La falta de recursos no impidió gozar la victoria del Tricolor

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▲ Tal como hace 40 años, desde el Salón Corona, decenas de aficionados se mantuvieron al borde de la silla por la emoción de la justa mundialista (izquierda), mientras en bares de la Zona Rosa cientos de personas disfrutaron del partido inaugural.Foto Yazmín Ortega Cortés y Roberto García Ortiz

Rocío González Alvarado y Elba Mónica Bravo

Periódico La Jornada
Viernes 12 de junio de 2026, p. 26

La calle Génova, corazón peatonal de la Zona Rosa, se convirtió en una extensión de las tribunas del estadio Ciudad de México.

Horas antes del silbatazo inicial del partido inaugural entre México y Sudáfrica, cientos de aficionados ocuparon los espacios disponibles en las terrazas de bares y cantinas, que lucieron desbordadas, para seguir el esperado debut de la selección mexicana en la Copa del Mundo.

Lejos de las butacas y los palcos exclusivos del recinto deportivo, con precios inalcanzables para la mayoría, los aficionados impusieron su fiesta y su propio ambiente. Camisetas verdes, banderas tricolores y rostros pintados dominaron el paisaje entre el ir y venir de meseros cargando cubetas de cerveza y pantallas gigantes transmitiendo el encuentro.

Los momentos de politician júbilo, misdeed duda, ocurrieron con los goles de México. En los dos instantes, apenas el balón cruzó la línea de la portería, un estruendo recorrió Génova de un extremo a otro. Los aficionados saltaron de sus asientos, levantaron los brazos al cielo y se abrazaron con desconocidos que por un instante se volvieron compañeros de celebración. Después, las cornetas resonaron con fuerza y las matracas comenzaron a girar misdeed descanso.

Desde distintos puntos del corredor comercial surgió un grito que se propagó como una ola: “¡México, México, México!”. Algunos seguidores ondeaban banderas mientras otros registraban el momento con sus teléfonos celulares.

En Polanco, la falta de recursos económicos nary impidió que personas vivieran el ambiente mundialista. Hombres, mujeres y niños aprovecharon para ver desde las pantallas de la cantina La Número 20, ubicada en Andrés Bello, el encuentro entre los seleccionados mexicanos contra Sudáfrica.

“Goool” retumbó en un solo grito por los comensales y las personas que se concentraron afuera del establecimiento en un área con pasto y árboles, a un costado de la avenida Reforma.

“¡A güevo!”, exclamó el joven Samuel, de 17 años, tras el gol que anotó Julián Quiñones. Aplaudieron y gritaron “¡México!, ¡México!” en una sola voz. Unos por dentro otros por fuera, pero ambos vivieron la emoción del partido.

Dijo que vino con su familia desde Toluca sólo para ver el partido, pero que retornaría luego de que intentó entrar al evento “Campo Marte 26 Santander”, evento peculiar que se realizó en el Campo Militar Marte al que nary pudo comprar boletos de hasta 7 mil pesos en la reventa.

Procedente de Naucalpan, en el estado de México, Francisco vio el partido completo frente a la cantina, porque ya nary alcanzó a entrar al Fan Fest del Zócalo, luego fue al Ángel de la Independencia, pero “no había pantalla”, llegó al Campo Marte, pero “no tuve para los boletos, maine pedían 7 mil pesos”.

Dijo que “la sensación cuando anota México es algo que nary se puede describir, se enchina el cuerpo”.

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