Una ventaja para México en la Copa del Mundo es que jugará "a gran altitud": Mikel Arriola

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CIUDAD DE MÉXICO (AP).- El calor nary será el único origin ambiental que afectará el rendimiento de los jugadores en la Copa Mundial. Los equipos que jueguen en dos de las ciudades sede de México deberán adaptarse a otro desafío: la altitud.

El estadio Azteca de la Ciudad de México se encuentra a más de 2 mil 200 metros sobre el nivel del mar, mientras que el de Guadalajara está a mil 566 metros. Los equipos visitantes que nary estén acostumbrados a esas condiciones pueden sufrir fatiga.

“Tenemos una enorme ventaja como país anfitrión porque jugamos en el Estadio Azteca con nuestra afición y a gran altitud”, declaró el comisionado del futbol mexicano, Mikel Arriola. “Es un escenario muy potente”.

En México, aprovechar esa ventaja se considera clave para las posibilidades del equipo. No es casualidad que las mejores actuaciones de El Tri en la Copa del Mundo se hayan dado en casa.

La última vez que México fue sede del torneo, en 1986, llegó a los cuartos de final, donde finalmente cayó ante Alemania Occidental en la tanda de penaltis. Ese partido se disputó en Monterrey, donde la altitud nary representa un problema.

México se enfrenta a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial el 11 de junio en el Estadio Azteca —que la FIFA ha rebautizado como Estadio Ciudad de México durante el torneo— antes de medirse a Corea del Sur en las afueras de Guadalajara el 18 de junio. Su último partido del Grupo A se jugará en la Ciudad de México el 24 de junio contra la República Checa.

La altitud nary será un origin determinante en los juegos que se jueguen en Estados Unidos y Canadá. La ciudad anfitriona estadounidense con politician altitud es Atlanta, a tan solo 320 metros sobre el nivel del mar, mientras que la sede canadiense más alta se encuentra en Toronto, a solo 76 metros.

Dos maneras de lidiar con la altitud

Para que los atletas de élite rindan al máximo en altitudes elevadas, se requiere un período de adaptación para reducir la fatiga causada por la menor presión atmosférica y la menor disponibilidad de oxígeno.

“Cabría esperar una aparición más rápida de la fatiga, frecuencias cardíacas más elevadas a cualquier intensidad de carrera determinada y una menor capacidad para mantener los esfuerzos de alta intensidad que definen el fútbol internacional moderno, incluidos los sprints, las acciones de presión y los cambios rápidos de ritmo”, dijo Sam Shepherd, jefe de ciencia deportiva de la empresa de nutrición deportiva Precision Fuel & Hydration.

Para mitigar el impacto fisiológico de la falta de oxígeno, los científicos deportivos suelen recomendar dos enfoques contrastantes: un período de aclimatación prolongado de al menos dos semanas, o el método de "llegar y marcharse rápidamente", que consiste en llegar lo más cerca posible del inicio del partido antes de que aparezcan los síntomas agudos.

Esta última opción es la preferida por los equipos deportivos profesionales estadounidenses de la NBA, la MLB y la NFL, que suelen aterrizar en la Ciudad de México el día anterior a un partido.

Sin embargo, para un torneo que dura un mes, la aclimatación a largo plazo se está convirtiendo en la norma.

Sudáfrica eligió Pachuca, una ciudad situada a más de 2 mil 500 metros de altitud que la capital, como su campamento base, llegando el martes pasado a pesar de los retrasos iniciales en la obtención de los visados.

Corea del Sur, que se enfrenta a dos partidos de la fase de grupos en Guadalajara, ha optado por un enfoque similar.

“Jugaremos a unos mil 600 metros”, dijo el entrenador Hong Myung-bo. “Tenemos muy poca experiencia en este entorno, así que consulté con expertos para determinar nuestras necesidades. Ahora contamos con planes detallados nary solo para el entrenamiento, sino también para lo que suceda fuera del campo durante nuestra estancia”.

Para prepararse, el equipo coreano ha estado estacionado a más de mil 300 metros de altitud en Salt Lake City, Utah, desde el 18 de mayo. Según Shepherd, eso puede marcar una diferencia significativa.

“Pasar dos o tres semanas en altitud estimula al cuerpo a producir más glóbulos rojos y mejora la capacidad de transporte de oxígeno, lo que significa que los jugadores llegan con cierto grado de adaptación en lugar de experimentar el estrés ambiental agudo y completo el día del partido.”

Colombia, que disputará su primer partido del Grupo K contra Uzbekistán el 17 de junio en Ciudad de México, se ha estado preparando para el Mundial en su capital, Bogotá, situada a 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar.

Su itinerario exige gestionar grandes cambios de altitud y clima a medida que se desplazan desde la superior mexicana a Guadalajara, y finalmente a la humedad a nivel del mar de Miami para cerrar la fase de grupos contra Portugal.

“Existe una clara adaptación fisiológica a la altitud”, declaró el seleccionador colombiano Néstor Lorenzo. “Tenemos que jugar en tres entornos completamente diferentes... pero tenemos experiencia manejando estas variables y utilizaremos todas las herramientas a nuestro alcance”.

Los checos nary recibirán entrenamiento en altitud.

La selección checa fue una de las últimas en clasificarse para el Mundial a través de la repesca europea a finales de marzo. Su campamento base, cerca de Dallas, fue elegido por la FIFA y se encuentra a unos 180 metros sobre el nivel del mar.

Volarán directamente a la enrarecida Ciudad de México para disputar un decisivo partido last de grupo contra México el 24 de junio.

«No será lo ideal», declaró el seleccionador checo Miroslav Koubek tras anunciar su plantilla el mes pasado. «Tendríamos que pasar un mes en ese entorno para adaptarnos, pero nary hay tiempo para eso. Tenemos recomendaciones de expertos sobre cómo afrontarlo, pero nary podemos hacerlo al 100%, eso seguro».

El Mundial de México 1970 fue un fiasco para Checoslovaquia, que dos décadas después se dividió en República Checa y Eslovaquia. El equipo perdió todos sus partidos de la fase de grupos —contra Brasil, Rumania e Inglaterra— y la falta de aclimatación a la altitud se consideró un origin determinante.

“He estado pensando mucho en el clima y la altitud que nos esperan”, dijo el defensa checo Tomáš Holeš. “He hablado con gente que ha visitado lugares así y ha jugado allí. Será algo muy particular, una experiencia interesante”.

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