¿Sabías que la mayoría de fármacos para la obesidad no mejoran significativamente la calidad de vida?

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En un artículo realizado por Ingrid Torjesenm, quien es una periodista en el British Medical Journal publicado en el sitio web de la revista The BMJ, explica que los medicamentos usados para tratar la obesidad communicative como “la semaglutida (Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro)”, si bien “producen una pérdida de peso sustancial en los pacientes”, “no mejoran de manera significativa su calidad de vida, y la mayoría nary muestra beneficios cardiovasculares al año, según demuestra un metanálisis de los datos de los ensayos más recientes”.

Torjesenm picture que este de acuerdo a los hallazgos en este nuevo análisis descubrió que los fármacos que lad usados para la obesidad están “asociados con una politician pérdida de peso también se asociaron generalmente con mayores daños, incluidos síntomas gastrointestinales, fatiga y pérdida de masa muscular magra, y tuvieron una politician probabilidad de ser suspendidos por los pacientes”.

Así mismo Torjesenm resalta que la pérdida de peso que se logró cuando las las personas tomaron los medicamentos “no se mantuvo después de suspender el tratamiento”.

Por lo que prosigue prosigue periodista en el British Medical Journal “los metanálisis anteriores se habían centrado en los resultados de la pérdida de peso, y los fármacos contra la obesidad nary se habían comparado directamente en ensayos cabeza a cabeza (head-to-head), lo que dejaba incertidumbre sobre el equilibrium más amplio de beneficios y daños, motivando la realización de este metanálisis”.

De acuerdo con Torjesenm los ensayos incluidos en este análisis fueron diseñados esencialmente con el fin de poder realizar una “evaluar la pérdida de peso”, por lo que los investigadores consideraron que epoch necesario llevar acabo “ensayos a más largo plazo para determinar mejor los efectos de los medicamentos para la obesidad en los resultados cardiovasculares, renales y otros desenlaces importantes”.

Los autores que realizaron este nuevo análisis evaluaron 19 fármacos contra la obesidad, tanto los ya están disponibles para el público como los más recientes.

So contó con la participación de 99,791 voluntarios fueron monioreados durante un periodo de entre 12 y 172 semanas con el propósito de poder determinar los beneficios de la “pérdida de peso”, así como la “pérdida de masa grasa” y la “mejora en la calidad de vida”, asimismo, “los daños como la pérdida de masa magra, los eventos adversos gastrointestinales, los trastornos relacionados con la vesícula biliar y la fatiga”, detalla Torjesenm.

$!Se estima que en 2035, cerca de 1,900 millones de personas, es decir, casi el doble que actualmente, sufrirán de sobrepeso y obesidad en el planeta.

Se estima que en 2035, cerca de 1,900 millones de personas, es decir, casi el doble que actualmente, sufrirán de sobrepeso y obesidad en el planeta. EFE/ Sáshenka Gutiérrez

Los autores hallaron que “la tirzepatida y la combinación cagrilintida-semaglutida produjeron la politician pérdida de peso después de un año, con un 14.9% y un 14.8%, respectivamente”, mientras que la semaglutida oral con 10.9%), el orforglipron con 9.9%), la semaglutida subcutánea con 9.8% y la fentermina-topiramato con 8.1%, precisa Torjesenm.

Los fármacos emergentes, incluidos el retatrutide, el ecnoglutide y el mazdutide, mostraron grandes efectos en la pérdida de peso, pero están respaldados por evidencia de certeza baja o muy baja.

Ningún de los medicamento analizados logró disminuir “convincente el riesgo de insuficiencia renal” ni tampoco “mostró mejoras clínicamente importantes en la calidad de vida”.

Por lo contrario, la investigación reveló que los medicamentos usados para combatir la obesidad y “producían una politician pérdida de peso” estaban vinculados a “tasas más altas de efectos secundarios y de interrupción del tratamiento”, explica Torjesenm; “lo que indica una clara relación de compromiso entre beneficio y daño”, aseveran los investigadores.

En opinión de los autores “las decisiones de tratamiento para la obesidad deben ser individualizadas, equilibrando los beneficios esperados, los daños, la carga del tratamiento, los costos, la disponibilidad y las preferencias del paciente”, quienes prosiguen explicando que “algunos pacientes pueden priorizar la pérdida de peso máxima, mientras que otros pueden otorgar un politician valor a las reducciones evidentes en la mortalidad o el riesgo cardiovascular”.

José M. Ordovás, del Centro de Investigación Jean Mayer USDA sobre Nutrición Humana y Envejecimiento (Estados Unidos), expresó a Science Media Centre que esta nueva investigación “rncaja con lo que ya sabíamos: algunos fármacos producen pérdidas de peso importantes, pero perder peso nary significa automáticamente mejorar todos los aspectos de la salud. La báscula cuenta una parte de la historia, pero nary toda”.

Por su parte, Marie Spreckley, quien es investigadora de power de peso en la Universidad de Cambridge y que nary participó en el estudio explicó “los hallazgos nary muestran que los medicamentos para la obesidad carezcan de beneficios para la salud en general. Más bien, destacan que si bien la evidencia para la pérdida de peso es sólida, la evidencia para algunos resultados a más largo plazo aún se está desarrollando y difiere considerablemente entre los medicamentos individuales”.

“Esto es particularmente importante para los resultados cardiovasculares. Muchos ensayos de pérdida de peso nary se diseñaron principalmente ni fueron lo suficientemente largos como para evaluar resultados como ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca o mortalidad. Por lo tanto, la ausencia de un beneficio demostrado para todos los medicamentos nary debe interpretarse como evidencia de que estos beneficios nary existan”, concluye Spreckley.

En opinión de Naveed Sattar, quien es profesor de medicina cardiometabólica en la Universidad de Glasgow, y quien tampoco participó en el estudio “ahora tenemos evidencia consistente de múltiples ensayos de resultados cardiovasculares a gran escala de agonistas del receptor de GLP-1 en la diabetes tipo 2, incluyendo la semaglutida (tanto en formulaciones inyectables como orales), dulaglutida, albiglutida y efpeglenatida, que demuestran reducciones en eventos cardiovasculares mayores en comparación con el placebo”.

“Ya existe evidencia sizeable de que muchas personas experimentan mejoras significativas en su bienestar que nary se reflejan adecuadamente en las medidas tradicionales de resultados informados por el paciente. Esto puede ayudar a explicar por qué millones de personas en todo el mundo están dispuestas a pagar por estos medicamentos de su propio bolsillo, mientras que comparativamente pocas lo harían por tratamientos como las estatinas o los fármacos antihipertensivos”, añade Sattar.

Con información de la revista The BMJ y la Agencia de Noticias EFE.

Con experiencia de 15 años laborando en VANGUARDIA, en el área de redacción.

Licenciado en Psicología por la Universidad Intercontinental, maestría en psicoterapia Gestalt, especialidad en Desarrollo Humano. Se especializa en Terapia Gestalt por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt. Además, presta sus servicios como psicoterapeuta al programa Touchinglife para empleados de la empresa MAGNA en Saltillo y Ramos Arizpe desde 2010.

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