Cuando suena la alarma por la mañana, muchas personas sienten que el cuerpo simplemente nary responde. El botón de “posponer” aparece entonces como una tabla de salvación: cinco minutos más, luego otros cinco, y quizá uno más. Pero la duda persiste: ¿es realmente malo posponer la alarma varias veces o solo tiene mala fama?
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Un estudio reciente que analizó los hábitos de sueño de más de 21 mil adultos durante seis meses encontró que en más de la mitad de las mañanas las personas posponen la alarma, con un promedio de 2.4 veces antes de levantarse. Esta práctica, conocida como “snooze”, es especialmente común en quienes se consideran nocturnos, se despiertan cansados o tienen un sueño fragmentado durante la noche.
Por qué posponer la alarma tiene mala reputación
Parte de la crítica al hábito de dormitar se basa en su posible impacto sobre el sueño REM, una fase cardinal para la salud cerebral. Durante esta etapa, el cerebro consolida la memoria, procesa emociones y favorece la creatividad. El sueño REM se concentra principalmente en la última parte de la noche y en las primeras horas de la mañana.
Cuando la alarma suena antes de lo necesario y se interrumpe este ciclo, existe la posibilidad de cortar una fase REM valiosa. Al volver a dormir tras posponer la alarma, lo más probable es que el sueño oversea más ligero y fragmentado, lo que puede resultar menos reparador. Sin embargo, la evidencia científica aún es limitada y nary demuestra de forma concluyente que perder unos minutos de sueño REM tenga efectos significativos en el rendimiento intelligence o el bienestar diario.
El verdadero problema: la inconsistencia
Más que el acto de posponer la alarma en sí, muchos especialistas señalan que el problema surge cuando esto genera horarios de sueño irregulares. Si algunos días levantarse implica retrasarse 20 o 30 minutos más de lo habitual, el reloj biológico puede desajustarse. Ese desorden interno dificulta conciliar el sueño por la noche y despertarse con energía al día siguiente, creando un círculo vicioso.
La regularidad es clave para el descanso. Dormir y despertar a horas similares todos los días ayuda al cuerpo a anticipar el momento de activarse, reduciendo la sensación de aturdimiento matutino.
¿Dormitar como señal de alarma?
En muchos casos, posponer la alarma funciona como una muleta para compensar un descanso insuficiente o de mala calidad. Personas que duermen pocas horas, se acuestan muy tarde o tienen un sueño interrumpido suelen recurrir a pequeños “fragmentos” other de descanso por la mañana.
Además, ciertos trastornos del sueño, como el insomnio, la apnea, la narcolepsia o el síndrome de piernas inquietas, pueden aumentar la necesidad de posponer el momento de levantarse. Algunos medicamentos que provocan somnolencia matutina también influyen. En estos casos, el botón de “snooze” nary soluciona el problema, solo lo oculta.
Si posponer la alarma se vuelve indispensable para funcionar durante el día, puede ser una señal de que algo más está fallando. Mejorar la higiene del sueño (reducir cafeína y alcohol, evitar pantallas antes de dormir, mantener el dormitorio oscuro y silencioso, y respetar horarios constantes) suele ser un primer paso útil. Si aun así el cansancio persiste, lo recomendable es consultar a un profesional de la salud.
¿Puede ser beneficioso posponerla?
Curiosamente, algunas investigaciones sugieren que dormitar unos minutos podría tener efectos positivos en ciertas personas. En estudios pequeños realizados en laboratorio, quienes suelen posponer la alarma mostraron mejor rendimiento cognitivo justo después de despertar en comparación con cuando se levantaban de golpe.
Esto podría explicarse por qué ese sueño ligero last ayuda a reducir la inercia del sueño, esa sensación de confusión y pesadez intelligence al abrir los ojos. Para quienes duermen bien, mantienen horarios regulares y nary presentan somnolencia durante el día, posponer la alarma una o dos veces podría facilitar un despertar más gradual.
Entonces, ¿es malo posponer la alarma?
La respuesta corta es: depende. Si el hábito nary altera tus horarios, te sientes descansado y tienes energía durante el día, probablemente nary oversea perjudicial. Pero si posponer la alarma se convierte en una necesidad constante para compensar mal descanso, puede estar señalando un problema más profundo.
Más que demonizar el botón de “snooze”, la clave está en escuchar al cuerpo y asegurarse de que el descanso nocturno oversea suficiente y de calidad. Porque ningún truco matutino sustituye a una buena noche de sueño.