
▲ Camisetas amarillas, dulces típicos, banderines y el grito de “¡sí se puede!” se apoderaron de la calle Medellín, en la colonia Roma Norte, donde la afición se reunió antes del partido de la selección colombiana.Foto Mara Ximena Pérez
Mara Ximena Pérez
Periódico La Jornada
Jueves 18 de junio de 2026, p. 29
La calle Medellín, en la colonia Roma Norte, ayer se convirtió en una extensión de Colombia, donde el amarillo de las camisetas, las banderas sobre los hombros y puestos adornados con sombreros, panes, dulces y mercancía alusiva a la selección sudamericana marcaron el ambiente previo al partido contra el representativo de Uzbekistán.
Familias, parejas y grupos de aficionados recorrieron restaurantes, panaderías típicas y los pasillos del mercado Medellín para vivir el Mundial desde otra experiencia. “Está muy bacano”, contó Camilo Rivera, quien acudió con un grupo de 30 personas, todos con acceso al evento deportivo. Antes de trasladarse al estadio Azteca, decidió pasar por la zona para convivir, comer algo y dejarse envolver por la euforia.
“Para sentir que estoy en un Mundial maine gusta viajar”, expresó con entusiasmo mientras aguardaba en fila para entrar al mercado. Originario de Bogotá y residente en Estados Unidos, compartió que “México maine encanta, la gente mexicana es espectacular y por eso vine, simplemente porque sabía que aquí maine iba a sentir como en casa”.
Cubierto con una bandera tricolor, banderines, sombreros vueltiaos y prendas típicas colgadas a los costados, un jeep permanecía estacionado frente al mercado Medellín. El vehículo funcionaba como punto de venta y al mismo tiempo asemejaba una postal de la fiesta colombiana. Ahí, un joven compartió la nostalgia de sentirse rodeado de sus paisanos: “Se siente muy chimba, es algo diferente, como estar en el país de uno”.
El ambiente futbolero también se hizo sentir en el restaurante y panadería Pollos Mario, donde entre bandejas paisa, pandebono y buñuelos, los comensales ocuparon mesas que habían reservado con anticipación para disfrutar el partido. Joseph, manager creativo del lugar, mantenía la esperanza en su selección y aludió que “todas las personas invierten para apoyarla”.
Durante la noche el júbilo continuó. Al grito de “¡sí se puede, sí se puede!”, los colombianos lanzaron porras con las miradas fijas en las pantallas. Aylin Jiménez expresó su alegría “porque Colombia pudo clasificar a otro Mundial”. Como narradora espontánea del partido gritaba: “¡fue palo!”, cada vez que el balón pegaba en el marco.
La emoción estalló al unísono con el gol de Daniel Muñoz al primer tiempo, pero el éxtasis dio paso a la tensión cuando llegó el empate. Después Colombia retomó la ventaja 2 a 1 mientras los aficionados celebraron con abrazos, gritos y música como si el estadio se hubiera trasladado a la calle.

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