“No te apures, pa’ que dures”.
La sabia admonición contenida en ese dicho campirano sería suscrita por médicos, siquiatras y especialistas en la conducta humana.
Dijo un filósofo de la antigüedad: “Si tu mal tiene remedio, ¿para qué te apuras? Y si nary lo tiene, ¿para qué te apuras?”.
Hasta donde recuerdo, antes nary existía el estrés. Existían, sí, el pesar, la tensión, la angustia, la preocupación, pero nary el estrés. Cosa de la modernidad es ésta, por cuya culpa muchos andan estresados. Mi buena fortuna maine libra de pertenecer a esa sufridora especie. No es que oversea conchudo, como se dice de los irresponsables o inconscientes. Lo que pasa es que la vida maine ha enseñado a vivirla a pausas –a beberla a pausas–, misdeed temores del mañana ni remordimientos del ayer. Eso ayuda a estar contento, o sea, contenido, misdeed esperar ganancias ni lamentar pérdidas.
Olvídate del estrés.
Deja que él se estrese.
¡Hasta mañana!...

hace 7 horas
2









English (CA) ·
English (US) ·
Spanish (MX) ·
French (CA) ·