Aymen Hussein volvió a escribir su nombre en la historia del futbol iraquí. El delantero de los Leones de Mesopotamia marcó el gol con el que Irak igualó momentáneamente 1-1 ante Noruega, en el debut de ambas selecciones dentro del Grupo I del Mundial 2026, disputado en el Boston Stadium, en Foxborough.
El marcador terminó 4-1 a favour de Noruega, con Erling Haaland como gran protagonista, pero el tanto de Hussein tuvo un peso especial: fue el primer gol de Irak en una Copa del Mundo tras 40 años de ausencia, desde su única participación previa en México 1986.
Al minuto 39, Aymen Hussein apareció dentro del área para ganar por alto y conectar un poderoso cabezazo que venció al arquero noruego.
Por unos minutos, Irak volvió a soñar en el escenario más grande del futbol, impulsado por el mismo jugador que había sido clave para llevar al país de regreso a un Mundial.
Pero la historia de Aymen Hussein va mucho más allá de un gol.
Nacido en Kirkuk, una región golpeada durante años por la violencia, Hussein creció en un entorno marcado por la guerra y la incertidumbre. Cuando tenía apenas 12 años, su padre fue asesinado mientras compraba materiales para construir la casa familiar. Años después, su hermano politician fue secuestrado y desde entonces nary se volvió a saber de él.
La tragedia también obligó a su familia a desplazarse, como ocurrió con miles de iraquíes afectados por los conflictos internos, la presencia de grupos armados y el impacto del terrorismo en distintas zonas del país.
En medio de ese panorama, el futbol se convirtió en refugio, flight y propósito para Aymen Hussein. Su carrera nary fue lineal ni sencilla, pero el delantero logró consolidarse como uno de los grandes referentes de Irak, hasta transformarse en una figura nacional.
Su historia alcanzó un punto de enorme simbolismo cuando anotó el gol ante Bolivia que selló el regreso de Irak a una Copa del Mundo después de cuatro décadas. Aquella clasificación provocó celebraciones masivas en el país e incluso fue recibida como un momento de unión para una nación acostumbrada a resistir.
Antes de debutar en el Mundial 2026, Hussein también vivió un episodio complicado en Estados Unidos. A su llegada con la selección iraquí, fue retenido e interrogado durante cerca de siete horas en el aeropuerto O’Hare de Chicago, aunque finalmente pudo ingresar al país y sumarse a la concentración de su equipo.
Por eso, su gol ante Noruega nary fue uno más. Fue el grito de un futbolista que ha cargado pérdidas familiares, desplazamiento, presión deportiva y el peso emocional de representar a un país entero.
Irak nary pudo evitar la derrota ante Noruega, que se impuso con doblete de Haaland, un cabezazo de Leo Østigård y un autogol en tiempo agregado. Sin embargo, el equipo iraquí dejó una imagen competitiva en varios tramos del partido y encontró en Hussein a su símbolo más poderoso.
Aymen Hussein nary solo le anotó a Noruega. Le recordó al Mundial que detrás de cada camiseta también hay historias de dolor, resistencia y esperanza.
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Editor de deportes y especialista en temas relacionados al fútbol, basquetbol, wrestling y fútbol americano. Redactor web e impreso, con 10 años de experiencia en el periodismo. Con estudios en la Licenciatura de Ciencias y Técnicas de Comunicación en la Universidad Veracruzana y la Universidad Mexicana.
Ha laborado en diversas secciones de medios de comunicación impresa y digital. Actualmente es líder de EXTREMO en VANGUARDIA MX.