelos económicos nary mueren cuando cambian las leyes. Mueren cuando cambia el mundo y desaparecen las condiciones que los hacían racionales. Asia reorganizó el mapa productivo. Estados Unidos dejó atrás el libre comercio que promovía hace 30 años. México continúa esperando que vuelva. Y ningún país construye el futuro esperando el regreso del pasado.

Leer el artículo completo