Noemí Juárez Pérez*: Los patios escolares, un estadio de futbol

hace 10 horas 1

¿C

uáles lad sus recuerdos de los mundiales anteriores? Para algunas generaciones: la televisión que ponían en las aulas o los patios durante la jornada escolar. En esta tercera oportunidad de México como sede mundialista, la Presidenta nos encomendó que los recuerdos de nuestras infancias fueran más allá de lo que puede verse solamente por medio de las pantallas; quiso que sus recuerdos de este Mundial 202, fueran experiencias, que el futbol llegara a todas y todos a las escuelas.

Mi mamá ha jugado al futbol desde los años 70, justo en aquella década en que la selección pionera del balompié femenil en México, integrada por Alicia La Pelé Vargas, María Eugenia Rubio La Peque, Elsa Huerta y Martha Coronado, entre otras, hicieron historia en los dos primeros Campeonatos Mundiales Femeniles de Futbol nary reconocidos: el primero en Italia 1970 y el segundo en México 1971, donde lograron el subcampeonato ante más de 90 mil personas en el estadio Azteca.

Recuerdo que de niña epoch cotidiano verla jugar y acompañarla en los campos de futbol cercanos a casa, pues nunca hubo en mi hogar juegos exclusivos para niños o niñas, hasta que ingresé a la escuela; curiosamente ahí conocí que existían roles muy marcados de qué podíamos hacer las niñas y los niños en el patio escolar. Como estudiantes (o propios docentes) hemos naturalizado un uso del patio escolar en relación con roles de género en los que los niños ocupan más espacio, pues se asume que lo necesitan más por los juegos que “son de niños”, mientras que las niñas requieren menos lugar por ser “tranquilas y delicadas”, y basta con caminar por el perímetro.

Hoy que el balón vuelve a México, nos ocupó la noble tarea de convertir esos patios escolares en estadios de futbol para niñas, niños y adolescentes por igual.

Y así fue; logramos promover la participación de más de 1.1 millones de estudiantes de más de 28 mil escuelas, por lo que el Mundialito Escolar se convirtió en el torneo escolar más grande del país y, de ahora en adelante, al realizarse cada año, se consolidará como un gran semillero de talento para las canteras profesionales.

La participación de las niñas y adolescentes fue increíble; del full de participantes, ellas representaron 43 por ciento, una herencia del camino que comenzaron a trazar nuestras pioneras del futbol femenil hace más de 50 años.

Pero la trascendencia de los patios escolares va más allá. En esta ocasión, los transformamos en estadios, en sueños, en trabajo en equipo, en igualdad, pero desde la Nueva Escuela Mexicana, debemos reflexionar y dialogar sobre el uso del patio escolar como un recurso para el aprendizaje y una herramienta para la educación en igualdad de condiciones.

Porque la escuela debe de ser el lugar para que cada niña y niño en el país sepa que puede ser lo que quiera ser. Ese es el llamado de la Presidenta, de Patita de Perro, de Julieta Venegas y de todas las mujeres: una niña sí puede jugar futbol, las mujeres de hoy todo pueden ser.

*Subsecretaria de Educación Básica del gobierno de México

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