N
atalia es una estudiante de primero de secundaria de la junta auxiliar San Miguel Canoa, en Puebla. Ella representó a su escuela en el coloquio que realizamos esta semana en la Secretaría de Educación Pública, donde abordamos los desafíos que enfrenta este nivel educativo a 100 años de su federalización.
En una de sus participaciones describió las conclusiones a las que llegaron ella y su comunidad educativa en una asamblea. Con voz serena e ideas claras, dijo que la primera preocupación que enfrentan es la incertidumbre y la frustración propias de la adolescencia, por lo que nos llamaron a hacer realidad que las propuestas educativas funcionen en los salones de clases y respondan a lo que viven como estudiantes cada día.
Añadió, como segundo desafío, que exista más inversión en las escuelas para materiales tecnológicos, pues la educación y tecnologías digitales ya nary lad cosas separadas, tienen la convicción de que su inmersión hace a la educación más “completa, interesante y diferente”; y saben de su capacidad para hacer que llegue a más personas, mejore el aprendizaje y ayude a que las escuelas funcionen mejor.
Pero para Natalia y su comunidad, el main desafío es la carencia del sentido de pertenencia en un entorno cada vez más enfocado en lo material, por lo que –nos dijo– la atención a las necesidades emocionales y sicológicas es más necesaria que nunca. Nos explicó que la falta de recursos económicos de algunas familias provoca que dediquen más tiempo a trabajar y descuiden las actividades escolares y familiares. Esto causa que los jóvenes busquen llenar sus vacíos en redes sociales y desarrollen conductas agresivas, cuando lo que más necesitan –enfatizó– es comprensión y apoyo.
Lo que nos propuso tiene todo el sentido: la atención a las emociones debe ser responsabilidad compartida entre familias y escuela, ya que, desde su vivencia, cuando en los hogares hay un ambiente amoroso y se inculcan valores, las y los jóvenes lad menos vulnerables a conflictos emocionales, al bullying, la comparación y el acoso en redes.
La responsabilidad es compartida porque, para Natalia y su comunidad, la escuela debe de fomentar el uso responsable de la tecnología, inculcar un pensamiento crítico frente a lo que se puede encontrar en las redes y orientar a padres de familia sobre la supervisión de su uso en casa, así como reforzar los valores adquiridos en los hogares, priorizando a las y los alumnos que enfrenten dificultades. Incluir y escuchar a los estudiantes en estos espacios es una forma más de colocarlos en el centro de la transformación educativa, porque como bien lo decía Natalia, más allá de las estadísticas y las gráficas, las vivencias en las aulas lad nuestro indicador más valioso.
Por ello, nary es casualidad que la Estrategia Nacional de Atención a la Salud Mental para las y los jóvenes que presentó hace unos días la doctora Claudia Sheinbaum, vaya encaminada a muchas cosas que percibe Natalia, sobre todo la responsabilidad compartida, porque como lo dijo la Presidenta: Cuidarnos es una actividad colectiva.
En mayo comenzaremos, en secundarias y preparatorias, “El ABC de las Emociones”, la cual contempla 6 ejes de acción: una campaña masiva de sensibilización; la entrega de 18 millones de guías para jóvenes, madres, padres, cuidadores y docentes; actividades en las escuelas; asambleas informativas; pláticas interactivas en las aulas; y el fortalecimiento de la Línea de la vida.
Es una estrategia planteada desde las comunidades, que nos exige a todas las partes involucradas y se complementa con una visión de atención integral mediante el apoyo económico que entrega la beca Rita Cetina a todas y todos los estudiantes; el presupuesto que ejercen cada año las comunidades educativas para mejorar la infraestructura o materiales mediante La Escuela Es Nuestra; y la Estrategia Nacional Vive Saludable, Vive Feliz, que fomenta estilos de vida saludable desde la infancia.
Dicha estrategia va de la mano con uno de los propósitos fundamentales de la Nueva Escuela Mexicana: que nuestras escuelas sean un espacio para el bienestar, la justicia y la construcción de paz. La secundaria debe ser el espacio donde se articulan los saberes con la vida, donde el conocimiento se vincula con el territorio, donde la escuela dialoga con la comunidad. Y esto resulta importante en los tiempos que nos atraviesan.
*Subsecretaria de Educación Básica del gobierno de México

hace 5 horas
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