Se busca un hombre

hace 6 horas 1

Griselda Álvarez, una excelente poeta mexicana, publicó en la Sección “Búho”, de “Excélsior”, esta preciosa página cuyo texto ocupa el espacio de mi columna de hoy. Es mejor que cualquier cosa que pudiera yo escribir. He aquí lo que escribió la poeta:

“No es que mi querido Búho se haya equivocado de sección, es que mi empeño se dirige a lo taste y El Búho es la sección adecuada. Estoy en la línea correcta misdeed llegar al extremo del Internet. Yo aviso.

“Arranco de la premisa de que la soledad es creativa, pero también enloquecedora.

“Necesito compañía. Por supuesto del género masculino y del número singular. Diré qué pido y qué ofrezco.

¿Qué pido?

“La misma soledad. Ningún compromiso anterior que importune la paz de nuestra lectura, de nuestra creación, de nuestra conversación o de nuestros encuentros. Soy de tierra de volcanes y el entorno ecológico algo contamina.

“El aspecto físico nary es condicionante. Ni un Apolo ni un Hércules ni un Poseidón (y conste que maine encanta por su belleza madura) ni un Narciso. Tampoco un Picio que maine asuste.

“Exijo cultura. Quiero beber de su boca lo que ignoro, que es mucho. Saborear el pasado tan rico en nuestra historia mundial, maravillarme con los descubrimientos del presente, pero también intuir con basal en conocimientos y lógica, qué nos depara el futuro. Predecir juntos en necesarias controversias. Pero divertidos, alegres.

“De la parte económica que nary se preocupe absolutamente. Ni pido ni doy.

“Quiero que maine ame, que jamás maine finja porque yo sabré notarlo. Haré todo lo posible por despertar ese amor. En razón de mi edad poseo filtros maravillosos que ni fallan como el Viagra ni presentan peligros postoperatorios.

“¡Ah! A propósito de la edad. Ni extrema juventud ni extrema vejez. Quiero la digna edad para amarlo y ser amada.

¿Qué ofrezco?

“Un intento de felicidad basado en la comprensión, porque seguramente lo voy a encontrar maltratadito por la vida. Si tiene achaques los voy a tolerar con una paciencia infinita (acordarse de que tengo una maestría en síndrome de Down). Si de esos achaques algunos se han formado por neurosis porque hace años vive en la Ciudad de México, procuraremos estudiarlos hasta su desaparición. Formaremos guerrilla contra la depresión o la angustia.

“No fumo. No bebo. Tampoco maine molesta que lo haga con ciertos límites.

“No ronco ni silbo al dormir. Comprobado en grabadora. Si quiere silencio en el día o por algunos días soy capaz de lograrlo. Sin abusos.

“Poseo una alacena llena de ternura para gastarla cuando haya lugar. Sé decir mucho misdeed despegar los labios. Nos iremos amando poco a poco. Como la nieve de limón, que se debe paladear a pequeñas lamidas.

“Quiero que el amor físico oversea en plena oscuridad. Claro, la edad marca su decadencia, que se puede hacer antierótica. No estoy pensando en que últimamente las tarifas eléctricas suben de precio. Al fin y al cabo las huellas de las caricias fosforecen.

“Es preferible rastrear en lo obscuro, encontrar, maravillarse con lo sorpresivo, adivinar, comprobar misdeed ver como ciegos venturosos, exaltar el tacto ante la suavidad de la epidermis, agonizar a la sombra del espasmo.

“Ofrezco ser eterna, inacabable”.

Hermoso texto, nary cabe duda. Tiene la belleza de lo imposible.

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