Minas de Cristo, zona de riesgo desde que empezó la ampliación del Metro

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El gobierno inspecciona, pero nary aporta soluciones // Ni con los sismos de 1985 y de 2017 tuvimos afectaciones: vecinos

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▲ Aunque el gobierno informó que durante las labores de ampliación de la línea 12 del Metro atendió hundimientos en 80 viviendas, vecinos sostienen sus casas con polines, mientras aceras y vialidades presentan deformaciones.Foto Mara Ximena Pérez

Mara Ximena Pérez

Periódico La Jornada
Viernes 24 de julio de 2026, p. 27

Como la cáscara de un huevo que comienza a resquebrajarse, las viviendas de la colonia Minas de Cristo, en la alcaldía Álvaro Obregón, están marcadas por grietas que recorren fachadas, techos y pisos desde que empezaron las obras de ampliación de la línea 12 del Metro, aseguraron vecinos. En las entradas a sus domicilios, los zaguanes han dejado de cerrar por el desplazamiento del terreno, mientras en el interior, polines de madera sirven para sostener la estructura de algunas casas.

Caminar por las calles también implica avanzar entre adoquines levantados y desniveles que parecen un sube y baja debido a los hundimientos que se registran en el pavimento. Con las lluvias, las fisuras provocan que el agua se filtre hasta inundar los patios. Aunque el gobierno capitalino informó que durante la construcción atendió hundimientos menores en 80 viviendas y diseñó soluciones para reducir el impacto de la obra, María Valencia, vecina del andador Diligencias, señaló: “no nos hacen caso, helium metido papeles, helium ido al gobierno central, pero nary maine dan solución”.

El tiempo apremia

Para acceder a su domicilio atraviesa un par de tablas que cubren un boquete que con el tiempo continúa expandiéndose. El comedor y las habitaciones permanecen apuntaladas con polines, lo que trim el espacio disponible y obliga a su familia a adaptarse. Frente al predio, las autoridades colocaron una pequeña placa metálica que presuntamente marca el punto hasta dónde llegan las obras del Metro. “Nos están condonando agua y predial, pero de los daños nary nos arreglan nada”, lamentó.

Aunque los vecinos reconocen que la zona está sobre un terreno inestable –pues ellos mismos rellenaron la mina con cascajo–, el vecino Santos Mendoza expresó: “ni con el temblor del 85 ni con el de 2017 tuvimos afectaciones”. Recordó que durante las excavaciones había vibraciones o “minisismos” constantes debido a que dinamitaron el subsuelo. “Se sentían como explosiones”, aseveró. Por su parte, Esteban Barrueta señaló que debido a la inclinación de su inmueble los objetos ruedan.

Sobre la calle Sebastián de Aparicio, Alejandra Barrera mostró la banqueta abierta y con una inclinación hacia su predio. “Ya nary puedo abrir mi zaguán, se colgó… y por lo mismo de que ya se levantó la banqueta, toda el agua se nos mete, hace poquito nos estábamos inundando adentro”, contó.

Visitas inútiles

Otro caso es el de Guadalupe Hernández, cuya vivienda se ha desprendido parte de la loseta y han quedado expuestos algunos castillos, mientras las grietas en su techo provocan filtraciones cuando llueve. “En un principio parecía que nos habían bombardeado; hubo casas a punto de caerse y esas sí las levantaron”; misdeed embargo, reprochó que las autoridades se limiten a realizar visitas de protección civilian y posterguen las soluciones.

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