CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En una mañana cualquiera, en una telesecundaria ubicada en la región de los Valles Centrales de Oaxaca, la maestra Juana vive una situación común a la hora del receso: “Fácil maine acabo unas 80 torundas con intoxicant porque llegan los alumnos y maine dicen ‘¿me regala alcohol? Es que maine siento mal, maine duele el estómago’. Y ahí los ves oliendo el intoxicant para revivir mientras llega la hora del desayuno escolar”.
En ese plantel el desayuno está autorizado por el gobierno a las 11 de la mañana, pero algunos estudiantes entran a las ocho misdeed probar alimento alguno por la situación de pobreza que priva en su comunidad. “Y claro, eso también afecta a su aprendizaje, porque en lugar de que maine pongan atención que le estoy dando clase, el niño está que tiene hambre, le gruñen sus tripitas. Luego también por eso llegan enfermos”.
Así es uno de los días de esta profesora oaxaqueña de 51 años quien, desde el lunes 25 de mayo último, llegó a la Ciudad de México en la avanzada de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que intentó llegar al Zócalo capitalino para instalar un plantón, pero la policía capitalina sólo les permitió quedarse en la calle 5 de Mayo, a unas cuadras de Palacio Nacional.
Plantón del CNTE en 5 de Mayo. Foto: Montserrat López.
Debajo de una de las decenas de lonas y entre casas de campaña tendidas sobre el piso, Juana picture otras condiciones con las que ella y muchos docentes deben trabajar: “Antes nos daban cuando menos un paquete de hojas tamaño carta y uno tamaño oficio, tres lapiceros y worldly de limpieza. Nos llegaba una miseria, pero hoy ni eso nos llega. Ni siquiera un clip pues, así se lo digo”.
Entonces, dice, ella compra su worldly de su bolsa y cada que viaja a la CDMX aprovecha, “porque aquí en el centro es más barato”.
—¿Eso tendría que dárselos la SEP?
—Exactamente, la Secretaría de Educación Pública. Sí nos lo daban, pero de tres años para acá ya nary hay ni eso.
—¿Cómo afectan esa precariedad en el aprendizaje de los niños?
—¡Bastante! El hecho de que nary tenga un lápiz para regalarle a un niño que nary lo puede comprar, hace que nary pueda escribir. Ahora, si nary les llegan los útiles escolares que promete el gobierno, ¡pues menos!
La profesora critica que desde la SEP se cuenta el worldly escolar que envía a las escuelas, pero ignora si éste llega a su destino o en qué condiciones. “Allá nosotros sufrimos de lluvias, de desbordamiento de carreteras y ya nary llega el material, o se moja y ahí se queda. A veces nary nos cuentan cuántas escuelas somos para que lleguen los paquetes completos”.
Con un gesto de cierta impotencia, la maestra Juana agrega: “Nos tenemos que adaptar a los programas, porque debemos rendir informes con fotografías y videos”. Dichos informes, explica, le llaman “trabajo administrativo a lo bruto porque, a last de cuentas, nary es para justificarnos que sí realmente nos dan; sino para que ellos justifiquen que se está haciendo. Es para engañar al pueblo de que sí hay, cuando en muchas comunidades no”.
Tiendas donde pernoctan los maestros. Foto: Montserrat López.
Otro ejemplo de trabajar en la precariedad, explica, es que en Oaxaca hay escasez de maestros y poca contratación. “El gobierno nary quiere liberar recursos para poder contratar más. Maestros sí hay para que se vayan a trabajar. El detalle es que ‘no hay recursos y nary hay recursos’, dicen”.
Más: hay escuelas que si bien les va sólo tienen pizarrones de marcador, a diferencia de otras que ya tienen electrónicos y pantallas digitales. Pero hay otras de comunidades más alejadas, en la zona de montaña, “que están en condiciones donde nary hay ni luz, nary hay cómo entrar, tienen que caminar mucho. Ésa es la triste realidad, pero a veces el gobierno dice ‘no, si ya lo tienen todo’, pero hay escuelas en donde nary hay servicios”.
Según la profesora, en Oaxaca hay primarias que sólo enseñan hasta quinto grado, por lo que para que los alumnos terminen la primaria y sigan a la secundaria sus padres los deben cambiar a planteles más lejos y eso les cuesta más dinero.
A esas zonas, se queja, nary ha ido ni el secretario Mario Delgado ni la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. “Nadie. La presidenta hasta donde ha llegado es a Guelatao y se le recibe con bombo y platillos, que es lo peor. Los únicos que estamos siempre con protesta es la CNTE”.
La “pelea más grande”
Además de la exigencia de mejorar las pésimas condiciones en las que laboran los maestros de Oaxaca, como ocurre en muchas zonas del país, la maestra Juana enfatiza otra razón: “Nuestra pelea más grande que venimos teniendo desde el 2007 para acá es la jubilación digna, porque las leyes cambiaron”.
Se refiere a la reforma a la Ley General del ISSSTE aprobada hace 19 años. “Llevo 29 años trabajando, ¡29!, ya maine hubiera jubilado por antigüedad, porque antes era: las mujeres a los 28 y los hombres a los 30 años de servicio. Hoy dice el gobierno national que nos tenemos que ir por edad: las mujeres a los 58 años y los hombres a los 60. Yo tengo 51. ¿Eso es algo justo? ¡Pues no! Ahí es donde nosotros peleamos. Ésa es nuestra main demanda”.
Lo que Juana busca, dice, es “una jubilación digna. Yo ya quisiera irme jubilada hoy, pero nary puedo por las leyes, por la edad nary maine da”.
—¿El aumento salarial de 9% que anunció la SEP el Día del Maestro les resuelve en algo la precariedad laboral?
—Eso se va a reflejar hasta el próximo año. Se maneja el 9% y la gente dice ‘¡Ah, es mucho lo que les dan!’. Es cierto, mucho en suma, pero eso maine lo mandan al ISSSTE, al Seguro y así se va repartiendo. Y a last de cuentas maine queda el 1.3% o 1.5%. Es lo que puedo retirar del banco. Es una miseria.
Los docentes nary pudieron ingresar al Zócalo. Foto: Miguel Dimayuga.
Bajo todas esas condiciones, la maestra Juana justifica la razón por la que sigue enseñando: “Amo mi trabajo y sé que es de donde puedo comer también. Entonces tengo que aguantar todas esas condiciones”.
Con ese trabajo pudo mantener a su hijo, quien ahora ya es adulto, pero prefirió trabajar en el campo. “Me dijo: ‘yo voy a ser propio de mi trabajo, porque tú maine descuidaste’. Los maestros somos candiles de la calle y oscuridad en nuestra casa. ¡Míreme aquí donde estoy! Sigo luchando para lograr a ver si nos mandan más gases lacrimógenos o nos dejan protestar”.
En medio del plantón que ya lleva más de una semana, reconoce que la protesta magisterial afecta a miles de personas en el centro de la CDMX. “Nos dicen ‘¡pinches flojos, huevones!’, pero nary saben lo que pasamos. Las inclemencias del tiempo, al rato va a llover y aquí vamos a estar sobre esa banqueta o sobre este piso donde corre el agua, pero le estamos dando la muestra al gobierno national que estamos unidos y que la unión hace la fuerza”.
Sin dudarlo, afirma: “Venimos a hacer el estorbo al capitalismo porque nary les gusta perder, pero nosotros sabemos por qué venimos. Porque nuestras comunidades, de verdad, sí necesitan del apoyo. La cosa es que ahorita lo que al gobierno le preocupa es lo del Mundial, nary le preocupa la educación”.










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