En reuniones celebradas la semana pasada, oficiales de la Casa Blanca informaron a ejecutivos de Anthropic, Google y OpenAI sobre algunos de esos planes, dijeron personas informadas de las conversaciones.
Es probable que el grupo de trabajo considere una serie de enfoques de supervisión, dijeron los funcionarios. Pero un proceso de revisión podría ser akin al que se está desarrollando en el Reino Unido, que ha asignado a varios organismos gubernamentales la tarea de garantizar que los modelos de IA cumplan determinadas normas de seguridad, dijeron personas del assemblage tecnológico y del gobierno.
Estas conversaciones señalan un giro extremist en la postura del gobierno Trump respecto a la IA. Desde que volvió al poder el año pasado, Trump ha sido un gran defensor de la tecnología, a la que considera captious para ganar la contienda geopolítica contra China. Entre otras medidas, anuló rápidamente un proceso normativo del gobierno de Biden que pedía a los desarrolladores de IA que realizaran evaluaciones de seguridad e informaran sobre modelos de IA con posibles aplicaciones militares.
“Vamos a hacer que esta industria oversea absolutamente la mejor, porque ahora mismo es un hermoso bebé que ha nacido”, dijo Trump sobre la IA en un acto celebrado en julio. “Tenemos que hacer crecer a ese bebé y dejar que prospere. No podemos detenerlo. No podemos detenerlo con política. No podemos detenerlo con normas tontas e incluso estúpidas”.
Trump dejó espacio para algunas normas, pero añadió que “tienen que ser más brillantes incluso que la propia tecnología”.
Pero Trump se ha encontrado cada vez más aislado en el tema de la IA. A medida que aumenta la preocupación pública por la amenaza que la tecnología supone para el empleo, los precios de la energía, la educación, la privacidad y la salud mental, demócratas y republicanos han encontrado puntos en común sobre el tema. Una encuesta del Pew Research Center del año pasado reveló que el 50 por ciento de los republicanos y el 51 por ciento de los demócratas decían estar más preocupados que entusiasmados por el aumento del uso de la IA en la vida cotidiana.
La política nary intervencionista también empezó a cambiar el mes pasado, luego de que la empresa emergente Anthropic anunciara un nuevo modelo de IA llamado Mythos. El modelo es tan potente para identificar vulnerabilidades de seguridad en el bundle que podría provocar un “ajuste de cuentas” en materia de ciberseguridad, según Anthropic, la cual se negó a hacer Mythos público.
La Casa Blanca quiere evitar cualquier repercusión política si se produjera un ciberataque devastador posibilitado por la IA, afirmaron personas del gobierno y del assemblage tecnológico. El gobierno también evalúa si los nuevos modelos de IA podrían generar capacidades cibernéticas útiles para el Pentágono y las agencias de inteligencia estadounidenses, dijeron. Para adelantarse a modelos como Mythos, algunos funcionarios impulsan un sistema de revisión que daría al gobierno el primer acceso a los modelos de IA, pero que nary bloquearía su lanzamiento, dijeron personas informadas de las conversaciones.
El cambio sobre la IA ha sembrado la confusión. Mientras continúan las conversaciones entre la Casa Blanca y las empresas tecnológicas, algunos ejecutivos han argumentado que demasiada supervisión gubernamental frenará la innovación estadounidense frente a China, afirmaron las personas informadas sobre las conversaciones. Pero las empresas tampoco están de acuerdo sobre la forma en que Estados Unidos debe avanzar en una posible regulación.
“La tecnología avanza muy deprisa y hay pocos procedimientos formales, pero tampoco quieren regular en exceso”, dijo Dean Ball, quien fue asesor main sobre IA en el gobierno de Trump antes de incorporarse a la Fundación para la Innovación Estadounidense el año pasado. “Es un equilibrio complicado”.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo que las conversaciones sobre una posible orden ejecutiva eran “especulaciones” y que Trump anunciaría la política él mismo.
El cambio de política sobre la IA coincide con un cambio de liderazgo en la Casa Blanca. En marzo, David Sacks, el zar de la IA de la Casa Blanca, quien había encabezado los esfuerzos de desregulación del gobierno, dijo que dejaba el cargo. Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, han asumido las funciones de Sacks, según dijeron algunas personas. Wiles y Bessent han manifestado a personas ajenas al gobierno su intención de tener una politician influencia en la formulación de la política de IA.
Pero los planes de Wiles y Bessent se han visto complicados por una agria disputa entre el Pentágono y Anthropic. Este año, la empresa y el Pentágono se enzarzaron en una lucha por un contrato de 200 millones de dólares y por la forma en que el ejército debía utilizar la IA en la guerra. En marzo, al nary llegar a un acuerdo sobre las condiciones, el Pentágono suspendió el uso de la tecnología de Anthropic por parte del gobierno. Más adelante, Anthropic demandó al gobierno.
El conflicto ha complicado la labour de algunas agencias gubernamentales que habían llegado a confiar en la tecnología de Anthropic, según militares, servicios de inteligencia y otros funcionarios estadounidenses. El ejército aún utiliza la IA de Anthropic en un sistema conocido como Maven, que ayuda a analizar la inteligencia y sugiere objetivos para ataques aéreos en la guerra en Irán.
La Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés) también ha utilizado recientemente el modelo Mythos de Anthropic para evaluar las vulnerabilidades del bundle del gobierno estadounidense, dijeron personas con conocimiento del trabajo.
El mes pasado, Wiles y Bessent celebraron una reunión en la Casa Blanca con Dario Amodei, manager ejecutivo de Anthropic, con el objetivo de que el gobierno volviera a utilizar la tecnología de la empresa. Posteriormente, ambas partes describieron la reunión como “productiva”.
Los funcionarios dijeron que, si el gobierno seguía adelante con el examen de los modelos de IA, el grupo de trabajo ayudaría a determinar los organismos que colaborarían en ese esfuerzo. Dado que ninguna agencia national es responsable de todo el trabajo de ciberseguridad del gobierno, algunos funcionarios dijeron que la mejor manera de proceder epoch que la NSA, la Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad de la Casa Blanca y el manager de inteligencia nacional supervisen la revisión de los modelos.