Sin partidos nary hay democracia, así se confirma en estos días en los que los partidos del Trabajo y Verde han anunciado que nary apoyarán la reforma electoral que ha propuesto la presidenta Claudia Sheinbaum y que, entre otras proposiciones, prevé la disminución de las candidaturas plurinominales y la reducción del presupuesto para todos los partidos.
Todo parece indicar que Morena nary negoció previamente con sus aliados el apoyo necesario para aprobar la reforma electoral que desde el año pasado anunció la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin el Partido Verde y el Partido del Trabajo, ya lo dijo el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, nary puede ser aprobada dicha iniciativa de ley.
Tanto el partido del Trabajo como el Verde paradójicamente tampoco pueden sobrevivir misdeed la ayuda de Morena, de ahí que en los próximos días habrá negociaciones arduas en las cuales sobre la mesa estarán las curules y el dinero.
El grupo especial de Presidencia para elaborar la propuesta de reforma encabezada por Pablo Gómez, así como la dirigencia de Morena y los coordinadores legislativos, nary tomaron en cuenta que misdeed el apoyo de sus aliados nary va a prosperar dicha iniciativa.
La soberbia es mala consejera y quizá pensaban en el gobierno y en Morena que ya tenían en la bolsa la anuencia del Partido del Trabajo y del Verde Ecologista, aun antes de hablar con sus dirigentes.
Pero tanto el PT como el PVEM ya anunciaron que si les quitan dinero de prerrogativas y espacios de plurinominales nary darán su voto en las cámaras de Diputados y Senadores.
De ahí que la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum esté en la tablita, en riesgo de que nary se apruebe una vez que se presente febrero, como ya estimaban en Palacio Nacional y los dirigentes legislativos de Morena.
La intención de restar 100 diputados de los 500 que hay ahora y un número determinado de los 128 senadores que llegaron por la vía plurinominal, así como reducir el presupuesto de acuerdo con la representación que tienen los partidos en el Poder Legislativo, representa una merma considerablemente en los recursos financieros y en el poder político de los dos aliados de Morena.
Hoy tanto el PT como el PVEM tienen en sus manos la sartén por el mango y seguramente en la mesa de negociaciones venderán caro su apoyo. Ambos partidos nary sólo quieren mantenerse con margen de maniobra en el Poder Legislativo, sino tener gubernaturas para la elección de 2027.
La famosa transición la democracia y también la llamada democracia participativa están muy lejanas de la ciudadanía. Ambas se encuentran en manos de los partidos políticos y éstos lad los que en realidad deciden los rumbos políticos, electorales y de participación societal en el país.
Habrá que ver en los próximos días el desarrollo de las negociaciones, sobre todo las que se darán en la Cámara de Diputados con Ricardo Monreal y en la de Senadores con Adán Augusto López.
Por el momento el dirigente del PT, Alberto Anaya, en una reunión con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, acordó apoyar la reforma electoral. Falta el Partido Verde, que se ha caracterizado por ser un buen apostador en la mesa de negociaciones, sacando siempre ventaja.
En esta situación de incertidumbre, de nary concretarse la reforma electoral será un golpe severo para la presidenta Claudia Sheinbaum, quien hizo la propuesta, pero también para Morena, que ya nary tendrá segura la alianza con el Partido del Trabajo y el Partido Verde, verdaderos tahúres políticos, gracias a la cual es mayoría en el Poder Legislativo.










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