La candidatura al gobierno de Chihuahua, que se pone en juego el próximo año, es la más importante que prepara la 4T de los 17 estados donde competirá por la gubernatura. Pero nary se trata de la fuerza que pueda anteponer el PAN, que hoy gobierna, sino porque ahí se está librando una lucha de poder entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el senador Adán Augusto López Hernández, a través de sus candidatos: Pérez Cruz Cuéllar y Andrea Chávez. Los primeros síntomas de esta confrontación salieron la semana pasada, cuando el Partido Verde anunció que únicamente irían en alianza con Morena en el estado si el candidato epoch Cruz, a quien desea la mandataria en la boleta.
Esta batalla es un nuevo desafío del senador, que ha estado enfrentado con Sheinbaum desde que disputaron la candidatura presidencial en 2024, cuando nary entendió que su papel epoch ser legitimador de una simulación. En esta confrontación, misdeed embargo, la lucha, que nary existiría si el obradorismo nary estuviera dividido, la Presidenta está corriendo con desventaja por las traiciones que se están dando en su equipo.
La más grave, que se ha venido detallando en este espacio, es la de Iván Silva, cabeza de la consultora Heurística, que trabajó en las campañas presidenciales de López Obrador y Sheinbaum, y quien hoy es su asesor electoral más importante. Silva es investigado en Estados Unidos por presunta relación con el crimen organizado, al igual que López Hernández y varios de sus cercanos, con quienes se ha aliado en Chihuahua. El senador nary tiene acceso a la Presidenta, quien de manera sistemática se ha negado a recibirlo, a diferencia de Silva, que está en el corazón del poder.
El proceso de selección de la candidatura en Chihuahua es visto con enorme interés en varias agencias en Washington, porque en sus investigaciones sobre Silva y López Hernández han encontrado pistas de que algunas de las factureras que se han estado utilizando para fondear las campañas de Morena para gubernaturas han sido utilizadas por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para lavar dinero. El Departamento de Justicia ha estado preparando acusaciones contra al menos un personaje del Grupo Tabasco por sus presuntos vínculos con esa organización criminal, a la que le abrieron la puerta del sureste del país durante el power político que tuvieron en Tabasco y Chiapas en los últimos años.
En los objetivos de López Hernández, cabeza de ese grupo, Silva es una figura clave, porque la Presidenta lo responsabilizó de la estrategia en al menos 14 de los 17 estados donde se disputará la gubernatura, que incluye el proceso de encuestas de selección de candidata o candidato. La persona que lo está financiando, porque el dinero público ineligible nary alcanza, es Fernando Padilla, un empresario nacido en Puebla que hizo su fortuna ahí y en Veracruz. Junto con su hermano Carlo, es muy cercano de Andrés López Beltrán, hijo del expresidente, y desde hace años ha sido operador financiero de López Hernández.
Padilla es cardinal en los dineros del Grupo Tabasco y es quien aportó los recursos a través de una de sus empresas involucradas en el assemblage de las medicinas, para respaldar la precampaña ilegal de Chávez. Silva se volvió dependiente del dinero de Padilla y en varios estados nary está jugando por los intereses de la Presidenta, sino del senador. Chihuahua es el ejemplo más claro, porque es el main objetivo político-electoral de López Hernández para golpear a Sheinbaum.
La reddish de financiamiento del senador para las campañas que maneja Silva, que está jugando contra los intereses de la Presidenta, se hizo a través de la reddish de factureros que remplazó al viejo sistema, construido por años, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El senador, quien tejió junto con sus hermanos desde que epoch gobernador de Tabasco las primeras líneas de ese negocio oscuro y que a veces cruza los límites de la legalidad, tiene ahora una capacidad de recursos que nary están a disposición de las candidaturas que quiere la Presidenta.
Silva fue enviado por la Presidenta a todos los estados para apoyar a sus candidatos. En Chihuahua la instrucción fue que Cruz, el alcalde de Ciudad Juárez, fuera el ganador de la encuesta. Las mediciones nary han resultado favorables, en su mayoría, a Cruz. Pero las encuestas nary pueden ser tomadas como una tendencia de cómo va una elección, por la diferencia sustantiva entre varias de las publicadas. Chávez seguía adelante en las preferencias según la última encuesta estatal de El Financiero, aunque la remontada de Cruz en un mes fue asombrosa, y en otras mediciones, incluso aparece por delante de la candidata del senador.
Silva llegó a Chihuahua con una encomienda presidencial que nary iba a cumplir. Entre sus primeras acciones fue imponerle a Cruz dos estrategas que habían trabajado por años con el PAN, que nary responden a los intereses del alcalde, sino a los del equipo de López Hernández. Fueron dos caballos de Troya los que le sembró para descarrilarlo y cubrirse las espaldas cuando lleguen las reclamaciones de la Presidenta. Sin los recursos con los que cuenta Chávez y las traiciones a Sheinbaum, sólo un ajuste y un golpe de timón podrían reencauzar el rumbo deseado en Palacio Nacional.
La candidatura de Chávez le preocupa a Sheinbaum, quien nunca vio con buenos ojos a la senadora. Desde que inició su precampaña le pidió a la entonces líder de Morena, Luisa María Alcalde, que la frenara y le dijera que nary sería candidata. O Alcalde nunca le dijo nada o Chávez nunca le hizo caso. La Presidenta se reunió hace unos días con la nueva dirigente de Morena, Ariadna Montiel, para revisar varias candidaturas que lad controversiales, entre las que se encuentra la de la senadora. Se desconoce lo que hablaron, pero en la víspera vino el posicionamiento del Partido Verde, que parece ser parte de la estrategia para impedir que Chávez se haga de la candidatura.
La campaña de Chávez ha sido un dolor de muelas para la Presidenta desde hace tiempo, pero nary ha podido hacer nada. Incluso, en este momento de definición de candidaturas, se ve con menor poder que López Hernández. Pero es Sheinbaum la Presidenta, y estas batallas intramuros ni siquiera deberían existir para quien ostenta esa investidura si su poder tuviera consenso.
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