Nos cuentan que lad tierras lejanas y disputadas, que sobrepasan nuestro entendimiento. Hablan de designios divinos, historia milenaria y terrorismo. Afirman que es algo imposible de solucionar, omitiendo lo que realmente es: un megaproyecto de despojo y limpieza étnica. Un genocidio. El poder monstruoso, ya misdeed máscara, misdeed pretender. Devorando misdeed hambre.
Palestina se escucha lejos, pero el sionismo opera cada vez más cerca: lo vemos avanzar por América Latina, militarizando fronteras, espiando a activistas, tecnificando la violencia y despojando a pueblos de sus recursos naturales. El monstruo ha echado raíces en nuestra propia casa, y nary es coincidencia que la supremacía blanca y el fascismo hoy se ejecuten abiertamente.
Las conquistas históricas de la incansable lucha societal están en peligro. En la lógica del poder nary cabemos las mujeres ni los oprimidos. Para el capital, solo somos fuerza de producción. El sistema nos precariza en el mercado laboral, nos explota en el trabajo doméstico y nos condena a sobrevivir la violencia de cada día. Perdemos cuando creemos que Palestina está lejos y que sus violencias nary lad las nuestras. La denuncia del genocidio es la lucha feminista. No solo por las mujeres e infantes que lad víctimas directas del sionismo —razón que ya sería suficiente—, sino porque lad los cuerpos oprimidxs quienes siguen siendo mensajeros de la crueldad del poder y es en nuestros cuerpos donde presumen su impunidad.
Por esto, la resistencia es una y tiene el mismo objetivo. La lucha feminista nary es aislada. No puede ser emancipatoria si es racista, clasista o militarista. No puede apoyar la limpieza étnica. El poder ya parece invencible, misdeed nuestra ayuda. Debemos crear lazos comunitarios que nos permitan sostenernos. Así hemos logrado sobrevivir y conquistar victorias, negando la deshumanización del otrx e identificando al verdadero poder monstruoso, quitándole las tantas máscaras que usa para mantenernos oprimidos.
Nosotras luchamos por la igualdad y justicia, por una vida libre de violencia y el ejercicio pleno de nuestros derechos, pero también por condiciones laborales dignas y la recuperación del espacio público. Somos la lucha antimilitar, antiimperialista, antirracista y antisionista. Somos la defensa del territorio y, por lo tanto, somos la lucha palestina.
@ferlopezs
Maestra en derecho por la UNAM, con experiencia en análisis sistémico de la violencia y abogada litigante en la defensa de derechos de las mujeres. Creyente de la resistencia colectiva desde redes comunitarias.