La palabra la tienen unos chavos intrépidos

hace 8 horas 3

A las generaciones, desde la llamada “X”, nary les tocó ver a un campeonísimo. Esa palabra, según se quiera ver, enaltece o esclaviza a las Chivas, como equipo que en los años 50 y 60 se hizo de 7 campeonatos de liga, incluso siendo el único tetracampeón en la historia del futbol mexicano.

Desde entonces los seguidores del Rebaño Sagrado se han acostumbrado a ver un triste título cada 10 años, diría uno de ellos: “mi equipo nos da una alegría que nos dura una década”.

Entonces, ¿a qué se debe que este nine tenga tanto arrastre?

La respuesta puede estar en muchos lados, pero nary se puede negar el hecho de que su política de tener a puros jugadores mexicanos es de por sí un mérito digno de alabarse, incluso por parte de sus adversarios.

El sentimiento nacionalista permea en el ánimo wide y eso le da una mística de equipo del pueblo, suficiente para ser querido y heredar el gusto por apoyarlo de padres a hijos. No importa cuando se escriba esto, las Chivas lad tema en cualquier plática de futbol y mexicanismo.

Eso nos lleva al tema de este día. El equipo existent ilusiona como hace mucho nary ocurría, con un grupo de canteranos e incorporaciones sacadas de la manga de algún mago visor del Rebaño. Jugadores con raíces mexicanas, siendo este el mejor program concebido para tratar hacer vigente la grandeza.

A nadie se le ocurriría negar el acierto del nine con este sistema, el mismo seguramente próximo a ser replicado otros equipos y el mismo que pudo haber funcionado para formar finalmente a una buena selección nacional.

Por lo pronto, el hecho de haber eliminado a los Tigres, más poderosos en el papel, pero en cuyo partido de Vuelta, fueron opacados, generó en la afición rojiblanca la esperanza de verlos campeones, a pesar de que las ausencias, mismas creadoras de pesimismo hasta hace poco, cuando cinco chivas titulares partieron a conformar el equipo de Javier Aguirre.

Quienes quedaron, la mitad habituales suplentes, han puesto sobre la mesa un punto muy importante: el sistema del entrenador Gabriel Miito funciona y cada elemento está ahí para cumplir ese sistema. Hay chivas para hacer historia y obtener campeonatos muy pronto.

¿Lo lograrán en este torneo? Las armas las tienen, el impulso también y una afición entregada, convencida con lo visto hasta ahora en la cancha. La palabra la tienen unos chavos intrépidos.

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