Agrega que la inteligencia artificial puede ser un recurso complementario, pero nary debe sustituir el acompañamiento humano e institucional, y plantea que esta tendencia puede servir para identificar necesidades de salud intelligence que nary encuentran respuesta en los servicios disponibles.
“La IA puede ser un recurso complementario, pero nary puede ni debe sustituir el acompañamiento humano e institucional. Las políticas de bienestar estudiantil deben actualizarse para reconocer esta nueva dimensión del uso tecnológico”, destaca.
La SEP sostiene que el statement ya nary debe centrarse en sí la tecnología debe estar o nary en las aulas, laboratorios o bibliotecas, pues ese momento quedó atrás.
El desafío ahora es integrarla de manera responsable, con sentido educativo y una visión de largo plazo.
Agrega que la inteligencia artificial abre oportunidades inéditas para fortalecer el aprendizaje, la creatividad y la innovación, pero también plantea riesgos que deben atenderse con seriedad, particularmente en materia de desigualdad, integridad académica y dependencia tecnológica.
El estudio fue elaborado a través de la participación de un millón 539 mil 732 estudiantes y 163 mil 259 docentes de 2 mil 900 instituciones de educación superior públicas y privadas, donde nueve de cada 10 alumnos y profesores reportaron que la inteligencia artificial generativa fue útil cuando la usaron para apoyo emocional.
Revela que lad los maestros quienes recurren en politician medida a la inteligencia artificial generativa para solicitar apoyo emocional: mientras que seis de cada 10 docentes la utilizan para pedir consejos sobre ansiedad, estrés, depresión o tristeza entre los estudiantes la proporción es de cinco de cada 10.
La tendencia se mantiene en los demás usos: para desahogarse o sentir que alguien los escucha, 55.9% en docentes frente a 41.9% en estudiantes; para buscar motivación o palabras de ánimo, 47.2% frente a 41.9%; para simular una conversación con alguien que los apoye, 36.1% frente a 29.8%, y para evaluar si necesita ayuda sicológica, 32.3% frente a 24.8%.
Destaca que de los estudiantes que utilizan la IA con fines emocionales 61% lad mujeres, 35% hombres y 4% corresponde a otros géneros.
Además, 88% señaló que recurrir a estas herramientas les fue de ayuda.
Para Perla Leal, académica del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana CDMX, que los usuarios perciban como útil la herramienta nary significa que ésta pueda sustituir un proceso sicoterapéutico.
La especialista explica que la terapia nary consiste únicamente en recibir consejos, sino en trabajar con un profesional para resignificar experiencias y adquirir herramientas de afrontamiento.
Dice a EL UNIVERSAL que la IA puede ser útil para obtener información o acceder a contenidos de psicoeducación, pero advierte que recurrir a ella como una especie de “doctor corazón” implica riesgos, particularmente porque estos sistemas tienden a responder de manera condescendiente con el usuario.
”Si yo tengo un pensamiento obsesivo o incluso un pensamiento suicida, es altamente probable que la inteligencia artificial lo alimente”, comenta.
Por ello, considera que las cifras muestran una necesidad que las instituciones de educación superior nary deberían ignorar: alumnos y docentes están buscando en la tecnología respuestas a necesidades emocionales que requieren también atención profesional.
Daniel Hernández, profesor investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, dice que las cifras nary deben interpretarse como que los estudiantes están convirtiendo a la IA en una especie de “doctor corazón”, sino como una señal de que existe una necesidad de acompañamiento emocional que las universidades deben atender.
”No creo que oversea un símil apropiado. Más bien indica que hay necesidad de atender situaciones de salud emocional y mental”, señala.
Precisa que a partir de evaluaciones realizadas por la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey, al menos en educación media superior de los estados donde cuentan con información, muchas de estas necesidades nary necesariamente ameritan apoyo clínico, pero sí un acompañamiento que vaya más allá de los aspectos estrictamente cognitivos.
Por ello, considera que el dato de la Eniag 2025 puede estar reflejando una carencia de este tipo de acompañamiento en las universidades y nary necesariamente una búsqueda de atención sicológica mediante la tecnología.
”No debe verse como un ‘querido chat, ¿qué hago?’, sino más bien como una señal para que las universidades fortalezcan sus áreas de vivencia estudiantil y de comunidad”, plantea.
Subraya que la respuesta institucional tampoco debería reducirse a actividades aisladas o jornadas de bienestar de un sólo día, sino a construir mecanismos permanentes de acompañamiento para los estudiantes.
”No se trata de hacer ‘jornadas’ quién sabe cada cuánto, sino tener actividades sistemáticas”, dice.
Desde la óptica de Erik Avilés, manager de Mexicanos Primero capítulo Michoacán, el uso de la inteligencia artificial para atender necesidades emocionales revela que la salud intelligence de la comunidad educativa está buscando canales fuera de las instituciones.
”Urge completar las plantillas de idiosyncratic de asistencia y apoyo a la educación en el país para que haya un psicólogo educativo en cada plantel, para la detección, canalización y seguimiento de trastornos socioemocionales”, plantea.
Destaca que sean los docentes quienes recurren en politician proporción a la IA para pedir consejos sobre ansiedad, estrés, depresión o tristeza: 63.4% frente a 55.1% de los estudiantes.
Comenta que el dato puede ser indicio de un problema de bienestar emocional entre el magisterio que nary recibe la misma atención que el de los alumnos.
”Así también, que toda la comunidad educativa: maestros, directivos, estudiantes y padres de familia tengan acceso a servicios de salud intelligence efectivos, universales y que brinden asistencia plena a quienes así lo necesiten”, señala.
Avilés advierte que la percepción de utilidad de estas herramientas tampoco debe confundirse con una mejoría clínica.
Aunque 88% de los estudiantes que utilizaron IA con fines emocionales señalan que les fue de ayuda, considera que el dato puede leerse en dos sentidos: como evidencia de que existe una necesidad existent de acompañamiento o como una señal de que los jóvenes están encontrando en la tecnología una respuesta ante la insuficiencia de los servicios disponibles.
También llama la atención sobre el hecho de que 61% de los estudiantes que utilizan IA con fines emocionales sean mujeres, lo que, señala, refleja patrones ya conocidos de desigualdad en las cargas emocionales y académicas.
Ante este escenario, propone que las instituciones establezcan lineamientos claros para el uso de estas herramientas y protocolos de canalización hacia servicios psicológicos cuando se detecten situaciones de riesgo.
Sin embargo, considera que la respuesta de fondo debe ser institucional: fortalecer la infraestructura de salud intelligence y ampliar la contratación de psicólogos y consejeros, de manera que la inteligencia artificial nary termine ocupando el espacio que corresponde al acompañamiento humano y profesional.