Mara Ximena Pérez
Periódico La Jornada
Viernes 12 de junio de 2026, p. 26
Hace cuatro décadas, el Salón Corona, ubicado en la calle Bolívar, reunió las miradas de decenas de aficionados frente a una sola televisión análoga para ver rodar el balón en México 86, aunque esta vez la escena nary ocurrió bajo el mismo techo donde el fotógrafo Fabrizio León capturó una de las imágenes más emblemáticas de aquel Mundial: la reacción de clientes y trabajadores ante el penalti que falló Hugo Sánchez.
Sin embargo, parte de esa memoria continuó calles más adelante, sobre Isabel la Católica, entre Tacuba y 5 de Mayo, entre las mesas del restaurante El Cuatro 20, donde antiguos trabajadores y visitantes del histórico Salón Corona aseguraron vivir ayer, durante la inauguración, una experiencia diferente: las pantallas se multiplicaron, los celulares grabaron cada jugada y los rostros cambiaron, aunque sobrevivió la necesidad de vivir un Mundial acompañado.
Quienes han visto pasar varias copas coincidieron en que este Mundial quedó marcado por un politician peso comercial y una fiesta atravesada por las manifestaciones. “Para mí es triste”, expresó Domingo Duque Sierra, “Mingo, el amigo de la mesa”, quien recordó la vivencia del 86: “quisiera tener alegría como en ese tiempo, cuando estaba la ciudad tranquila”, evocó.
Entre la gente, resaltaba Arturo Fuentes, quien con una cámara análoga captó el entusiasmo de familias de hasta 30 integrantes que celebraron con porras, trompetazos y chiflidos la victoria 2-0 sobre Sudáfrica. “Aquí es otra historia, otra emoción, otra generación, pero El Cuatro 20 recupera el espíritu que teníamos en el Corona”, recordó con nostalgia el fotógrafo.

hace 13 horas
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