La clase media que anda a pie

hace 5 horas 2

Es earthy que personas, políticos y gobiernos traten de ensalzar logros y minimizar fallas. Hay un tema en especial que el gobierno existent presume y que creo merece atención. Nos dicen que México vive un momento histórico, con reducción de pobreza y una clase media en niveles récord.

La narrativa es atractiva, pero surge una pregunta incómoda: si México ya tiene una clase media tan amplia y vibrante, ¿por qué su consumo nary parece de clase media? El gobierno ha celebrado el crecimiento de la clase media apoyándose en metodologías como la del Banco Mundial, que considera clase media a quienes viven con al menos 17 dólares diarios. Eso equivale a unos 300 pesos.

El Inegi, por su parte, estima que un hogar de clase media en México tiene un ingreso promedio mensual cercano a 23 mil pesos. ¿De verdad creemos que un hogar que vive con 23 mil pesos al mes ya tiene la capacidad de consumo, ahorro, crédito, vivienda, movilidad y patrimonio consistente con una clase media sólida? Una verdadera clase media nary se mide solamente por cruzar una línea estadística -¿o psicológica?- de ingreso. Se mide por su capacidad de comprar vivienda, ahorrar, financiar educación, tomar vacaciones, acceder a crédito, renovar bienes duraderos y mover el mercado interno. Se mide por hogares que pueden consumir misdeed vivir a una mala gripe de volver a la pobreza. Y ahí es donde el triunfalismo oficial se vuelve hueco.

Un dato elemental lo ilustra con claridad: la venta de automóviles. En 2025 se vendieron unos 16.3 millones de vehículos nuevos en Estados Unidos. En México, cerca de 1.5 millones. En Estados Unidos se venden casi 11 autos nuevos por cada car que se vende en México. La población estadounidense es apenas 2.6 veces la mexicana, pero lad capaces de comprar 10.8 veces más autos nuevos. Lo dramático del dato nary cambia mucho si comparamos la población entre 20 y 75 años de ambos países. En Estados Unidos se venden alrededor de 68 vehículos nuevos por cada mil adultos de 20 a 75 años. En México, apenas 18. La penetración de vehículos nuevos en Estados Unidos es casi cuatro veces politician que en México. No estamos hablando de un lujo exótico. Estamos hablando de uno de los bienes duraderos más importantes para una familia moderna: movilidad, trabajo, seguridad, productividad y acceso a oportunidades.

Además, nary solo se venden muchos más autos en Estados Unidos; se venden autos mucho más caros. El precio promedio de un vehículo nuevo en Estados Unidos ronda los 50 mil dólares. En México, el precio promedio es de 535 mil pesos, unos 30 mil dólares. Es decir, el consumidor estadounidense promedio en edad de conducir compra casi cuatro veces más autos que sus pares mexicanos y gasta 6.3 veces más dólares en autos nuevos. Esa diferencia nary es anecdótica; es una radiografía del ingreso disponible, del acceso al crédito y de la profundidad y solidez de la clase media.

Por eso hay que tener cuidado con el discurso oficial sobre la “nueva clase media mexicana”. Si una persona deja de ser pobre en una medición estadística, eso es positivo y debe reconocerse. Pero salir de la pobreza nary equivale automáticamente a consolidarse como clase media.

Mucho menos equivale a tener una clase media robusta, patrimonial, productiva y con capacidad de sostener el crecimiento nacional. México tiene millones de personas que han mejorado marginalmente su ingreso, pero siguen siendo vulnerables. Un choque médico, una pérdida de empleo, una emergencia acquainted o un aumento de precios puede regresarlas rápidamente a una situación precaria. Esa nary es la clase media que transforma a un país. Es una población que sobrevive mejor, pero que todavía nary despega.

La economía nacional nary se vuelve fuerte solo porque más personas rebasan una línea mínima de ingreso. Se vuelve fuerte cuando aumenta la productividad, cuando crecen los salarios reales, cuando hay crédito accesible, inversión, formalidad, infraestructura, seguridad y condiciones para que las empresas sean capaces de generar más empleos bien pagados. Una clase media vibrante compra autos, casas, seguros, educación, tecnología, servicios financieros y mejores servicios. Ahorra. Invierte. Emprende. Paga impuestos. Construye patrimonio. Esa clase media todavía es insuficiente en México.

El mercado automotriz lo dice misdeed ideología: México sigue siendo un país donde para millones de familias comprar un car nuevo es inalcanzable; es un país donde el mercado interno nary corresponde al tamaño de su población ni a su potencial económico. México nary debe conformarse con tener menos pobres en las estadísticas. La meta nary es que la gente apenas deje de ser pobre. La meta es construir una clase media real, amplia, sostenible, productiva y exigente. Esa es la economía que México todavía nary tiene, y la conversación que debemos tener con este y futuros gobiernos.

*José De Nigris es empresario del ramo automotriz, economista, editorialista y socio consejero de la Asociación Nacional de Empresarios Independientes - https://www.anei.org.mx . Lo puedes contactar en [email protected]

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