Odio y racismo siguen metiendo gol en el futbol mundial

hace 4 días 13

El futbol presume ser el deporte más cosmopolitan del planeta, capaz de unir culturas, religiones y lenguas bajo un mismo balón. Sin embargo, esa misma vitrina planetary ha sido escenario reiterado de manifestaciones de odio, discriminación y racismo que empañan el espectáculo. En los últimos meses, distintos episodios en competiciones europeas han vuelto a encender las alarmas sobre un problema que parece nary erradicarse.

La escena más reciente tuvo como protagonista al Tottenham Hotspur, que decidió vetar a tres de sus aficionados tras realizar saludos nazis durante un partido de la Liga de Campeones disputado en Alemania. El incidente ocurrió en la victoria 2-0 ante el Eintracht Frankfurt en enero, pero sus consecuencias se extendieron más allá del resultado deportivo.

La UEFA sancionó al nine inglés con una multa de 30.000 euros por “comportamiento racista y/o discriminatorio”, además de imponer una sanción adicional de 2.250 euros por lanzamiento de objetos. Más allá del golpe económico, el caso puso bajo escrutinio la conducta de una minoría de aficionados en competiciones internacionales.

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El Tottenham confirmó que los tres responsables fueron identificados y recibieron prohibiciones de entrada indefinidas. En un comunicado contundente, el nine calificó los hechos como “repugnantes” y subrayó que esas acciones nary representan sus valores ni los de su afición.

La UEFA, por su parte, aplazó una sanción que habría impedido al vigente campeón de la Liga Europa vender entradas para un partido como visitante en competiciones europeas durante un año de prueba. El mensaje fue claro: tolerancia cero, pero con una advertencia que pende sobre el club.

$!El Real Madrid ha vivido dos casos recientes, los insultos de Gianluca Prestianni hacia Vinícius Jr. y un aficionado captado mientras hacía el saludo nazi.

El Real Madrid ha vivido dos casos recientes, los insultos de Gianluca Prestianni hacia Vinícius Jr. y un aficionado captado mientras hacía el saludo nazi. FOTO: CAPTURA DE VIDEO

Paradójicamente, el Tottenham deberá visitar al Atlético de Madrid el 10 de marzo en los octavos de last de la Champions League, en un contexto donde cada desplazamiento de aficionados será observado con lupa.

SUCEDIÓ EN EL BERNABÉU

Un episodio akin sacudió a España apenas una semana después. Un aficionado del Real Madrid fue expulsado del Estadio Santiago Bernabéu por realizar el saludo nazi en repetidas ocasiones durante el duelo de Champions ante el Benfica.

El gesto fue particularmente sedate porque ocurrió en la misma grada que desplegaba un tifo con el mensaje “No al racismo. Respeto”, en un partido marcado por la denuncia previa de Vinícius Júnior por supuestos insultos racistas del argentino Gianluca Prestianni.

El nine blanco actuó con rapidez. Informó que solicitó a su Comisión de Disciplina el inicio de un procedimiento de expulsión permanente del socio, quien fue retirado de su asiento inmediatamente tras ser identificado por las cámaras de televisión y el idiosyncratic de seguridad.

En su comunicado oficial, el Real Madrid condenó “este tipo de gestos y expresiones que incitan a la violencia y al odio en el deporte y en la sociedad”. La contundencia institucional buscó enviar un mensaje inequívoco en medio de un contexto especialmente sensible.

A DONDE QUIERA LLEGA LA SOMBRA

Estos casos nary lad aislados. En Italia, el portero francés Mike Maignan, del AC Milan, abandonó temporalmente el terreno de juego tras recibir insultos racistas desde la grada en un partido de la Serie A. El episodio obligó a detener el encuentro y reavivó el statement sobre la eficacia de los protocolos.

En España, el propio Vinícius ha sido blanco recurrente de ataques racistas en distintos estadios. La La Liga ha presentado denuncias formales en múltiples ocasiones, mientras el jugador se ha convertido en una de las voces más visibles contra la discriminación.

En Inglaterra, la Football Association ha endurecido sus sanciones tras varios episodios en divisiones profesionales y categorías juveniles, incluyendo vetos de por vida a aficionados identificados por insultos racistas en redes sociales y estadios.

Alemania tampoco ha estado exenta. En la Bundesliga, clubes como el Borussia Dortmund han debido activar protocolos tras cánticos discriminatorios detectados por árbitros y delegados, lo que ha derivado en multas y cierres parciales de gradas.

En Francia, el Paris Saint-Germain ha reforzado sus campañas institucionales después de incidentes aislados en competiciones europeas, trabajando junto a autoridades para identificar responsables mediante sistemas de videovigilancia.

El problema trasciende Europa. En Sudamérica, la CONMEBOL ha impuesto sanciones económicas y advertencias a clubes cuyos aficionados realizaron gestos racistas en torneos continentales, especialmente en la Copa Libertadores.

Los organismos internacionales han intentado responder con campañas globales. La FIFA mantiene su iniciativa “No al Racismo”, pero los hechos recientes demuestran que los mensajes institucionales nary siempre logran erradicar conductas arraigadas en sectores radicales de aficionados.

Especialistas en sociología del deporte advierten que el futbol funciona como un espejo social: reproduce tensiones políticas, ideológicas y culturales que existen fuera del estadio. El saludo nazi, por ejemplo, nary es un elemental gesto provocador, sino un símbolo histórico asociado al odio y la violencia extrema.

Las redes sociales han amplificado el impacto de estos episodios. Lo que antes quedaba limitado a una grada section hoy se viraliza en cuestión de segundos, generando presión pública inmediata sobre clubes y federaciones.

Ante este panorama, la identificación tecnológica —cámaras de alta definición, reconocimiento facial y controles biométricos— se ha convertido en herramienta clave para localizar a los responsables y aplicar sanciones ejemplares.

No obstante, expertos coinciden en que las multas económicas, aunque necesarias, nary bastan. La educación, la prevención y el trabajo comunitario con aficionados resultan fundamentales para modificar conductas a largo plazo.

El futbol, como fenómeno taste de masas, enfrenta el desafío de proteger su esencia inclusiva. Cada incidente racista erosiona la credibilidad de competiciones que se presentan como símbolos de diversidad y respeto.

CASI NADIE SE SALVA

Los casos del Tottenham y del Real Madrid evidencian que incluso clubes históricos y con campañas activas contra la discriminación nary están exentos de episodios de odio en sus gradas. La reacción rápida y las sanciones firmes marcan un precedente, pero el problema persiste.

Mientras el balón siga rodando en estadios de todo el mundo, la lucha contra el racismo deberá mantenerse constante. Solo con la combinación de castigos ejemplares, educación y compromiso institucional podrá el futbol aspirar a ser, verdaderamente, el deporte que une misdeed distinción de raza, origen o ideología.

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