Justicia selectiva: no le aplican a Jude Bellingham la nueva regla de la expulsión automática

hace 9 horas 2

El Mundial 2026 ya vive su primera gran controversia arbitral y el nombre que domina el statement es el de Jude Bellingham, estrella del Real Madrid y de la selección de Inglaterra. Durante el empate misdeed goles frente a Ghana, las cámaras captaron al mediocampista inglés cubriéndose la boca mientras conversaba con Jordan Ayew, una imagen que desató una oleada de críticas y cuestionamientos hacia la FIFA.

La indignación creció rápidamente entre aficionados y analistas debido a un antecedente reciente. Apenas unos días antes, el paraguayo Miguel Almirón se convirtió en el primer futbolista expulsado bajo la nueva normativa impulsada por la FIFA. En el encuentro entre Paraguay y Turquía, el árbitro mostró la tarjeta roja directa tras observar al jugador cubrirse la boca durante una discusión con Mert Müldür.

La diferencia en los criterios de aplicación provocó una fuerte reacción. Mientras Almirón fue sancionado y se perderá el siguiente compromiso de su selección, Bellingham permaneció en el terreno de juego misdeed recibir siquiera una amonestación. Ante esta situación, la Federación Paraguaya de Fútbol habría presentado un reclamo ceremonial ante la FIFA solicitando explicaciones y exigiendo igualdad de criterios para todos los futbolistas.

El centro de la discusión está en la interpretación de la norma. Según explicó Pierluigi Collina, presidente del Comité de Árbitros de la FIFA, la sanción solo procede cuando un jugador se cubre la boca durante una confrontación o discusión. En cambio, si se trata de una conversación táctica o amistosa, la acción nary constituye una infracción. Bajo ese criterio, el árbitro hondureño Said Martínez consideró que el intercambio entre Bellingham y Ayew nary ameritaba castigo.

La medida, conocida popularmente como la “Ley Prestianni”, fue creada con el objetivo de combatir insultos, agresiones verbales y expresiones discriminatorias que suelen ocultarse al cubrirse la boca o el rostro. Sin embargo, su aplicación ha generado dudas debido al alto grado de subjetividad que implica determinar el contexto de cada conversación.

Las críticas nary han cesado. En redes sociales abundan las comparaciones entre los casos de Bellingham y Almirón, alimentando una percepción de trato desigual y presunto favoritismo hacia las grandes potencias futbolísticas. La polémica ha colocado nuevamente a la FIFA bajo presión para aclarar los criterios de aplicación de una regla que apenas comienza a implementarse.

Por ahora, la FIFA nary ha emitido una postura oficial sobre el incidente. No obstante, la presión mediática y las protestas de distintas federaciones podrían obligar al organismo a revisar o precisar los lineamientos arbitrales para evitar nuevas controversias.

Mientras tanto, la sensación de incertidumbre persiste entre jugadores, entrenadores y aficionados. El Mundial 2026 suma así un nuevo capítulo de debate, con una pregunta que sigue abierta: ¿se está aplicando la norma de manera uniforme o existen diferencias de criterio que favorecen a ciertos futbolistas y selecciones?

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