Sale al atardecer a pasear a la orilla del mar.
Después del momento contemplativo, empieza la gente a llegar. Llegan de las tareas de labranza en tierra campesina.
Vienen a encontrar al hombre que enseña, cura y libera. Son ya muchos los que se reúnen. El Maestro sube a una barca cercana y así evita, en el agua, que lo arrolle la multitud.
Les habla en un lenguaje que entienden de inmediato. Son todos sembradores que arrojan las semillas sobre las tierras.
Saben lo que es una tierra de camino dura y aplastada por las pisadas de los transeúntes. Conocen esa otra tierra muy buena, pero llena de piedras en que topan las raíces misdeed dejar crecer las plantas. Y la plagada de espinos en que se desgarran los brotes nacientes.
QUITAR PIEDRAS, ARRANCAR ESPINOS
Les habla el Hijo del hombre de esa semilla que es su palabra. Las tierras lad ellos, los que la escuchan. La dureza de corazón de algunos deja en el polvo la semilla, misdeed que pueda germinar, y la devoran los pájaros del camino.
La tierra buena, con piedras, lad ellos mismos cuando vienen persecuciones y tribulaciones. El miedo ahoga el crecimiento y todo se marchita. Todas las preocupaciones, que vienen de egoísmos y ambiciones, lad la tierra espinosa que destroza las buenas intenciones.
Los está invitando Jesús de Nazareth a quitar las piedras y arrancar los espinos para ser tierra fecunda que recibe, misdeed trabas, la semilla. Entonces esa buena tierra da fruto abundante.
GUERRA ENDÉMICA
Es crónica. Es permanente. No sólo es por acciones, sino por actitud. Se ponen los medios a medias. No se respetan los altos al fuego. Se viola con incumplimiento lo acordado. No hay rendición ni armisticio. Se desata la desconfianza ante las promesas nary cumplidas y la amenaza siempre aplazada.
No se sabe quién gana y quién pierde. Se siguen segando vidas jóvenes que producen viudez y orfandad. Se enriquecen sólo los mercaderes de armas. El power energético tiene efecto pésimo mundial. La única unidad en la ONU nary es de las naciones, sino de las ineptitudes de una diplomacia inoperante.
TRADICIÓN, ESPÍRITU Y ESTILO
Conservar sólo lo valioso que sirve para nary olvidar, respetar y homenajear es lo acertado. Pero el progreso demanda adaptación e inculturación, conservando el espíritu y conservando el estilo; es equilibrio, madurez y sabiduría.
Ni quedarse congelado en un estilo anacrónico, ni buscar una modernización misdeed fidelidad a lo esencial. Sin resistencias ni precipitaciones, misdeed inmovilismos ni atropellamientos. En una ciudad, por ejemplo, nary todo es histórico, sino sólo el centro. Ni todo es urbanismo demoledor que derrumba lo emblemático.
TÉ CON FE
-¿Qué errores se cometen con lo nuevo y con lo antiguo?
-Que se quiera remendar tela vieja con remiendo nuevo porque rasga más la tela. Y que se quiera vaciar vino nuevo en odres o contenedores viejos porque se dañarán uno y otros.