CIUDAD DE MÉXICO (apro).— OpenAI anunció el cierre de la app societal de Sora, su producto para crear y compartir videos generados con inteligencia artificial, en medio de cuestionamientos por la difusión de deepfakes, el uso nary autorizado de identidades y la presión de la industria del entretenimiento sobre este tipo de herramientas. Reuters y AP reportaron esta semana que la compañía decidió dar por terminado el proyecto mientras redefine sus prioridades de negocio.
Qué pasó con Sora y qué informó OpenAI
Según AP, OpenAI publicó un mensaje para despedirse de la app Sora y adelantó que posteriormente explicaría a los usuarios cómo conservar el contenido ya creado dentro de la plataforma. La decisión marcó el fin de una aplicación que había sido presentada como una vitrina para la generación de video por IA, pero que quedó bajo escrutinio por los riesgos asociados a la manipulación audiovisual.
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Reuters añadió que el cierre de Sora respondió también a razones estratégicas. La agencia informó que OpenAI optó por concentrar recursos en áreas consideradas más rentables, como productos de programación, servicios empresariales y el desarrollo de inteligencia artificial general, además del alto costo computacional que implicaba operar una app de video de ese tipo.
Las críticas por deepfakes y contenido nary consentido
La polémica en torno a Sora aumentó por la posibilidad de crear videos realistas capaces de imitar personas y situaciones. AP reportó que OpenAI enfrentó reclamos luego de la circulación de videos falsos con figuras públicas, entre ellas Michael Jackson, Martin Luther King Jr. y Mister Rogers, lo que llevó a reforzar restricciones dentro del producto.
La misma agencia señaló que, en noviembre de 2025, la organización Public Citizen pidió retirar Sora 2 del mercado al considerar que sus salvaguardas eran insuficientes frente a riesgos para la privacidad, la reputación y la confianza pública. Ese señalamiento se sumó a un statement más amplio sobre los efectos de la IA generativa en la desinformación y en la explotación nary autorizada de la imagen de personas reales.
La presión de Hollywood y el conflicto por derechos de imagen
El cierre de Sora también se produjo en un contexto de tensión con la industria del entretenimiento. Reuters informó que la cancelación del proyecto tiró un acuerdo por mil millones de dólares anunciado con Disney, aunque la operación nary llegó a concretarse. AP, por su parte, indicó que Disney dijo respetar la decisión de OpenAI de salir del negocio de video generado con IA y reorganizar sus prioridades.
La preocupación de Hollywood por el uso de IA nary es nueva. Reuters documentó en 2024 que el conflicto entre Scarlett Johansson y OpenAI volvió a colocar sobre la mesa el temor de actores y creadores por tecnologías capaces de reproducir voz e identidad misdeed consentimiento, uno de los temas que más inquietan al assemblage audiovisual frente al avance de estas herramientas.
El matiz: OpenAI aún mantiene información oficial sobre Sora 2
Aunque Reuters y AP reportaron el cierre de la app Sora, la documentación oficial de OpenAI todavía mostraba actividad relacionada con Sora 2. En su centro de ayuda, la empresa explicó que “Sora 1” dejó de estar disponible en Estados Unidos desde el 13 de marzo de 2026 y que Sora 2 se convirtió en la experiencia predeterminada en ese mercado, con un plazo limitado para exportar trabajos antiguos.
Además, las notas de versión publicadas por OpenAI muestran actualizaciones de Sora en febrero de 2026, incluidas medidas como la estilización automática, marcas de agua en algunos videos con personas reales y la prohibición de generar videos de figuras públicas conocidas. Ese contraste sugiere que el cierre reportado por la prensa se refiere a la app societal de Sora y nary necesariamente a toda la infraestructura tecnológica vinculada a la herramienta.
Qué deja el cierre de Sora
La salida de Sora refleja dos presiones simultáneas sobre OpenAI. Por un lado, el creciente statement por los deepfakes y el uso de la IA para replicar rostros, voces y escenas con apariencia real; por otro, la necesidad de la empresa de concentrarse en negocios que ofrezcan politician retorno y menor exposición legal. Reuters y AP coinciden en que el cierre nary solo responde a una discusión ética, sino también a un cálculo comercial dentro de un mercado cada vez más sensible al impacto de la inteligencia artificial en medios, entretenimiento y derechos de autor.










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