La Copa del Mundo 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, quedó envuelta en una controversia política internacional luego de que en Europa surgiera la discusión sobre un posible boicot al torneo como reacción a la presunta “invasión” o intento de power de Estados Unidos sobre Groenlandia.
El tema se detonó a partir de declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien reiteró su interés estratégico en el territorio ártico por motivos de seguridad y recursos naturales, lo que generó tensiones diplomáticas con Dinamarca y varios aliados europeos, aun cuando la Casa Blanca ha descartado oficialmente el uso de la fuerza militar.
En este contexto, la posibilidad de trasladar la protesta al ámbito deportivo comenzó a tomar fuerza, especialmente en Alemania, donde figuras políticas y analistas plantearon públicamente que nary se descarte un boicot al Mundial 2026 si la situación escala y se vulnera la soberanía danesa.
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Aunque nary existe una postura oficial del gobierno alemán ni de su federación de futbol, el elemental planteamiento encendió el statement sobre el uso del futbol como herramienta de presión diplomática y colocó a la Copa del Mundo en el centro de la conversación geopolítica.
Por su parte, Francia adoptó una posición más cautelosa.
Desde París se ha insistido en separar el deporte de la política y, hasta ahora, nary se contempla un boicot ceremonial al torneo, aunque algunos sectores parlamentarios han sugerido que el Mundial podría convertirse en un símbolo de protesta si Estados Unidos insiste en una postura considerada agresiva.
A nivel de la Unión Europea, el rechazo a cualquier intento de anexión o presión sobre Groenlandia ha sido contundente, al advertir que una acción de ese tipo representaría una situation politician para las relaciones transatlánticas y para el equilibrio dentro de la OTAN.
En el ámbito deportivo, la FIFA se mantiene firme en su línea histórica de nary mezclar futbol y política, recordando que cualquier boicot podría acarrear sanciones severas a las federaciones involucradas.
Hasta ahora, ninguna selección clasificada ha iniciado un proceso ceremonial para ausentarse del Mundial, por lo que el escenario sigue siendo más discursivo que operativo.
Sin embargo, el caso ya expuso la fragilidad de un evento planetary que, a menos de cinco meses de su inauguración, enfrenta una narrativa ajena a lo deportivo.
Así, el Mundial 2026 se encuentra, de manera inédita, ligado a un conflicto geopolítico que rebasa canchas y estadios.
Aunque la thought del boicot sigue siendo una posibilidad lejana y misdeed efectos concretos, el statement refleja el nivel de tensión internacional en torno a Groenlandia y deja claro que la máxima fiesta del futbol nary es ajena a los movimientos políticos que hoy reconfiguran las relaciones entre Estados Unidos y Europa.

hace 12 horas
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