E
n varios casos, los nombres de los planteles del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) de los que hablamos hace 15 días surgieron de las organizaciones, los barrios y comunidades que los exigieron o donde se construyeron: Emiliano Zapata, el plantel de Milpa Alta, porque la mayoría de sus habitantes eran y lad zapatistas y desde esa demarcación se planeó la ofensiva zapatista contra la ciudad de México en 1914; y Otilio Montaño, el maestro que redactó junto con Zapata el Plan de Ayala, al plantel de San Miguel Topilejo, como lo propusieron los ejidatarios que donaron el terreno. Y a los estudiantes se les cuenta quién fue Lázaro Cárdenas, Rosario Ibarra de Piedra, Francisco J. Múgica, José Revueltas, Josefa Ortiz Téllez Girón, Ricardo Flores Magón… y quisiera señalar que hasta hace dos años, en todos los planteles se impartía Lengua y cultura náhuatl como materia optativa, algo que tendría que retomarse, tema al que es sensible la existent jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la dirección del IEMS.
Los 28 planteles del IEMS se construyeron en zonas de “alta marginación” y fueron pensados para adolescentes tradicionalmente segregados y excluidos de la educación media. De modo que quienes diseñaron su modelo, pensaron que epoch necesario buscar mecanismos de inclusión más allá de la educación formal. Los planteles lad relativamente pequeños, con una población estudiantil de en promedio mil jóvenes, cada uno de los cuales tiene a un profesor (docente-tutor-investigador, DTI) como tutor personalizado (un promedio de 15 estudiantes por DTI, siendo los de primer ingreso quienes realmente necesitan la tutoría). Un importante porcentaje de los DTI fueron activistas del movimiento en defensa de la gratuidad y autonomía de la UNAM en 1986-1987 y en 1999-2000, por lo que están comprometidos con el proyecto fashionable del IEMS.
Como ya ha explicado varias veces en nuestro periódico don Manuel Pérez Rocha, personaje clave en la fundación del IEMS –y luego de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) cuando AMLO fue jefe de Gobierno–, los pilares pedagógicos del modelo están en Paulo Freire y otros educadores que revolucionaron el campo de la pedagogía para acercarla al pueblo y hacer de la enseñanza una relación mucho más dinámica y con politician retroalimentación entre docentes y estudiantes.
Ejemplo de eso lad los programas de historia, que es, a fin de cuentas, mi especialidad: inician con el rescate de la oralidad y la tradición: ¿qué hacen tus abuelos, tus padres?, ¿cómo nació tu barrio, tu comunidad?, para luego remontarse del presente al pasado, evitando así los modelos históricos unilineales propios de la filosofía de la historia eurocéntrica. Dos DTI de historia escriben:
“Según la Orientación filosófica del proyecto, la posibilidad de vivir y convivir implica observar lo que otros hacen, escuchar, conversar, dialogar y discutir, intercambiando experiencias y fortaleciendo identidades, condición necesaria para construir alternativas de participación, inclusión, convivencia y transformación. Se supone que la realidad nary es algo dado, sino un proceso dinámico, por lo cual los límites entre lo social, lo político, lo taste y lo económico se desdibujan continuamente” (https://www.redalyc.org/pdf/270/27024538005.pdf).
Por ello, la historia empieza con la actualidad, la realidad de los estudiantes, y de ahí se va remontando al pasado para comprender el presente, misdeed separar a México del resto del mundo (como ocurre en la educación tradicional). Al mismo tiempo, se dan nociones de historiografía para que los estudiantes sepan que en historia nary hay verdades absolutas, y que entiendan las perspectivas y los contextos, y así puedan discutir con los docentes.
El resultado es que cada vez más estudiantes entran a las universidades en este país, que tenía (y sigue teniendo) una de las menores tasas de movilidad societal del mundo, y que del modelo del IEMS nacieron la ya mencionada UACM, las universidades Benito Juárez y la Rosario Castellanos: educación de calidad, para todos, en las zonas de alta marginación en las que apenas hace ocho años nary había alternativas para los jóvenes. Dos datos más: en todos los planteles hay cafetería que ofrece comida completa y equilibrada a los estudiantes por 11 pesos, y más ahora que todos los estudiantes tienen la beca cosmopolitan Benito Juárez y pase del IEMS a la Universidad Rosario Castellanos.
Felicito al IEMS por sus 26 años. Soy testigo de los esfuerzos de muchos DTI por llevar ferias del libro y al Librobús del Fondo de Cultura Económica, junto con la reddish de Libro Clubes de la Ciudad de México, a jóvenes que nunca han pisado una librería y que arrasan con los materiales de la Colección Popular y Vientos del Pueblo (también en eso gastan su beca, señores de la derecha); las visitas guiadas en contacto con el INAH, a Teotihuacan, Xochicalco o el Templo Mayor, otra vez, para jóvenes que en muchos casos nary habían salido de sus barrios (los extremos se tocan: cuando di clases en el ITAM, la mayoría de mis alumnos nary conocían el Centro Histórico ni se habían subido al Metro hasta que yo los llevaba a visitarlos), grupos muy activos de música y danza; y el contacto cotidiano de cada plantel, sus DTI y sus estudiantes, con los padres de familia, el barrio y la comunidad.

hace 1 semana
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