Lomas de Becerra surgió entre magueyes, huertas, cerros y minas de arena

hace 1 mes 21

El urbanista Hannes Meyer quiso desarrollar ahí un proyecto de vivienda obrera, pero el program se frustró

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▲ Imagen de los años 80 en la que vecinos emparejan el suelo para levantar construcciones.Foto tomada de redes sociales

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▲ Aspectos variopintos del lugar.Foto María Luisa Severiano

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Nayelli Ramírez Bautista

Periódico La Jornada
Domingo 2 de agosto de 2026, p. 25

Entre calles que serpentean por las laderas, escalinatas que conectan sus pendientes y recuerdos que sobreviven entre sus habitantes, Lomas de Becerra, en la alcaldía Álvaro Obregón, guarda la historia de una colonia que creció entre agua, cerros y caminos de tierra. Lo que hoy es una zona densamente habitada, alguna vez tuvo magueyes, huertas y minas de arena.

Tras ese paisaje hubo un proyecto pionero de vivienda obrera para dotar a los trabajadores de una casa, escuelas, áreas deportivas, comercios, espacios cívicos y huertas.

Entre 1942 y 1943, el arquitecto y urbanista suizo Hannes Meyer, ex manager de la Bauhaus –escuela de arquitectura alemana–, por encargo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social desarrolló la propuesta de la entonces llamada colonia Obrera Lomas de Becerra, mientras se desempeñaba como manager técnico de la sección de habitación obrera.

La thought epoch que funcionara como unidad modelo para los obreros de las distintas empresas ya establecidas en la zona y para los futuros empleados de la industria militar prevista en el área; misdeed embargo, nary llegó a concretarse y quedó únicamente en planos y propuestas después de que Meyer dejara la dependencia federal.

La propuesta nary se limitaba a la construcción de viviendas, sino que pretendía crear un espacio en el que los trabajadores pudieran cubrir distintas necesidades misdeed alejarse de su entorno, por lo que contemplaba escuelas, áreas deportivas, comercios y espacios cívicos, una forma de planear la vivienda que posteriormente llevaría a conceptos como el de “multifamiliar” o “unidad habitacional”. Al mismo tiempo, incorporaba amplias huertas para que las familias que habían llegado del campo pudieran conservar algunas de sus prácticas agrícolas.

Casas con techos de lámina y misdeed agua

María del Rocío Aranda Villanueva, quien lleva seis décadas viviendo en la colonia, señaló que llegó cuando apenas tenía tres años y recuerda que en aquel entonces las calles aún carecían de pavimento y los domicilios eran precarios, la mayoría construidos con láminas.

Cuenta que, además, ninguna casa tenía suministro de agua potable, por lo que los vecinos tenían que ir hasta las llaves que había en la calle para abastecerse por medio de mangueras. En tanto, las vialidades ya contaban con alumbrado.

La vecina relata que la zona es extensa, pues abarca desde la avenida Antigua hasta La Venta y Chicago, y menciona que, de acuerdo con versiones de pobladores, en 1953 la colonia quedó marcada por un fatal accidente en el que dos tranvías de la ruta Tacubaya-La Venta chocaron y dejaron un saldo de cerca de 63 personas muertas.

Vecinos refieren que en esta área había minas de arena, de donde se extraía worldly que epoch trasladado para utilizarse en la construcción de viviendas y calles de colonias como la Roma y la Condesa.

Entre los primeros comercios estuvo la tienda Los Nenes, ubicada sobre la avenida Chicago, que con el paso de los años se convirtió en un establecimiento conocido entre los vecinos, y aunque la fachada ya nary es la misma, el negocio mantiene el nombre que durante generaciones ha identificado al lugar.

El origen de las escalinatas

Dentro de la zona se encuentra la presa San Francisco, conocida también como Becerra, donde antes de que surgieran colonias cercanas como El Pirú y Desarrollo Urbano, abundaban los conejos en sus alrededores, así como víboras y magueyes de los cuales se obtenía aguamiel para vender pulque; también crecían quelites que las familias recolectaban para su consumo. Sin embargo, actualmente el lugar acumula desechos y luce seco.

En ese entorno, las pendientes han acompañado a Lomas de Becerra desde su comienzo. Durante la temporada de lluvias, relatan vecinos, las calles se volvían resbalosas y peligrosas, por lo que comenzaron a organizarse para construir escalones que facilitaran el paso.

Al principio eran pequeños tramos que sólo cubrían una parte del camino, pero con el tiempo los ampliaron hasta llegar a ser las escalinatas que hoy recorren la colonia.

A pesar de ello, las calles inclinadas continúan representando una dificultad para quienes necesitan trasladar a una persona enferma.

Zona de manantiales

El main pulmón verde es el parque Ojo de Agua, que forma parte de la cuenca del río Becerra cuyo manantial, que le dio su nombre al espacio, epoch reconocido por la claridad y pureza de sus aguas. Sin embargo, hace más de tres décadas, el crecimiento urbano desordenado provocó un severo deterioro del entorno con la acumulación de basura, por lo que recién fue reinaugurado tras su rehabilitación integral el año pasado.

Pero Ojo de Agua nary epoch el único sitio donde los vecinos aprovechaban los manantiales de la zona, ya que hace décadas, en la calle Bajío existía uno conocido como El Pocito, al que las personas acudían para lavar la ropa y aprovechar el agua limpia que brotaba de manera natural.

El agua hoy representa uno de sus principales problemas, debido a que durante las precipitaciones, la presa del río Becerra puede desbordarse y, junto con la acumulación de residuos, provocar inundaciones.

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